Estrada le había perdido la confianza a su cambio
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Estrada le había perdido la confianza a su cambio
Después de caminar 7 entradas con un sin hit ni carrera a cuestas, el pitcher sonorense Marco Estrada se siente contento por regresar a la senda del triunfo, pero sobre todo por haber recuperado su arma letal.
Antes de la noche de este lunes, Estrada (9-9, 3.62) sufrió 3 derrotas de manera consecutiva en las cuales apenas sumó 12.2 innings lanzados con 12 carreras y 17 hits, números nada buenos para quien todavía encabeza la Liga Americana en la lista de los lanzadores a los que menos les batea la oposición con .205 de porcentaje. Y quien fue llamado al Juego de Estrellas a mitad de temporada.
Estrada es considerado en las Grandes Ligas un artista del cambio de velocidad, un lanzamiento que normalmente utiliza en promedio en un 28 por ciento de sus pitcheos, pero que en las 3 aperturas anteriores sólo lo había lanzado en 15, 20 y 19 por ciento respectivamente.
“Dejé de preocuparme sobre la forma de agarrar la pelota, algo que no había hecho bien en las últimas salidas”, reconoció Estrada en entrevista. “Entre más pienso sobre el agarre de la pelota, más salen mal las cosas, por eso sólo me enfoco en lanzar y que mi brazo ejecute bien los pitcheos”, agregó.
Este lunes, Estrada lanzó blanqueada de 7 entradas y un hit ante los Marineros de Seattle, y fue justamente abriendo la séptima cuando Robinson Canó le rompió la joya con imparable, el único que recibió en su salida.
El derecho sonorense salió del encuentro en la octava tras dar una base por bolas y la afición de Seattle le propinó una calurosa ovación al lanzador de los Azulejos.
“Nos estábamos muriendo por una victoria”, dijo después del juego el manager de los Azulejos, John Gibbons. “Marco ha lanzado una gran cantidad de buenos juegos para nosotros, y ahora, después de tres derrotas, se levantó y lo volvió a hacer”, indicó el piloto.
En los últimos días Estrada ha estado trabajando con más frecuencia con la pelota de softbol. Una esférica que es mucho más grande y que le sirve a los lanzadores de dedos cortos a sentir la pelota de beisbol más pequeña a la hora de ir a la loma.
“He dejado de preocuparme por todo, ahora agarro la pelota y la lanzo. Todo salió bien, en un momento no sabía si era mi brazo o mi cuerpo el que estaba haciendo algo mal, pero creo que he recuperado la confianza en mi cambio de velocidad”, sentenció Estrada.
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