¿Es usted alguna de las 3 mil 978 personas que esperan el resultado de su prueba? Tome asiento
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¿Es usted alguna de las 3 mil 978 personas que esperan el resultado de su prueba? Tome asiento
Este 1 de julio reanudaron otras actividades en el estado: gimnasios, restaurantes-bar e iglesias volvieron a abrir sus puertas. La movilidad en Coahuila no tiene reversa. Sólo faltan bares, cantinas, cines, museos y eventos masivos. No hay marcha atrás. El #QuédateEnCasa duró –es un decir– poco más de tres meses. La economía no soportó más.
Y mientras vemos las calles pletóricas de gente, los casos positivos de COVID-19 siguen aumentando. Tampoco se ve un freno a los mismos. Y en medio de toda una jungla salvaje, cientos de personas se enfrentan a una incertidumbre que seguro los carcome: el retraso en los resultados de sus pruebas.
¿Se ha hecho la prueba de COVID-19? Yo en lo particular sumo dos, y esperar el resultado de una prueba es angustiante, por más que uno sea asintomático y sea optimista. Ahora imagine a quien sí presenta los síntomas, quien tiene que convivir con adultos mayores, con niños o con gente vulnerable; quien está embarazada o padece diabetes o asma. Pues así hay cientos en el País y en el estado.
En Coahuila según la plataforma federal del coronavirus hay 3 mil 821 casos sospechosos (hasta el 2 de julio), es decir, en espera de los resultados de su prueba.
Otro dato que demuestra el embrollo que representa para el sistema de salud tener el resultado de una prueba es la base de datos de la Dirección General de Epidemiología del País, una amplia base nacional donde se desglosan por estados y municipios los casos positivos y negativos de SARS-CoV-2, causante de la enfermedad del coronavirus. En la base aparece el desglose de enfermedades como asma, obesidad, tabaquismo, diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular, que tienen los pacientes que se han hecho la prueba para detectar el virus. También se muestra el tipo de institución médica donde se atiende la persona y tres variables muy importantes: la fecha de ingreso o atención en la institución médica, la fecha de inicio de síntomas y los casos pendientes de entrega de resultados de la prueba.
Y en Coahuila, hasta el 2 de julio, hay 3 mil 978 resultados pendientes por entregar, y 3 mil 773 son del 30 de junio para atrás, es decir, tienen días y hasta semanas de su primer síntoma registrado por las autoridades sanitarias.
Otras variables: mil 773 casos cuyos resultados están pendientes corresponden al IMSS, es decir, el 44.5 por ciento; mil 415 al sistema de salud federal, el 35.5 por ciento; 116 al ISSSTE. Cierto, sólo 45 pruebas pendientes corresponden al sistema de salud estatal.
Además, de los resultados pendientes por entregar, 18 corresponden a mujeres embarazadas, 365 tienen diabetes, hay 187 con diabetes e hipertensión y 57 con diabetes hipertensión y obesidad, enfermedades que detonan complicaciones cuando una persona se infecta por el virus; también 396 corresponden a personas mayores de 60 años. Y un dato nada menor: 361 personas están en estos momentos hospitalizadas mientras esperan por sus resultados.
También es cierto, el problema de los retrasos en la entrega de resultados está generalizado en todo el País. Hay 76 mil 423 pruebas pendientes de resultados según la base de datos de la Dirección de Epidemiología y hay más de 77 mil casos sospechosos según la plataforma COVID del Gobierno Federal.
AL TIRO
Mientras muchos están regresando a los gimnasios, a cenar en algún restaurante, a caminar en un mercado o inclusive reniegan porque todavía no se autoriza la apertura de antros; hay muchos otros que, angustiados, esperan los resultados de una prueba, esperan saber si podrán o no convivir con su abuelo, con su hijo, con su amigo; si podrán ir a trabajar o a comprar el mandado de la semana.
Así seguramente han estado cientos, como ejemplo, el pasado 2 de julio la Secretaría de Salud estatal envió en su informe diario de casos positivos una actualización de las cifras en cuanto a casos positivos y decesos, con datos emitidos por el IMSS. La actualización –es obvio– se debe a la tardanza en los reportes y pruebas. Una tardanza cruel.
Por cierto, las dos pruebas que me he realizado, una entre las muestras gratuitas que realizó el Gobierno del Estado y otra en un laboratorio privado, han sido negativas. Pero la espera siempre es canija.