Entregan el premio Eugenio Garza Sada 2017

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Entregan el premio Eugenio Garza Sada 2017

El Premio Eugenio Garza Sada fue instituido por FEMSA y el Tecnológico de Monterrey con el fin de perpetuar la memoria de Don Eugenio Garza Sada, reconociendo las actividades realizadas por personas e instituciones que trabajan en beneficio del desarrollo del país

Nuevo León.- Cada año, FEMSA y el Tecnológico de Monterrey hacen un homenaje al legado de Don Eugenio Garza Sada, reconociendo a personas que, como él, siguen su visión y valores, y buscan el bienestar de la comunidad mexicana a través del desarrollo, mejora y promoción de la capacidad productiva de sus recursos humanos y físicos.

Para celebrarlo, ambas instituciones entregaron hoy el Premio Eugenio Garza Sada, a mexicanos ilustres que con sus acciones contribuyen y transforman su comunidad. En esta edición ganadores fueron: José Luis González Íñigo en la categoría Personas; la Fundación Michou y Mau, I.A.P. en la categoría Emprendimiento Social; y el equipo de robótica LamBot 3478 en la categoría Estudiantil.

En su mensaje, José Antonio Fernández Carbajal, Presidente del Consejo de Administración de FEMSA y Presidente del Consejo del Tecnológico de Monterrey destacó la filosofía de vida de Don Eugenio Garza Sada. “El Premio está inspirado en la filosofía y en los valores de ese hombre extraordinario, cuya incansable labor ha influido decisiva y positivamente en la vida cotidiana de varias generaciones de mexicanos, incluyendo los “millennials”. A partir de su honestidad, talento, inteligencia y perseverancia, emprendió una impresionante obra empresarial, social, cultural, deportiva, educativa y gremial. Como lo estudia la muy reciente biografía de Don Eugenio, escrita por la doctora Gabriela Recio, sus ideas y acciones han dejado un legado en el pensamiento, la cultura y el comportamiento de millones de mexicanos”, señaló.

En esta ocasión, se recibieron 90 propuestas: 14 en la categoría de Personas, 58 en la categoría de Emprendimiento social y 18 en la categoría Estudiantil. Dichas propuestas fueron evaluadas por un jurado conformado por: Dr. Carlos Elizondo, Sra. Mariana Garza de Treviño y Arq. Francisco Xavier Toussaint Elosúa. En la categoría Estudiantil, también formaron parte del jurado el Dr. Pablo Ayala y Hernando Velasco.

Por su parte, Salvador Alva, Presidente del Tecnológico de Monterrey habló sobre la importancia de reconocer a personas que transforman a México. “Para el Tecnológico de Monterrey es un privilegio honrar a nuestro fundador otorgando este premio a personas comprometidas con México. No tenemos duda que la mejor manera de enfrentar los retos sociales que vivimos en nuestro país y en el mundo, es que todos nos involucremos en proyectos como los que impulsan los ganadores del Premio Eugenio Garza Sada”, indicó”.

En esta edición, el Premio Eugenio Garza Sada consistió en la escultura “Luz Interior”, de Yvonne Domenge y de un reconocimiento escrito. Asimismo, el ganador de la categoría Personas recibió un cheque por 100 mil pesos, mismos que donará a una asociación civil mexicana sin fines de lucro que previamente haya seleccionado. El ganador de la categoría Emprendimiento Social recibe 250 mil pesos, y el de la categoría Estudiantil, 100 mil pesos.

La ceremonia de premiación tuvo lugar en el Centro Estudiantil del Campus Monterrey del Tecnológico de Monterrey y fue presidida por el Ing. José Antonio Fernández Carbajal, Presidente del Consejo de Administración de FEMSA y Presidente del Consejo del Tecnológico de Monterrey; la Sra. Consuelo Garza Lagüera de Garza, Presidenta del Comité Directivo del Premio Eugenio Garza Sada; la Sra. Eva Garza de Fernández, Vicepresidenta del Comité Directivo del Premio Eugenio Garza Sada; Salvador Alva Gómez, Presidente del Tecnológico de Monterrey y el Dr. David Garza Salazar, Rector del Tecnológico de Monterrey. También asistieron los miembros del Comité Directivo del Premio Eugenio Garza Sada: el Ing. Alfonso Garza Garza; el Lic. Gabriel Garza Rangel; el Lic. Carlos Salazar Lomelín; el Lic. Marco Antonio Mascarúa; el Prof. David Noel Ramírez; y el Ing. Carlos Cruz Limón, Vicepresidente de Relaciones y Desarrollo del Tecnológico de Monterrey y Secretario Ejecutivo del Premio.

DISCURSO DEL INGENIERO JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ CARBAJAL EN LA ENTREGA DEL PREMIO EUGENIO GARZA SADA 2017

Buenas tardes a todos.

Muchas gracias por acompañarnos en esta ceremonia de entrega del Premio Eugenio Garza Sada, que reconoce a personas e instituciones que trabajan por el bienestar de las comunidades mexicanas, mejorando sus capacidades de progreso.

El Premio está inspirado en la filosofía y en los valores de ese hombre extraordinario, cuya incansable labor ha influido decisiva y positivamente en la vida cotidiana de varias generaciones de mexicanos, incluyendo los “millennials”. A partir de su honestidad, talento, inteligencia y perseverancia, emprendió una impresionante obra empresarial, social, cultural, deportiva, educativa y gremial. Como lo estudia la muy reciente biografía de Don Eugenio, escrita por la doctora Gabriela Recio, sus ideas y acciones han dejado un legado en el pensamiento, la cultura y el comportamiento de millones de mexicanos.

El Comité Directivo del Premio, encontró que los ganadores en 2017, recogen el espíritu solidario y generoso de Don Eugenio. Es para mí un orgullo presentarles a estos mexicanos excepcionales.

El ganador en la “Categoría de Personas” es el reconocido hombre de negocios de Jalisco, y egresado del Tecnológico de Monterrey, Don José Luis González Iñigo. Empresario en el sector industrial y en el campo, fundó SESAJAL hace 30 años, con la que produce derivados de oleaginosas mexicanas que hoy tienen presencia en más de 20 países.

Desde muy joven, José Luis destacó por su vocación humanista, estableciendo la Fundación Social del Empresariado Jalisciense, que impulsa a los empresarios a apoyar de manera equitativa a sus empleados, a sus familias y a los sectores marginados de la sociedad, y a través de la cual se han beneficiado casi 10 mil personas. Ha sido Presidente del Instituto Jalisciense de Asistencia Social, y apoya permanentemente a muchas obras y organizaciones en beneficio de la comunidad. Ha destacado también por su impulso a la educación pública y privada y, desde luego, nos honra siendo Consejero del Tec de Monterrey. No es éste el primer reconocimiento que recibe en su alma mater, sino que ya obtuvo el premio al Mérito ExATec y orgullosamente, es miembro de nuestro Salón de la Fama del Deporte, en las disciplinas de beisbol y softbol. Enhorabuena, José Luis.

En la categoría de “Emprendimiento Social”, la institución ganadora es la “Fundación Michou y Mau”, establecida en 1998 por Doña Virginia Sendel e Iturbide.

A partir de una dolorosísima tragedia familiar, Virginia encontró la fuerza para trascender y ayudar a los demás. Como escribió el autor español Enrique Vila-Matas, ella, en lugar de “resignarse a la muerte del espíritu…decidió poner todas sus energías en la lucha en favor de la recuperación del espíritu”

Es así como, en casi veinte años de trabajo, “Fundación Michou y Mau” ha brindado atención médica especializada -sin costo alguno para el paciente o para sus familias- a casi dos mil chicos mexicanos, menores de 18 años, que han sufrido severas lesiones por quemaduras, y a los que ha trasladado para su atención al hospital Shriners, de Galveston. También atienden las secuelas de las lesiones con apoyo médico y psicológico e incluso realizan trámites para la emisión de pasaportes y visas, los traslados y los hospedajes.

Han emprendido también programas para la prevención de quemaduras; capacitación y especialización de profesionales de la salud; y de mejora de la infraestructura hospitalaria nacional. Su trabajo es verdaderamente admirable. ¡Felicidades!

Por último, los ganadores en la categoría estudiantil, son los integrantes del grupo “LamBot3478”, del Tecnológico de Monterrey, campus San Luis Potosí, integrado por 40 estudiantes, doce de los cuales nos acompañan hoy en esta ceremonia.

A través del proyecto RETO MEX, estos alumnos del Tec han logrado que 112 jóvenes de su estado se interesen e involucren en el estudio de la ciencia y la tecnología. Adquieren, para ello, paquetes de robótica que llevan a estudiantes de secundaria. Han desarrollado el talento y la capacidad de emprendimiento para lograr el apoyo de universidades, empresas e instituciones en un proyecto que, esperamos, crezca y que se desarrolle en beneficio de los jóvenes mexicanos. Muchas felicidades.

Señoras y señores:

El trabajo que realizan los ganadores del Premio Eugenio Garza Sada es la mejor muestra de que, cuando la sociedad mexicana se organiza, puede beneficiar a quienes más lo necesitan y con ello, seguir fortaleciendo a todo el país.

Esa es precisamente, una de las enseñanzas más importantes de Don Eugenio quien, como amante de la libertad y del ejercicio de la responsabilidad ciudadana, creía en la relevancia de la sociedad y nunca esperó a que el gobierno le brindara apoyos para el impulso de sus proyectos. Así ocurrió con las empresas que dirigió y con las instituciones que promovió, como el Tecnológico de Monterrey. En ese sentido, don Eugenio fue uno de los precursores, en México, de lo que hoy se conoce como sociedad civil.

Hoy, esa sociedad civil tiene varias tareas fundamentales. Debe garantizar la libertad del ser humano y por lo tanto, sus derechos individuales. Tiene que impulsar iniciativas individuales y colectivas, que contribuyan al bienestar general. Además, los integrantes de la sociedad civil, en tanto ciudadanos, necesitamos involucrarnos en lo público e incidir en la construcción de las normas que rigen la vida colectiva. Finalmente, y no menos importante, la sociedad civil, debe exigir al Estado que cumpla con sus obligaciones fundamentales.

Estas tareas de la sociedad civil son todavía más importantes en momentos históricos como el actual, en el que desde México observamos con preocupación, el regreso del nacionalismo a ultranza en varios países, el resurgimiento de conflictos, incluso religiosos que parecían olvidados y en consecuencia, observamos un creciente resentimiento que genera gran incertidumbre a nivel global.

Pero es también una etapa histórica en la que renace la esperanza ante el despliegue de la imaginación humana, expresada por ejemplo en la selección de “tecnologías disruptivas” que ha identificado el MIT para 2017. Entre ellas, solo por mencionar algunas, destacan implantes cerebrales que podrán revertir la parálisis provocada por lesiones en la columna vertebral; sistemas de reconocimiento facial para hacer pagos en línea; y computadoras con autoaprendizaje, que hacen cosas, sin que persona alguna las programe. Otro avance tecnológico, es que la red 5G es 200 veces más rápida que la 4G. No cabe duda, estamos viviendo una época asombrosa y habremos de aprovecharla.

En México, atravesamos por un momento en el que puede replantearse el rumbo político y económico del país y su presencia en el mundo. Tendremos elecciones presidenciales y se presentarán, por primera vez, candidatos al Congreso federal que podrán ser reelectos. La posible renegociación del Tratado de Libre Comercio podría modificar una próspera relación de estos últimos veinte años entre México, Estados Unidos y Canadá.

En esta coyuntura, debemos recordar que la sociedad mexicana ha impulsado algunos cambios extraordinarios en las últimas décadas. Han transcurrido 24 años desde que se instituyó el Premio Eugenio Garza Sada, en 1993. De entonces a la fecha el valor de la economía prácticamente se ha duplicado: el producto interno bruto pasó de 504 mil millones de dólares a poco más de 1 millón de millones de dólares. Con el impulso de las instituciones educativas, México pasó a ser un país conectado: en aquel año las universidades, encabezadas por el Tec, iniciaban los esfuerzos en internet; hoy somos 70 millones de usuarios en el país. En esa época, diferentes movimientos sociales impulsaban la transición a la democracia y a la alternancia en el gobierno, que finalmente ocurrió a nivel federal en el año 2000, con elecciones organizadas por una autoridad ciudadana. La sociedad ha promovido cambios profundos en el federalismo y reformas tan relevantes como la energética, la de telecomunicaciones, la educativa o la de competencia.

Sin duda, los avances son importantes. Pero todavía son muy insuficientes. Todos estamos conscientes que nos urge construir un verdadero estado de derecho, nos alarma la grave descomposición social, la profundización de la desigualdad, el aumento de la inseguridad, y el intolerable crecimiento de la corrupción y la impunidad. Ante este panorama, hay pesimistas que se preguntan si el país tendrá alguna solución. Nosotros decimos categóricamente que sí, que sí la tiene. Que partiendo de lo mucho que hemos avanzado, todos debemos hacer un gran esfuerzo para afrontar nuestros problemas y actuar con absoluta responsabilidad.

Como ciudadanos y como sociedad, atesoremos y defendamos lo que tenemos. Frente a lo que ocurre en otros lugares del mundo, reivindiquemos nuestras libertades fundamentales: la de pensamiento, la de expresión, y la de asociación. Defendamos los principios democráticos de representación popular; la separación de poderes; la rendición de cuentas; y valoremos la libertad individual y el sistema de mercado. En pocas palabras, tenemos que fortalecer nuestras instituciones. No nos dejemos seducir por las viejas fórmulas del autoritarismo: fortalezcamos así, la meritocracia y como ya lo mencioné, la institucionalidad.

En el ámbito empresarial sabemos que, todos los días, nuestros clientes, consumidores y accionistas nos dan su voto de confianza. Ya es momento que el gobierno se gane también, todos los días, ese voto ciudadano. Por eso debe ser honesto, transparente y tener una fuerte convicción de rendir cuentas. Debe haber consecuencias claras y expeditas frente a actos de corrupción, ineficiencia y despilfarro de los recursos de todos los mexicanos.

Como sociedad debemos estar conscientes, desde luego, que a cada derecho, corresponde una responsabilidad. Esto es importante señalarlo, porque, ante la exclusión, la desigualdad y el descontento social, han surgido populismos apoyados en la creación de derechos irrealizables y deseos utópicos. Derechos, entre comillas, como los del acceso gratuito a telecomunicaciones, o a tener un ingreso por el solo hecho de ser ciudadano. Se trata, francamente, de mecanismos artificiales que son utilizados por gobiernos para compensar su déficit de rigor en el actuar y de legitimidad, y que además, requieren de más recursos fiscales y que, generan un efecto perverso al desanimar la participación ciudadana.

Estoy convencido que, como sociedad, no debemos esperar todo del gobierno, ni continuar con los errores actuales. Como ciudadanos responsables tenemos que impulsar talento; innovación; emprendimiento; formación de liderazgos; visión de futuro; y mentalidad global.

Debemos recuperar especialmente el sentido de la solidaridad, como ocurre, por ejemplo con un programa que muchos aquí conocemos: el de “Líderes del Mañana”, del Tec de Monterrey, que busca potenciar la formación y el desarrollo de jóvenes brillantes y talentosos que, por su condición económica, necesitan una beca del cien por ciento. Incluyendo a los alumnos de la generación 2017, apoyamos ya a 744 estudiantes de todo el país, pero queremos que sean muchos más, porque cada día aumenta el número de solicitudes: éste año tuvimos casi 10 mil aspirantes. Los invito a respaldar éste proyecto, impulsado por una organización honesta y transparente como el Tec, que rinde cuentas y que ha trascendido por casi 75 años.

Trabajemos juntos para impulsar una nueva cultura de liderazgo basada en la meritocracia. Recompensemos el esfuerzo, el conocimiento y la experiencia, el crecimiento profesional con base en logros tangibles.

Sigamos los pasos de aquel joven que, habiendo tenido la oportunidad de estudiar en una de las mejores instituciones del mundo, el MIT, regresó a servir a su país. Un joven que, justamente hace cien años, en septiembre de 1917, comenzó a trabajar en la Cervecería Cuauhtémoc como auxiliar en el departamento de estadística. Un joven que, a partir de entonces, construyó empresas e instituciones en beneficio de México. Honremos pues, con hechos, el legado de Don Eugenio Garza Sada.

Muchas gracias.

FEMSA