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Enemigo invisible

El cineasta de origen sudafricano Gavin Hood comenzó a ser reconocido por el público internacional a partir de que ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera de 2005 por “Tsotsi”.

 Este filme que narraba el drama de un joven líder pandillero de la capital de Sudáfrica cuyas tropelías se complican desde el momento en que de manera accidental aparece en un vehículo que se roba un bebé en su asiento trasero, llevó a Hood de manera automática a ser considerado por la Meca del Cine primero para filmar temáticas serias como la que trató en “Rendition”, en el 2007, donde dirigió a las ganadoras del Oscar Reese Witherspoon y Meryl Streep en un impecable thriller político, o bien de superhéroes y ciencia ficción como “Wolverine: Orígenes”, del 2009 y “El juego de Ender”, del 2013.

 Pues justo en medio de los estrenos de taquilleras franquicias de superhéroes tanto del sello de DC y de Marvel como los de “Batman vs. Superman”, de Zack Snyder o “Capitán América: Guerra Civil”, de Anthony y John Russo, primero en Estados Unidos y después en México incluyendo salas de Saltillo se estrenó con muy bajo perfil el filme que regresó a Hood a la dirección de otro destacado thriller político que no sólo protagoniza otra imponente ganadora del Oscar como la actriz británica Helen Mirren sino que también incluye la participación de la que sería una de las últimas participaciones en cine del actor también inglés Alan Rickman fallecido a principios de este año y a quien por lo mismo se le dedica el filme dentro de los créditos finales.

 La cinta en cuestión se tituló en español “Enemigo invisible” (en inglés “Eye in the sky” u “Ojo en el cielo”) y en su caso nos cuenta la historia de Katherine Powell (Mirren), una oficial de la milicia británica a quien su gobierno le asigna la misión de capturar a un grupo terrorista que ha sido ubicado en una vivienda de un poblado de Kenya en donde están por salir para atacar blancos múltiples y para lo cual se apoyan de una base militar ubicada en el desierto de Nevada, en los Estados Unidos, desde donde a través de drones unos militares norteamericanos entre los que se encuentran el soldado Steve Watts (Aaron Paul, de la famosa serie “Breaking bad”) planean bombardear el lugar antes de perderlos.

 El problema es que en lo que se planifica la misión, una niña kenyana se pone a vender canastos enfrenta de la vivienda donde se arman los terroristas para sus ataques y al ser testigos desde las alturas a través de los mismos drones tanto los gobiernos norteamericanos como británicos deberán de tomar decisiones que involucren desde derechos humanos hasta seguridad internacional con tal de no dejar que huyan los terroristas pero tampoco perder a la pequeña como daño colateral del incidente.

 “Enemigo invisible” es, por la temática que comentamos, un vehículo que podrán disfrutar ampliamente los seguidores de teleseries que van de “Homeland” a “House of cards”, pero también un espectador común que busca asomarse a situaciones reales de tensión que bien pueden moverse ahora sí que en los “cuartos de situación” o las alturas de las grandes potencias pero que temerosamente a su vez pudieran también ocurrir en el mismo patio de la casa de algún otro país emergente o subdesarrollado desde Latinoamérica hasta el otro lado del mundo. De igual manera, como lo mencionamos al principio de este comentario, es una oportunidad de oro de ver al fallecido Rickman como el superior de la Mirren bajo las órdenes de un muy eficaz director en estos terrenos como Hood.

 Comentarios a: alfredogalindo@hotmail.com; Twitter: @AlfredoGalindo