El ‘Primor’

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El ‘Primor’

 

Dudo que el PRI vuelva a ganar otra elección presidencial bajo esas siglas, pero mala hierba nunca muere. El PRI “histórico” ha migrado en masa hacia Morena. Andrés Manuel López Obrador es el líder del “Primor”, mitad PRI, mitad Morena. Desbancarlo no será fácil.

Este engendro político nos regresa al período jurásico de cuando los dinosaurios autoritarios reinaban a placer. Aprovechando el mandato mayoritario, Andrés está empecinado en crear un nuevo régimen de gobierno. Uno que refleje su muy particular idiosincrasia, que pocos logran entender o descifrar.

Abundan las críticas a este estilo de gobernar, personalísimo y caprichoso, pero las voces de oposición no están ni coordinadas ni organizadas.

El pueblo sensato, moderno, se ha quedado sin voz. Las redes están rebosantes de críticas que cubren de manera improvisada y con poca información los actos de un gobierno sordo. Pero poco pueden hacer más allá de lo que en realidad son desahogos.

El “Primor” no sabe, ni le importan las críticas. Ellos están en una misión. Su idea de justicia social no incluye la justicia pura y simple. Al contrario, su jefe y portavoz se jacta de que él sabe lo que es mejor para México y esos son el perdón y olvido.

Es una tragedia que México está siendo conducido por un túnel sin salida, por una muy pequeña e insignificante minoría. El regreso al pasado es inevitable y se empieza a acelerar. Andrés anhela para sí lo que alguna vez fue la magia del PRI. El PRI ha muerto, pero su espíritu sigue vivo en otro cuerpo.

La oposición del PAN es muy marginal. Ya quisiera recuperar tan siquiera una décima parte del prestigio y credibilidad que alguna vez tuvo, allá cuando bastaba que criticara las fechorías del PRI para ser alabado por valiente.

El MC tiene mucho camino por recorrer. Ha reclutado a nuevos valores que debieron ser capturados como betún para un pastel panista, como Samuel García y Luis D. Colosio Jr. De aquí a que el partido logre establecer una imagen de solución para la nación va a pasar buen tiempo. El largo plazo es cada vez más elusivo.

Los empresarios son un enigma. Durante muchos años estuvieron enamorados del poder del PRI, con el cual podían negociar todo. Con el “Primor” es diferente. Andrés es como el azadón, puro pa’cá. No entiende razones. Por lo pronto, Carlos Salazar trata de obtener triunfos por la buena, aunque sean esporádicos y limitados.

La gran ventaja del “Primor” es que entre primos se hablan y se entienden a señas. Quieren lo mismo, sueñan lo mismo, y comparten las mismas mañas. Esta cohesión les da una gran ventaja electoral sobre los competidores. Pensar que un PAN agrio se pueda coordinar electoralmente con la carcasa del PRI es un imposible por muchas razones. Ya demostraron frente a Andrés que prefirieron suicidarse que unirse.

La única esperanza de que el “Primor” pierda el poder tendría que venir a través de una catástrofe, sobretodo de tipo financiero, que sería la más probable. Las reservas de México se están apuntalando gracias al capital especulativo que ya olió sangre y llega a aprovechar las tasas altas para, en el momento perfecto, salir sin pedir permiso.

Andrés cree que su mesura en el gasto es suficiente para evitar una crisis. No se da cuenta de que esos son centavos frente a los flujos financieros que seguirán exprimiendo a algunos países hasta que la liquidez se agote.

El camino por el que el “Primor” nos está conduciendo es un camino ya recorrido. Ya sabemos el resultado. Quizá los jóvenes no se acuerden, pero quienes recordamos los años de Echeverría y López Portillo no podemos dejar de comparar. Entonces el espejismo de la riqueza petrolera no impidió el colapso. Hoy ni esa esperanza tenemos.

La economía está varada, aletargada; y el “Primor” no está preparado ni capacitado para reactivarla. México es como una nave a la deriva, con el capitán queriendo cambiarle el motor. Solo falta la tormenta.

javierlivas@infinitummail.com