El gasto en plena pandemia de 14 millones de pesos en bolos

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El gasto en plena pandemia de 14 millones de pesos en bolos

El 26 de marzo de 2020, unos días después de haber iniciado la Jornada Nacional de Sana Distancia (la cuarentena) en el País, el gobierno de Coahuila lanzó la licitación nacional CE-905002984-E9-2020 para la compra de 905 mil bolos.

El 8 de abril, la Dirección General de Adquisiciones de la Subsecretaría de Egresos y Administración, de la Secretaría de Finanzas, emitió el falló para la adquisición de bolos de dulces diversos para la Secretaría de Inclusión y Desarrollo Social del Estado. El proveedor que ganó la licitación fue Grupo Más de México S.A de C.V con una propuesta de 14 millones 27 mil 500 pesos, según documentos públicos.

La empresa fue registrada en 2006 en Torreón, pero en junio de 2019 los socios originales vendieron la empresa a Belinda y Florencio Manuel Aldape Plata, quienes cambiaron el objeto de la sociedad para dedicarse al comercio en general de aparatos, máquinas y artículos de toda índole. No hay antecedente de la empresa como proveedor del Estado.

Ahora bien, el gasto para la compra de bolos es común entre los gobiernos. La dádiva y el clientelismo en celebraciones como el Día del Niño, Día de la Madre, Navidad y Día de Reyes es común entre los gobiernos de cualquier nivel. Les gusta apapachar con fiestas y regalos a la gente.

Lo criticable aquí son algunos puntos.

1. El gasto de 14 millones de pesos en dulces en medio de una emergencia sanitaria. El costo, por ejemplo, de un ventilador pulmonar, va entre los 800 mil y un millón 100 mil pesos, es decir, con ese monto se pudieron comprar 14 ventiladores que podrían haber ayudado a combatir la pandemia por el COVID-19.

2. También se pudieron entregar mejores despensas o apoyos a personas desempleadas o mejores apoyos a micro y pequeños comercios. Como parte del apoyo a los trabajadores de las Mipymes, el gobierno estatal entrega becas de mil 500 a 3 mil pesos. Es decir, con los 14 millones desperdiciados en bolos habría podido entregar entre 4 mil 600 y 9 mil 300 becas más. O simplemente mejorar en monto las ya existentes.

3. Otro punto es que no se sabe si se entregaron los bolos en algún evento masivo. Pública y oficialmente se desconoce, por lo que si se entregaron, seguro tuvo que ser casa por casa para evitar aglomeraciones.

4. Según las especificaciones técnicas de los bolos, cada uno debía tener: una bolsa de frituras de 19 gramos, un bombón “tipo mini mini” de 13 gramos, una galleta sabor chocolate “tipo wafer” de 10 gramos, una paleta de caramelo macizo de 5 gramos, un dulce de caramelo macizo de 4 gramos, un Duvalín y una bolsa de cacahuates estilo japonés de 13 gramos. Es decir, se entregó comida chatarra para niños en medio de una crisis que, no lo han dicho hasta el cansancio, golpea más a personas con obesidad o diabetes. Y Coahuila, sabemos, tiene un problema grave de obesidad infantil.

5. Se compraron 905 mil bolos, cantidad muy por encima del total de universo disponible para recibir un bolo en la entidad. El censo poblacional más reciente refiere que hay poco más de 500 mil niños entre 5 y 14 años. Según autoridades de educación, hay alrededor de 620 mil alumnos de nivel básico (preescolar, primaria y secundaria), pero ni los de preescolar deberían estar comiendo dulces y quizá los de secundaria no deberían de estar ya celebrando el Día del Niño. Por lo que, una u otra cifra, los 905 mil bolos significan que compraron bolos en exceso, al menos 300 mil de más. Prácticamente se le entregaría un bolo a uno de cada tres coahuilenses. ¿Usted recibió uno? O quizá guardaron algunos para otra ocasión. Ojalá no se les hayan echado a perder.

AL TIRO

La compra de bolos y festejos del Día del Niño no es exclusivo del gobierno estatal. En una nota del 23 de abril de El Siglo de Torreón, la síndica de vigilancia (PRI), Dulce Pereda, criticó el gasto de 600 mil pesos en la compra de bolos para el Día del Niño por parte del Ayuntamiento de Torreón.

El argumento de la síndica no es debatible. Calificó el gasto de innecesario y criticó que en momentos de crisis y mientras personas están en alguna situación de no recibir ningún ingreso, se gaste en algo que no les servirá ni una semana.

Tenía razón la síndica. Por lo que la crítica y señalamiento también es aplicable a los 14 millones de pesos que gastó el Estado en bolos en medio de una pandemia.

Pero en el Congreso estatal nadie levantó la voz. Nadie criticó que en una crisis sanitaria y también económica, donde se requieren primordialmente insumos médicos o apoyos financieros, se tiren a la basura 14 millones de pesos en dulces.