‘El festín de los buitres’

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‘El festín de los buitres’

Gracias a doña Beatriz Pagés Rebollar este columnista tuvo acceso a la hemeroteca de la revista Siempre!, en sus instalaciones de Vallarta 20, para localizar un artículo escrito por don Luis Aguirre Benavides, titulado “Cómo rescaté el cadáver de don Gustavo Madero”, material encontrado en la edición No. 402, del 8 de marzo de 1961.

Vale decir que los Aguirre Benavides siguen siendo admirables, pero no en el aspecto en que hoy muchos parrenses veneran a los asnos de oro, sino por sus vidas ejemplares y heroicas, como fue la trayectoria de los hermanos Luis, Adrián, Eugenio y Gustavo Aguirre Benavides.

Don Luis, secretario particular de Gustavo A. Madero y de Pancho Villa. Don Adrián, homenajeado con la “Medalla Belisario Domínguez”. Don Eugenio, muerto en la gesta revolucionaria y don Gustavo, eminente científico mexicano.

Y no se trata de una apología ociosa ni de hacerle al anticuario, sino resaltar la conciencia superior de los Aguirre Benavides, calidad humana que al parecer se ha extinguido en Parras de la Fuente, dominado hoy por un cínico y necio alcalde que brilla en las “Mangas del Chaleco”.

En su artículo de “Siempre”, don Luis Aguirre Benavides nos relata los pasos que siguió en la búsqueda del cadáver de don Gustavo Madero, asesinado en la Decena Trágica y que, a riesgo de su propia vida, don Luis rescató de los buitres amotinados en La Ciudadela.

Del extenso artículo de Aguirre Benavides sólo citaremos algunos detalles interesantes, como el hecho de que don Luis trabajó para don Gustavo Madero en la gerencia de la Compañía Industrial de Parras, emporio textil que el exalcalde Evaristo Madero Marcos ayudó a destruir al apoyar una huelga que acabó con la empresa centenaria. Y los corifeos de Evaristo dirán lo que quieran, pero las puertas de “La Estrella” siguen cerradas.

Asimismo, don Luis desmiente la calumnia de que don Gustavo se había quedado con un empréstito de banqueros franceses para la construcción de un ferrocarril, dinero que sirvió a la Revolución y que finalmente Don Gustavo pagó a los acreedores.

Dice don Luis que el Presidente Madero los había comisionado al Japón y que de haber partido para dicha misión don Gustavo hubiera salvado la vida.

Que Ernesto Madero fue quien consiguió de Aureliano Blanquet la entrega del cadáver, pero que fue el general Manuel Mondragón el que se negó a entregarlo en La Ciudadela, consciente del estado irreconocible del cuerpo masacrado.

Que al acudir a la secretaría de Gobernación a gestionar ayuda, don Luis fue reconocido por un delator y que estuvo a punto de ser detenido por Cecilio Ocón, esbirro de Victoriano Huerta.

Que finalmente fue don Alberto J. Pani, amigo de los Madero, el que pudo localizar el cuerpo de don Gustavo y entregárselo a don Luis Aguirre Benavides.

Don Luis finaliza su artículo relatando el rescate de un fistol de brillantes de don Gustavo, mismo que tuvo que recuperar de un prestamista a donde los buitres lo fueron a empeñar. ¿Usted cree que Evaristo Madero Marcos hubiera entregado el fistol? ¡Jamás! Esa es la diferencia entre los personajes de antes y los buitres de hoy.