El fausto, sin atajos para ser escuchados

Usted está aquí

El fausto, sin atajos para ser escuchados

Foto: Especial
Con el estreno de su segundo disco, ‘Resiliente’, la banda mexicana espera llegar a un mayor público; Enrique Ramírez, el bajista, habló con VANGUARDIA en exclusiva

Enrique y Aldo Ramírez son hermanos y, como todos, a veces tienen sus diferencias. Sin embargo, hace falta nada más que el primero agarre su bajo y el segundo la batería para que cualquier problema quede atrás y alcanzar la reconciliación. Son la parte rítmica de El Fausto, agrupación originaria de la Ciudad de México que se completa con José Miguel Osorio y Raúl Angulo. Búsquelos así en YouTube y serán el primer resultado que vea, con el video de “Tormenta” en la parte superior, sencillo de su segundo álbum, “Resiliente”, recién estrenado. Por ahí también verá otro par de videos como un resumen de la obra de Goethe, así como una adaptación fílmica de 1926 de esta leyenda literaria. Enrique explica a VANGUARDIA que ellos también tomaron inspiración en la tragedia de cómo Fausto acepta la ayuda del diablo para obtener sus deseos. Pero dice que es una antítesis, ellos no quieren aceptar ayuda sobrenatural de nadie.

Su objetivo, por lo pronto, es ser escuchados. Su primer gran logro fue hace un par de años, al abrir los conciertos del 20 aniversario de La Barranca. Fue su oportunidad de mostrar su música a las masas y ahora, después de este apadrinamiento, ya están buscando foros por su cuenta. Recién hicieron una serie de conciertos junto a Ellis Paprika y Liquits y, al momento de esta entrevista, acaban de presentar “Resiliente” en la Sala Julián Carrillo de Radio UNAM. La idea es terminar el año con una presentación más en el Club Atlántico en noviembre (sin fecha todavía) y arrancar el 2019 tocando su nuevo álbum por todos lados.

¿Qué diferencias hay entre este nuevo disco y el primero?
“Pues sí hay algunas y lo más importante es que la banda empezó ya a tomar más personalidad. Es un ser nuevo que nace de cuatro integrantes, aquí ya tiene más esencia de todos. El primer disco sí fue más de grabar las canciones que cada quien ya traía y armarlas con la banda, cosa que también estaba linda, pero en este disco ya se escucha más todo, la parte que cada quien le aporta y suena con un poquito más de identidad en los nueve tracks que dan todo el recorrido del nuevo disco. Son más homólogos por decirlo de alguna manera”.

¿Cómo han sido estos últimos meses para ustedes, tanto con sus presentaciones como con la creación de un álbum?
“El motivo final de cualquier músico es salir a tocarlo a la gente, poder mostrarle lo que haces y conmover. Yo siempre he pensado que el proceso creativo nada más existe si tenemos alguien que crea y otro que escucha. Fue padre, porque vienes terminando de mezclar, de hacer algunas cosas con el disco y a la par estás saliendo a tocar, la verdad es que somos muy afortunados en poderlo hacer”.

Tu hermano Aldo toca la batería, ¿cómo llevan esta relación siendo parte del mismo grupo?
“La verdad es que somos afortunados y hablo a nivel más personal, soy afortunado de poder tocar con alguien tan afín en muchas cosas como mi hermano. El bajo y la batería son la parte rítmica de cualquier agrupación, cualquier género. Yo siempre he creído, y me gusta mucho ese tipo de música, cuando está amarrada esa parte rítmica, se pueden generar momentos muy padres para los demás que están tocando. Y con mi hermano, bueno, siempre como todos los que tienen hermanos, tienes alguna que otra diferencia, pero tampoco es que trascienda a algo que nos gusta tanto como la música, entonces siempre ha sido sano”.

La música rompe los pleitos, es la reconciliación.
“Sí y tener claro que el objetivo de ir a una sala de ensayo y hacer música, es realizar comunión. Leí hace poco una frase de Alex Mercado, un tremendo pianista de jazz, mexicano, de los mejores pianistas que hay en la escena, decía, ‘si tuviera que expresar comunión, es un grupo de personas tratando de hacer música’. A mí me tocó con mi hermano”.

Su tema ‘Uno Más’ tiene bastantes tintes sociales y de protesta, ¿a ustedes qué temas les atraen o les interesan para hablar en sus letras?
“Ese tema y otros que están en el primer disco, pues sí están muy asociados al momento histórico-creativo que teníamos. Nosotros hicimos el disco y sucedía algo feo en el país, como lo de los chavos de Guerrero. El problema de Ayotzinapa fue para nosotros muy revelador sobre un recuerdo feo. Por lo menos José Miguel y yo venimos de una generación donde estaba muy a flor de piel la transición del PRI hacia el PAN, entonces vimos que muchas cosas estaban acabando afortunadamente. Hace muchísimo tiempo que no veías desaparecidos en tu país. Entonces eso a nosotros nos motivó a generar la rabia que muchos sentimos ante la falta de eficacia que le toca al estado. Sin ser un grupo ni una posición roja o reaccionaría, sí era la indignación. Por lo menos cuatro temas que surgieron en ese disco tienen un tinte social, pero no de una manera ‘pose’, sino de un momento creativo que no debe dejar de ser visto. Muchos grupos de la escena del rock, pasan, a veces, sin ver muchas cosas que suceden y en nuestro caso no fue así, nuestro primer disco toco ese tema muy palpablemente. Pero, también el artista tiene que ir resolviendo ciertas cosas que le interesan y este segundo disco sí tiene por lo menos uno o dos temas con tinte social, pero ya se recurre a otro tema que es más introspectivo en cada uno de nosotros”.

¿Qué es lo más difícil de hacer de la música tu carrera profesional en México?
“La respuesta es larga, son muchísimos factores, pero creo que uno de los más importantes es que, por lo menos en el género que yo toco, ha cambiado un poquito la estética de cómo apreciar el género. Se vino, yo considero, de más a menos. También fue un cambio que se empezó a generar en la industria y pasamos de mucho a muchísimo, pero tampoco creo que lo estético le haya sucedido. Hay mucha gente que confunde partes estéticas de las propuestas de rock y eso hace difícil que tengas buenas propuestas en niveles estratégicos. Es un cuento de siempre, pero yo considero que antes en nuestro país había muchas buenas propuestas y de repente pasamos a muchas pero no todo es igual. Entonces eso lo entiende el empresario y hacen más difícil el acceso para los grupos que tienen otra propuesta, pero tal vez no tienen cómo hacerla. Yo creo que eso nos ha hecho difícil a algunos que tal vez podemos, inclusive nosotros mismos, tener recurso para producirnos, pero a veces el medio o el foro está más reservado a otro tipo de cosas. No es una historia nueva, pero de alguna u otra manera sigue vigente. Sin embargo, yo no creo que esto del internet sea totalmente malo. Afortunadamente nos permite a muchas bandas hacer chamba que sólo depende de nosotros”.

En este sentido, ¿cuáles son sus objetivos como banda?
“Llegar al mayor número de personas. El objetivo principal del proceso creativo es que alguien cree y el otro lo admire, lo escuche, lo vea, lo lea. Platicarles, conmoverlos, emocionarlos, ese es el objetivo más importante. Obviamente debes ir generando metas más objetivas, que sean más realizables, pues empezar a salir un montón, ya que tenemos el nuevo disco salir a tocar en todas partes donde nos den oportunidad. Nos gusta muchísimo salir al interior de la república; los del interior quieren venir a la Ciudad y los de la Ciudad se quieren ir. Conoces más gente, nuevos públicos, no reaccionamos igual”.

¿El nombre del grupo es una referencia a la obra de Goethe?
“Sí el más importante es sobre la de Goethe. Donde nosotros encontramos la parte más importante es sobre el arquetipo literario de Fausto, esa leyenda que la recuperan muchos escritores entre ellos Goethe. Lo importante es el momento donde un ser humano independientemente de si es Fausto, se pudo haber llamado Patricio, es ese momento donde recurre a un ser metafísico que le aparece y le trata de ofrecer la solución al deseo más grande que tiene. Goethe lo toma y lo realiza hacia el amor de Margarita, pero el de Thomas Mann es buscar el poder social y así hay muchos autores, toman la esencia de ese convenio que hay con una entidad metafísica. Nos hace ver esa parte tan infantil que tenemos de tratar de tomar atajos. Definitivamente los tres conocíamos la historia y nos gustó”.

¿Ustedes tomarían el trato como Fausto para ser más escuchados?
“Esa es la parte interesante. Tengo que decirlo así, es una antítesis, usamos el nombre de El Fausto, sin embargo, no queremos que nuestra música tenga ese atajo hacia nada, sino hacerla legítima”.