El cinismo extremo de Rosendo

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El cinismo extremo de Rosendo

La semana pasada se dijo en este espacio que la peor corrupción de este País es la corrupción de la derecha panista, porque sirve de justificación a la de todos los demás partidos, ya que por su trayectoria de más de 60 años de lucha en la oposición se suponía que eran los más decentes, incapaces de robar. Y ya vemos que se trata de la opción política más decepcionante, peor aún es el hecho de que las mujeres panistas, consideradas a mediados del siglo pasado como las “vestales” del fuego panista, sean hoy motivo de vergüenza, como la diputada local amante del “Chapo” Guzmán, y Margarita Arellanes, la que mejor representa al PAN de la actualidad; el mismo que revela las fisuras morales de una belleza cosmética, que perdió su virginidad al subirse a la cama de la corrupción.

Y aquí cabe una anécdota de don Manuel Gómez Morín, de cuando creó el Banco Agrícola, el que antes de Huitzilac fue una de sus primeras decepciones, porque los obregonistas empezaron a saquearlo. Cuando un hijo de Elías S. de Lima, primer gerente del Banco, inquirió a don Manuel por dicha institución, éste le respondió con una analogía hiriente: “Un hombre bueno de un pueblo bueno casó con una virtuosa chica del lugar. Tiempo después alguien le preguntó, ¿y tu esposa, aquella muchacha tan joven?... Aquella chica virtuosa… emputeció”.

Tenga usted la seguridad de que si Gómez Morín viviera aplicaría esa misma analogía al PAN de la actualidad, prostituido por panistas de baja calidad moral, muy ajenos al prestigio de los fundadores del citado partido.

Y conste que hubo grandes personajes en esa vieja guardia de Acción Nacional, algunos legendarios, como don Efraín González Morfín, que fue realmente admirable, impulsor del sindicalismo autónomo, promotor del acceso a la propiedad de los bienes de producción para campesinos, obreros y empleados en general, lo cual era una grave provocación en los tiempos de la Guerra Fría, motivo por el que, sus enemigos dentro del PAN, los del conservadurismo fascista y demagógico, lo tildaron de “jesuítico marxista”, porque no reconocieron que en realidad don Efraín era un hombre de avanzada, un gran intelectual impulsor del “solidarismo”, como Aldo Moro y su “compromesso storico”, aquel mártir de la Democracia Cristiana sacrificado en Italia.

Y si nos atrevemos a comparar a don Efraín con Aldo Moro, ¿quiénes podrían ser hoy parte de la fracción conservadora fascista y demagógica en Acción Nacional? Porque en su tiempo fueron gente como Conchello, Ruffo y Pablo Emilio Madero, allegados a las cúpulas patronales; hoy son gente como Adalberto Madero, Margarita Arellanes, Guillermo Padrés y Rosendo Villarreal: cínicos, codiciosos, frívolos y cosméticos, sin una pizca de doctrina y carentes de calidad moral e intelectual.

Ingrese usted los nombres de Rosendo Villarreal y el de sus allegados Domitilo, Aguirre, Salcido, Lozano, Huesca, etc., en el Google, verá cómo aparecen señalamientos de tráfico de influencias, peculado, espionaje y corrupción. Y aún así se atreve Rosendo a exigir rendición de cuentas y transparencia en el Congreso local. El cinismo en su máxima expresión.

J. Alfredo Reyes Ramos