El camino accidentado de Felipe Calderón
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El camino accidentado de Felipe Calderón
A propósito del posible regreso del expanista Felipe de Jesús Calderón Hinojosa a la política nacional, con la creación de su Partido Político Libertad y Responsabilidad Democrática A.C., vale la pena recordar la interacción que ha tenido el político michoacano como Presidente y ex Presidente (más con lo primero) pues, considero, su incursión ha sido más una serie de eventos desafortunados que afortunados.
De manera enunciativa, me voy a permitir relatar únicamente algunos de sus hechos que tumban su discurso que con el sólo hecho de ser de doble moral, le pueden dar un carácter de desatino.
El primero de ellos fue la reciente declaración pública del ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, quien sin ambigüedades expresó que durante el sexenio de Calderón fue presionado por el ámbito de su espectro de funciones.
Evidentemente, el exmandatario federal rechazó esa declaración y preguntó: "¿Por qué lo hizo diez años después?". Además que también solicitó pruebas de lo dicho.
Suponiendo que la acusación del ministro sea verdad, por sentido común debemos de entender que estas presiones no se hacen por escrito y, por demás está decir, que no existen documentos que reflejen esas intervenciones.
Por otra parte, considero que su declaración fue después por su seguridad personal. Es de dominio común conocer lo que significaba en ese momento ir en contra del sistema: vinculación con la delincuencia organizada por medio de testigos protegidos, imputación de delitos y una posible privación de la libertad...
El segundo de ellos: ¿Alguien recuerda las declaraciones y ruedas de prensa estilo serie norteamericana (se presume que el programa "24" y el personaje Jack Bauer es de las favoritas del exjefe del Ejecutivo federal) cuando capturaba algún delincuente?
El montaje del abatimiento, en su momento de Nazario Moreno González, de la Familia Michoacana y que declaró en su informe de 2010, poco a poco se fue derrumbando.
En 2012, una obra titulada "Cosas de Familia", de la autoría de Marco Lara Klahr pone al descubierto el montaje y demostró que no existía evidencia alguna de su muerte. En 2014, se le dio la razón; fue ese mismo año cuando el presunto líder de una agrupación criminal fue abatido.
Eso habla de la calidad de enfermo de mentiras y de su carácter de pseudología fantástica. Por lo pronto, Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala van a contracorriente para registrar al partido político que intentan formar.
El más reciente y el que sobresale. Al día de hoy, el nulo respaldo de la gente es evidente. De acuerdo a una publicación de la revista Proceso, en su edición 2241, se declara, con datos del Instituto Nacional Electoral, que se mantiene un rezago para constituir el registro.
De acuerdo a un corte de octubre de este año, Calderón apenas lleva 92 de 200 asambleas distritales requeridas por la ley (en Coahuila le fue excesivamente mal) y además solo tiene 77 mil 401 afiliados, lo que significa el 33 por ciento del mínimo requerido. Lo triste para él es que el plazo para cumplir es en febrero de 2020.
Son muchos sus actos que han provocado animadversión más que orgullo, pero hoy –como muchos políticos en decadencia– aprovecha decisiones cuestionadas y difíciles de presentar por parte de AMLO para hacer leña y cobijarse en un calorcito hecho con cartón y hierba seca.
Cada quien, con esto y lo mucho que sale en los medios de información, deberá formar su propio criterio, pero ¿a qué costo mantener a estos personajes? ¿Usted le cree a este degradado individuo? En lo particular, su mal camino lo hunde más.