Don Pedro, ‘ermitaño’ del Cañón de San Lorenzo narra su experiencia del incendio
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Don Pedro, ‘ermitaño’ del Cañón de San Lorenzo narra su experiencia del incendio
A don Pedro Silva y sus 20 chivas el incendio de la Sierra Zapalinamé los agarró descuidados.Tantos años, 37 de vivir en las cuevas del Cañón de San Lorenzo y no darse cuenta.
Esque los que vinieron a hacer averías a la sierra se han de haber pasado por el arroyo y don Pedro, con pupilas de 79 años, pos no los divisó. Sino que don Pedro estaba tan campante y unas amigas le avisaron, como a las 03:00 de la tarde, que la sierra se estaba quemando
Y él pos qué hacía, namás ver la quemazón que estaba, con la muina en las tripas. Al otro día no le dejaron sacar sus animalitos, unas 20 cabras, que no podía salir, le dijeron, por lo de la lumbre. Con tanto movimiento de gente, helicópteros, patrullas, no pudo.
Y eso que don Pedro conoce todo el Cañón, pero pos pa saber. El día que pasó lo de la quemazón, a don Pedro se le murió una de las chivas grandes.
Sólo Dios sabe qué se tragaría entre la pastura, la cosa es que se le murió. Ese domingo como que don Pedro traiba la suerte volteada. La mera verdad, dice don Pedro, que la lumbre tuvo que ver mucho con la vigilancia del Cañón.
Una mesa o algo, “saca todo lo que traigas en la mochila y ponlo ái”, dice que es lo que hay qué hacer. Ahí te vas a dar cuenta de lo que lleva la gente: si lleva cerillos, carne, cuchillos.
Hasta ahora que ya se calmó la cosa, don Pedro pudo salir a la majada y se puso a amamantar a los seis chivitos que hace poco parieron sus cabras.Y hasta ahora que ya se calmó la cosa se animó a salir por el Cañón con sus chivas pa que coman.
Ayer don Pedro bajó pa la ciudad a ver a sus gentes que ya estaban con pendiente de él. Pero el hombre ni miedo tuvo, miedo por qué, miedo tenía de que la lumbre bajara hasta su cueva, hasta la majada y acabara con sus chivas. Porque sus chivas es lo único que don Pedro tiene…