Don Lupe, abuelo saltillense que se hizo famoso luego de llevar a su nieta en triciclo a su graduación en Saltillo
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Don Lupe, abuelo saltillense que se hizo famoso luego de llevar a su nieta en triciclo a su graduación en Saltillo
La puerta de la familia Rojas Méndez no ha dejado de abrirse para recibir obsequios, despensas, útiles escolares, colchones y hasta ofertas de empleo.
Llevar a la pequeña Valeria a bordo de su triciclo —en el que cada día sale en busca de plástico y cartón—, para participar en la caravana de fin de año, llevó a don Guadalupe y la pequeña Valeria a ser conocidos por cientos de saltillenses.
Aunque fue un acto de amor como los muchos que hacen desde hace seis años los abuelos de la pequeña, esto atrajo la vista de benefactores que hoy apoyan a la familia y autoridades que ofrecen oportunidades.
“Nosotros dijimos: ‘cómo no vamos a ir si acaba su kínder’ y aunque uno no tiene mueble, tenemos el triciclo”, comentó Guadalupe Rojas Barrón, abuelo de Valeria.
“Desde esa vez nos han traído regalos, alimentos, ayuda, nos han dicho que somos unos buenos abuelos, relata don Guadalupe, quien desconocía que su imagen ya estaba siendo compartida con mensajes que lo reconocían como “un gran abuelo”.
Este sexagenario de bigote cano y manos ásperas, se preguntaba por qué sería esto una “lección” o un “acto de humildad” aquella noche en que una vecina les avisó que “la mitad de Saltillo estaba buscándolo”.
TODO POR LOS NIÑOS
“Es algo que haríamos por ellos, eso y más, daríamos la vida por ellos”, dice Don Guadalupe que junto a su esposa María de Lourdes Escareño, velan por el bienestar de su nieta, mientras su madre, María de la Luz, labora en una fábrica casi 12 horas diarias para llevar un pan a su mesa, desde que el padre de sus hijos decidió abandonarlos.
Valeria, una pequeña de piel clara y pies inquietos hoy se siente orgullosa de terminar Preescolar y comenzar la Primaria, pero también de que sus abuelos le muestren “que sí se puede, que siempre se puede”.
“Gracias a Dios y a esa persona que enseñó las fotos, yo no sabía que eso podía pasar en Facebook o en el celular”, comentó su abuela, quien ahora motiva a su esposo para aprender a usar el teléfono que hace poco adquirieron.
El cuidado con el que apapachan a sus nietos es quizá el cariño, aseguran, que no tuvieron con sus hijos, pues antes también dedicaron su juventud a trabajar en la obra.
Aunque ahora se encargan de cuidarlos, alimentarlos y apoyar a sus nietos con las tareas, sabe que no han podido lograr todo, pues pese a la seguridad social con la que cuenta el hermano menor de Valeria, lleva cuatro años en espera de una operación.
“Nació con los testiculares arriba, ya tuvieron que operar a Kevin pero ahora lo mandaron a Monterrey”, señaló la abuela sobre el nieto menor.
AGRADECEN LOS APOYOS
Los abuelos no se cansan de agradecer tantas muestras de apoyo y cariño que hasta ahora han llegado a su puerta, pero también piden a los lectores de VANGUARDIA MX que colaboren con gastos de traslado para que Kevin continúe con la atención médica.
Lo mismo piden a las autoridades de IMSS Coahuila para que no retrase más la operación que requiere el pequeño y así evitar algún cáncer o infertilidad en su etapa adulta.
Don Guadalupe y María Lourdes cuentan cómo pasaron cuatro meses visitando a sus nietos en un albergue del DIF. Los días más tristes de su vida, dicen.
Fue a causa de una llamada anónima que los acusó de descuidarlos, pero ellos han dado todo lo que está en sus manos para que sean niños sanos y felices, aseguran.
“Nos hicieron la mala, nos los quitaron pero los recuperamos porque pues ser pobres no les da derecho a quitárnoslos”, contó su abuela.
“Nombre, era pura lloradera cada que íbamos, porque los niños nos pedían que ya nos los trajéramos a casa”, agregó don Guadalupe.
Muestra de su dedicación junto a su madre, es que lograron recuperar a Valeria y a Kevin, no solo para esforzarse aún más cuando regresaron, sino para demostrarles otra vez “que sí se puede”.