Don Héctor y la educación

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Don Héctor y la educación

El pasado domingo, don Héctor hubiera cumplido 75 años de edad; el cáncer le dio un “aventón” (para mi gusto, bastante anticipado) a la eternidad. Era un hombre bueno y de bien, honesto y tremendamente trabajador. Quienes lo conocieron, lo recuerdan por su extraordinaria cocina y por su interminable plática, siempre aderezada con los más extraños y poco conocidos dichos populares que seguramente aprendió en su natal Santiago, Nuevo León. Su carácter recio no le impedía ser víctima de una constante preocupación: que sus hijos tuvieran mejores oportunidades educativas a las que él, en su época, pudo acceder. Repetía con frecuencia: de mí no tendrán herencias, lo único que puedo dejarles son sus estudios. Don Héctor entendía que la única forma de salir adelante y sobreponerse a una situación económica adversa era a través del aprendizaje. Hablaba de las instituciones de educación superior como si las hubiera conocido, y soñaba a sus hijos preparándose en ellas. 

La semana anterior, en este mismo espacio, me referí a las visitas a nuestro Estado por parte de Alfonso Navarrete, Miguel Osorio y Enrique Ochoa y, con ellas, al respaldo y reconocimiento que ofrecieron al Gobernador de Coahuila. Esta semana inició con un nuevo “espaldarazo”. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, llegó a Coahuila a realizar su novena gira de trabajo por estas tierras. El primer Mandatario vino a cumplir con uno de sus compromisos de campaña: entregar en beneficio de las y los coahuilenses tres modernas universidades politécnicas: una en La Laguna, otra más para Monclova–Frontera, y la tercera en Ramos Arizpe. 

El evento, por el cual se inauguraron simbólicamente las tres universidades, congregó a más de 2 mil 500 jóvenes estudiantes de diferentes instituciones educativas. Ahí, el propio Presidente rompió el protocolo y pidió a los asistentes que le hicieran preguntas, al tiempo que se comprometió a responderlas en el momento. De inmediato se alzaron decenas de manos pidiendo el turno para dialogar con Peña. Unos hicieron comentarios, otros preguntas. Hubo incluso quienes abordaron al Mandatario en inglés, ya que algunos de los y las jóvenes pertenecen a universidades bilingües, internacionales y sustentables. Aquello se convirtió en una verdadera fiesta estudiantil. Una vez concluidas las intervenciones, el Presidente movió los cercos colocados por el Estado Mayor y fue hasta las gradas para convivir con las y los estudiantes ahí reunidos, con quienes se tomó un sinnúmero de fotografías. 

Pero más allá del significativo evento, del protocolo históricamente roto, de las invitaciones que recibió Peña para volver a Coahuila, de las muestras de afecto y de los centenares de selfies, hubo interesantes datos que se mencionaron en las diferentes intervenciones y que colocan a nuestro Estado como un referente nacional en materia de educación. Si bien el compromiso del Presidente cuando candidato fue instalar tres universidades, a la fecha ya están funcionado siete y una más se encuentra en proceso de iniciar sus operaciones. Estas ocho nuevas universidades creadas en tan sólo cuatro años, sumadas a las inversiones que se han destinado para el crecimiento de la Universidad Autónoma de Coahuila, han permitido que la cobertura en educación superior haya aumentado en más de 21 por ciento. Dicho en términos claros, hoy casi 20 mil jóvenes coahuilenses más estudian una carrera profesional. Si hablamos de educación media superior, con las 230 nuevas preparatorias que ahora se tienen en Coahuila, cerca de 30 mil alumnos ahora tienen la oportunidad de concluir esta etapa de su preparación, lo que representa un aumento de más de 28 por ciento en la cobertura. 

Aquí en confianza, hubo un dato que me llamó poderosamente la atención. El Secretario de Educación pidió que levantaran la mano aquellos estudiantes que serían los primeros en su familia en obtener un título profesional; lentamente, tal vez con pena, uno a uno fueron identificándose. La postal que apareció después del ejercicio fue impresionante. La gran mayoría de los presentes eran los primeros en sus familias que accedían a instrucción superior. El referido dato fue confirmado por el Mandatario en su intervención. Ocho de cada 10 estudiantes de las universidades politécnicas y tecnológicas que ha abierto el Gobierno de la República en el País tienen esta característica. 

No le alcanzó la vida a don Héctor para ver tantas universidades, tantos jóvenes que se preparan en sus aulas, tantas nuevas oportunidades. Tal vez de haber conocido el crecimiento en materia educativa, su incesante preocupación hubiera sido menor. Prepárense –decía– para que no tengan que andar como Lolita, “sorbiendo el moco” arriba del abogado.