Diputada Lara al alcoholímetro
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Diputada Lara al alcoholímetro
Es muy necesario que la diputada local priísta Olga Lara Rodríguez haga un ejercicio de humildad autocrítica que la haga recapacitar en sus aviesas intenciones de exentar a Parras del cumplimiento de la “ley seca”, una aberrante proposición para un pueblo donde el alcoholismo es un problema de salud pública y donde muchos de nuestros conocidos han muerto de cirrosis hepática, diabetes y por los accidentes derivados del alto consumo de alcohol.
Y es que doña Olga ha propuesto en el Congreso local que Parras quede exento de la ley que regula la venta y consumo de alcohol en la entidad, argumentando razones vinícolas históricas, mismas que no justifican que Parras se convierta en un pueblo donde la embriaguez y la parranda sean los atractivos turísticos para el visitante, sin tomar en cuenta la degradación social que esta reforma pueda ocasionar.
Y conste que ningún diputado en la historia de Parras se había atrevido a proponer una ley tan absurda para su pueblo natal (ni Las Vegas ni Tijuana la tienen), asunto que nos sorprende en el caso de la diputada Olga Lara Rodríguez, siendo ella parte esencial de la reserva moral de este pueblo que tuvo una gran tradición conservadora.
Y decimos que la ley de excepción propuesta por doña Olga es ridícula y ambigua porque en la misma no aclara si la eliminación de horario incluye a las bebidas por copeo y botella abierta, tampoco si se trata de vinos de baja graduación alcohólica, licores destilados o de los que nada tienen que ver con la uva, como el sotol y la cerveza, asimismo, si las bebidas serán vendidas las 24 horas del día en cantinas, restaurantes, expendios, hoteles, salones de fiesta y demás piqueras de la ciudad.
También es ridículo que doña Olga mencione a la Casa Madero como pretexto cuando todos sabemos que desde hace muchos años, el patrocinio de esa empresa se retiró de la Feria de la Uva, precisamente, porque dicha fiesta se convirtió en una feria “caguamera” donde la venta de cerveza es el principal negocio del Alcalde en turno y sus familiares, sin reportar ningún beneficio a Parras, sino al contrario, sólo vicio y degradación.
Asimismo, todos sabemos que las compañías cerveceras pagan cuantiosos sobornos por la exclusividad en la venta de cerveza durante los días que abarca la Feria de la Uva, imagine usted ¿Cuánto habrán ofrecido para eliminar la “ley seca” de toda una ciudad y durante todo el año?
Obvio es que a doña Olga la han movido intereses muy particulares para promover esa iniciativa que usted puede analizar en la Gaceta Parlamentaria del Congreso local, porque es obvio que con esa ley beneficia a todos los funcionarios municipales convertidos en zares del vicio, empeora la situación del centro histórico convertido en zona de tolerancia y, asimismo, le abre las puertas al crimen organizado con antros operando las 24 horas del día.
Pedimos pues a doña Olga que recapacite y reflexione en el espíritu de la ley que está proponiendo. De paso le suplicamos que lea el manual de “Política Elemental para Dummies”, donde uno de sus axiomas enseña que en política la forma es fondo y que, por lo tanto, no se debe enviar un proyecto de decreto a ningún Congreso legislativo con faltas de ortografía, como en este caso, donde la parte más importante de su iniciativa dice “quedaran excentos de esta dispocición” (sic) y es claro que la diputada Lara quiso decir; “quedarán exentos de esta disposición”. Así no procede, a ver, diputada Olga ¿Cómo anda?, pase por favor al alcoholímetro.