Diario de un nihilista
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Diario de un nihilista
Exótico o autóctono
Se impondría un papa chino,
e inclusive un mexicano
en México, en propia mano,
no un pontífice argentino.
Dichosos ellos
Felices los invitados
a la cena con el Papa:
ni la oposición escapa
a los cubiertos blindados.
Se rompen géneros
¿Qué Rubén no es metodista
o Testigo de Jehová?
Pero a saludarlo va,
como otro buen papista.
Decadencia de la televisión
Televisa: ya el imperio
y el poder se les escapa;
pocos la toman en serio,
no les funciona ni el Papa.
Mutaciones de conciencia
Brotó la niebla teológica
y dejamos de ser laicos,
posmodernos y prosaicos
en nuestra escala zoológica.
Admonición
Arruina y degrada el Logos:
es príncipe de la Iglesia,
mas habla con lengua necia
cual los otros demagogos.
Fiesta perpetua
El Papa, cortina de humo,
dejó el País sin noticias:
todo fue rezos y albricias,
rapidez, niebla, polhumo.
Error de vestuario
Hubiera sido, con faldas,
ese calvo pernicioso,
ese gato o guardaespaldas
del Papa, menos odioso.
Adiós, adiós
Como un pariente lejano
al que invitas a tu casa:
no sale una vez que pasa,
y lo despides en vano.
El triunfo de la realidad
El propio Papa lo prueba:
la realidad que desprecia
derrotó al fin a la Iglesia,
ésta no pasó la prueba.