Diagnósticos

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Diagnósticos

No sabemos qué le pasa, pero México parece enfermo, no funciona. Necesitamos un médico, pero como hay muchas especialidades probamos con todos, a ver cuál diagnóstico nos convence más.

Empezamos por el psicólogo. Este nos dice que México sufre de una esquizofrenia aguda. Tiene una doble personalidad y batalla para reconocer la realidad. Un cincuenta por ciento es pro-libre empresa. El otro cincuenta por ciento es socialista. Ambas personalidades chocan continuamente y lo tienen confundido. Por eso no progresa.

Ahora vamos con el traumatólogo. Este no dice que los huesos de su estructura están muy débiles. Que por eso hay tanta fractura. Apenas empieza a sanar cuando recibe otro porrazo y hay que empezar a sanar de nuevo. La falta de estructura, la falta de orden jurídico, es una limitante casi catastrófica. Se supone que la estructura es necesaria para que los demás órganos operen correctamente. A falta de ésta, todo se colapsa. Mmm, ¿será?

Luego vamos con el nutriólogo. Señores, nos dice en tono asertivo: “Auto-indulgencia. Somos lo que comemos.” Vean a los mexicanos, en su mayoría con sobrepeso. Si no sabemos comer bien, qué garantiza que sabemos alimentar al País. Nos comimos todo nuestro petróleo, ¿y que nos quedó de eso? Grasa en las nachas, en lugar de invertir esos recursos en músculo, o sea aparato productivo.

El gastroenterólogo va más allá del nutriólogo. Para él, México tiene un problema en su flora intestinal. Son millones de bacterias que ayudan a digerir la comida en una relación simbiótica con el resto del organismo. En México esa flora está muy débil, nos asegura. Es como si México hubiera sido curado a puras purgas o lavativas, como se hacía a finales del siglo antepasado.

Los trabajadores de mero abajo están desmotivados y sobreexplotados. También marginados. Ningún partido político los escucha o les hace caso. Sus neurotransmisores nunca llegan a incidir en las decisiones colectivas. Son bacterias en huelga de brazos caídos.

Desconcertados, enfrentamos al neurólogo. Este se queda callado. Nos manda a una resonancia magnética, que le permite estudiar lo que sucede en el cerebro como se dice hoy, “en tiempo real”.  El video diagnóstico es increíble. Nos muestra que México tiene un cerebro, su Congreso, pero se observa un chisporroteo increíble dentro del cráneo. Esta actividad es desorden puro.

Revela que México sufre de un mal de Parkinson que genera actividades descontroladas como Santa Lucía, o la refinería de Dos Bocas. También emite leyes que agravan el desorden. Por ejemplo, la prohibición de trabajar después de ocupar un puesto en el gobierno. Para efectos prácticos, México está descerebrado. No planea, no anticipa, no aprende. Todo movimiento es reacción a estímulos, actos reflejos. Un gato descerebrado patea, pero no se vale por sí mismo. México sobrevive apenas, como en estado vegetal.

Ahora vamos con el oncólogo, el más temido de los exámenes. Revisa los diagnósticos de los otros especialistas y nos da su opinión muy distinta. México tiene cáncer. Es un cáncer avanzado, con tumores y metástasis por todo el cuerpo social. El ADN capitalista existe en ciertos estratos bien protegido. Pero en los demás el ADN socialista ha cundido. Una vez que ha llegado a la presidencia, nada impide que México se quede sin un solo órgano o tejido sano.

Este cáncer, asegura, viene de muy atrás y fue tolerado por empresarios con visión muy miope. De hecho ayudaron a financiar su desarrollo creyendo que era una bacteria que se podía eliminar eventualmente con un lavado intestinal. Como dijo el gastro, eso no jaló. Entre más ataques publicitarios recibió el cáncer, más creció. Ahora se llama 4T.

México necesita reconstruir su estructura jurídica, un planeación moderna, información veraz y un orden multiplicativo. Lo difícil es encontrar alguien que sepa, quiera y pueda hacer todo esto al mismo tiempo. Andrés no es.

javierlivas@infinitummail.com