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Denuncian a lideresa por intento de despojo
El pasado 2 de julio por la mañana, doña María Basilia Olivo Morales escuchó cómo alguien hablaba y otra persona se quejaba afuera de su tejabán, en la colonia Independencia, y tuvo una corazonada, un mal presentimiento.
Puso buen oído y descubrió que aquellos gritos eran los de su esposo don Julián Barrientos Botello, quien es ciego.
Entonces doña María salió del chamizo y corrió hasta la calle; ahí encontró a su esposo tirado en el suelo y a dos pandilleros que se alejaban corriendo.
A don Julián le rajaron la cabeza y lo golpearon en la espalda.
“Lo golpearon entre dos personas, él sintió que uno le agarró el brazo y otro la pierna, le dieron dos trancazos en la espalda y un golpe en la cabeza y luego lo aventaron al suelo. Ya cuando yo iba vi a dos jóvenes corriendo, las caras no se las pude ver”.
Doña María y sus hijos llevaron a Julián sangrando al hospital y después a poner la denuncia por lesiones a la Fiscalía del Estado.
“El licenciado que nos tomó la declaración dijo, ‘¿pero qué testigo tiene señora?, como no tiene testigos el caso ahí lo vamos a dejar’, todavía viendo a mi esposo todo remendado de la cabeza”, narró doña María Basilia.
SEÑALAN A UNA LIDERESA
Días antes Nina Prudencia Santana, la lideresa del barrio, en compañía de otra mujer llamada Aidé, había amenazado a María y a su familia con que les quemaría el tejabán y les quitaría el terreno, que ella misma les había vendido hace 18 años, si no le entregaban los recibos de compra-venta.
“La señora que nos vendió los terrenos, doña Nina, y Aidé, amenazaron con quemarnos… dijo Nina: ‘estos tecuruchos no pasa esta noche que se los queme, yo vengo a quemárselos’”, nos amenazó.
“Dijo que nos iba a sacar de aquí a como diera lugar, porque no le quise prestar los recibos”, comentó la atribulada mujer.
LA ACUSAN DE QUITARLES RECIBOS
Días antes doña Nina había despojado a la familia de María de alguno de los recibos que ella misma le había extendido hace 18 años por la compra de 4 pequeños lotes, a 40 mil pesos cada uno, asegura María que para revender los terrenos a otra gente.
“La lideresa hace reventas. Hay un terreno que me vendió a mí y a los vecinos de enfrente, eso lo tenemos comprobadísimo. Nos pidió los recibos ‘ándale mijita préstamelos, ¿qué me tienes tanta desconfianza?, tantos años de conocerte…’, me los pidió así bien amable dije ‘bueno oiga se los encargo mucho’ y también a mi hermano y a un sobrino se los pidió.
“Yo le presté algunos de los recibos y no me los devolvió”, dijo.
SE REPITEN LOS CASOS
La de doña María es solo una entre las muchas historias de vecinos de la colonia Independencia y Margaritas Popular, situadas al poniente de Saltillo, que han sido intimidados por la lideresa para desalojar sus casas.
Para ello, aseguran los afectados, que se hace acompañar de policías y pandilleros que amedrentan a las familias, en su mayoría migrantes que han venido de Centroamérica y otras regiones del norte y sur de México.
VANGUARDIA trató de conseguir más testimonios sobre estas irregularidades, pero los colonos declinaron hablar por temor a represalias de la lideresa.
Incluso expresaron su miedo de ser golpeados y despojados de sus tierras por la gestora si está o alguien de su gente los veía platicar con el reportero.