Del darle vuelta a la página, al no seré tapadera de nadie, hay muchas preguntas

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Del darle vuelta a la página, al no seré tapadera de nadie, hay muchas preguntas

A inicios de 2012, cuando Miguel Riquelme Solís era secretario de Gobierno de Coahuila, declaró sobre la megadeuda del estado que habría que “darle vuelta a la página”. Ahora, ocho años después, el mismo personaje, pero ahora gobernador del estado, asegura que no “será tapadera de nada ni de nadie” y que pedirán el reintegro de los bienes y/o recursos del extesorero Javier Villarreal Hernández que derivaron del daño al patrimonio estatal.

Desde septiembre de 2014, Javier Villarreal se declaró culpable de los delitos de lavado de dinero y conspiración para transportar dinero robado, pero a más de cinco años, Miguel Riquelme nunca se pronunció por reclamar lo robado.

¿Por qué hasta ahora? ¿Por qué no cuando estaba en campaña? ¿Por qué no en su primero o en su segundo año de gobierno? ¿Qué tuvo que pasar para declarar en esa dirección? ¿Es algo únicamente de carácter electoral? ¿Se rompió algo con su antecesor? ¿Se enteró de algo sobre el proceso legal?

¿Por qué no pronunciarse cuando le aseguraron a Javier Villarreal 2.3 millones de dólares en una cuenta en las islas Bermudas? ¿Por qué no pronunciarse también cuando el gobierno de Estados Unidos incautó 12 propiedades a Javier Villarreal en Brownsville y San Antonio, Texas? ¿O cuando fueron subastadas las mismas en millones de dólares? El complejo de apartamentos, por ejemplo; o la estación de servicio Exxon, o la propiedad en la Isla del Padre o el centro de bodegas.

¿Por qué guardar silencio en ese momento? ¿Por qué ahora se quiere recuperar un dinero?

¿Por qué si desde entonces el gobierno norteamericano señalaba que esas adquisiciones eran producto de dinero desviado de las arcas de Coahuila, no se hizo algo? ¿Por qué ahora se reconoce un desvío?

Según la actual Fiscalía de Coahuila, encontraron “discrepancias” entre la relación de percepciones económicas declaradas y recibidas por el extesorero en el periodo de 2005 al 15 de agosto de 2011, y un análisis contable de los depósitos bancarios efectuados a las cuentas personales.

¿Por qué, con todos esos elementos de enriquecimiento irreal, hasta ahora la fiscalía de Coahuila lo acusa de enriquecimiento inexplicable por 160 millones de pesos producto de desvío de dinero público? ¿No les hizo ruido acaso cuando desembolsó 10 millones de pesos, como quien paga la cuenta de los tacos, para pagar una fianza y salir libre en octubre de 2011? ¿O cuando fue detenido en 2012 por no portar una placa en Estados Unidos y le encontraron 67 mil dólares?

Además, las “discrepancias” contabilizadas de 160 millones son apenas el 23.5 por ciento del valor total (680 millones de pesos) de las propiedades que incautó y subastó la justicia estadounidense (Vanguardia 22/08/2016). ¿De dónde provino el resto de su riqueza? ¿Se están investigando también a sus familiares cercanos? ¿No se han encontrado también discrepancias financieras en las cuentas de su esposa, en sus padres, cuñados?

AL TIRO

Hay que recordar que el actual diputado federal por Morena y antes senador por el PAN, Luis Fernando Salazar, pidió, solicitó y exhortó hasta el cansancio a la entonces Procuraduría General de la República y al gobierno estatal de Rubén Moreira, reclamar y recuperar ese dinero. Pero nunca lo hicieron.

Le apostaron a la omisión, al olvido, a darle vuelta a la página.

Pero con la caída de cada vez más fichas de dominó, algo se tenía que hacer, algo está ocurriendo.

En su momento reclamar el dinero del extesorero Villarreal, significaba reconocer que los recursos de la megadeuda fueron desviados para beneficio propio.

Por eso surgen más preguntas: ¿el enriquecimiento ilícito del que ahora acusa la Fiscalía a Javier Villarreal fue realmente producto de la megadeuda? ¿O además de la losa que representa la megadeuda, hubo desvíos en otros momentos? ¿Si es por la megadeuda, no deberían las autoridades promover su ilegalidad?

A las declaraciones del gobernador y del fiscal se le atravesó el suceso en el Colegio Cervantes, donde un niño mató a su maestra y después se suicidó. En esa trágica historia la Fiscalía encontró “inconsistencias” económicas en la familia del niño, lo que derivó en una investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera y el congelamiento de cuentas.

¿La fiscalía no se ha dado cuenta de otras “inconsistencias” de funcionarios y exfuncionarios? ¿Se señala a Javier Villarreal de enriquecimiento porque no hay de otra? ¿Porque después de ocho años seguimos sin darle vuelta a la página? ¿Por qué se tiene que simular? ¿Será el único político o exfuncionario coahuilense que de la noche a la mañana se enriqueció? ¿Cuántos más hay que de la noche a la mañana dieron un brinco en su forma de vida? ¿También irá la fiscalía de Coahuila contra ellos?