De nuevo el centro
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De nuevo el centro
Hace un año, a fines de febrero de 2015, el Cabildo de Saltillo aprobó por unanimidad el Programa Parcial del Centro Histórico de Saltillo, desarrollado por la Junta de Conservación del Centro Histórico, la cual cuenta entre sus miembros a algunos integrantes de la sociedad civil, funcionarios de la Dirección de Desarrollo Urbano y especialistas del INAH y del Colegio de Arquitectos, entre otros.
El asunto pasó casi desapercibido. Sólo alguna pequeña nota en interiores en la prensa local dio cuenta de él, no obstante que dicho programa contempla cambios importantes en relación con los temas de la densidad poblacional en el Centro Histórico y cambios en el uso de suelo y la altura permitida en las nuevas construcciones en la zona. Por ejemplo, si anteriormente no había permisos para construir edificios de varios pisos, con las modificaciones aprobadas ahora sí se permitirá que puedan elevarse varias plantas sin rebasar la construcción, la altura máxima de 17.5 metros, equivalente a la base de la torre de la Catedral, tomada como punto de partida para armonizar el otero del paisaje urbano.
Podemos decir que las construcciones elevadas permitidas en algún tiempo, como los edificios de Teléfonos de México en la calle Hidalgo, y Castilla Salas en la de Allende, prohibidas posteriormente, hoy ya pueden erigir de nuevo su presencia airosa en el centro de la ciudad.
¿A qué obedeció el cambio en las reglas del Centro Histórico? Parece ser que la idea de regeneración de sus calles más importantes no se inclina solamente a la cuestión estética o la revalorización y conservación de la zona, sino que la intención va más allá hasta rescatarla y convertirla en un lugar atractivo para ser habitado por los saltillenses que una vez ya lo abandonaron. De modo que no solamente los edificios altos pueden regresar, sino también la gente que quizás ahora habitaría modernos y funcionales edificios de departamentos cuyas fachadas serían acordes al estilo arquitectónico de las casas vecinas y en general a la fisonomía del barrio en el que se insertaran.
El proyecto contempla también cambios en el coeficiente de uso de los terrenos, permitiendo que las construcciones ocupen un mayor porcentaje de los mismos y el uso de suelos mixtos, lo que significa que ahora pueden convivir una vivienda y un local comercial en un mismo lote de terreno. Entre los objetivos del Programa Parcial del Centro Histórico se encuentra la revalorización de la zona, lo que traerá como consecuencia la detonación económica de la misma y el aumento en la densidad de población. La densificación es uno de los problemas más graves del Centro Histórico. La extensión del comercio, las dificultades del tráfico vehicular, la falta de estacionamientos, las casas de otras épocas sin espacios para cocheras, el cada vez mayor número de casas deshabitadas, la inseguridad, la falta de mantenimiento en calles y banquetas, todo ayudó para que la gente se saliera en busca de viviendas de mayor calidad. Si lograra densificarse la vivienda en el centro, todos esos inmuebles y casas vacías, muchas a punto de caerse, volverían a cobrar su vida anterior, y por ende el Centro Histórico cobraría una nueva vida.
El Ayuntamiento deberá trabajar por un Centro Histórico con un entorno urbano seguro, limpio y respetuoso de sus orígenes, y con infraestructura, servicios y espacios públicos adecuados. Eso sería lo único que volvería atractiva y habitable esa parte de la ciudad tan descuidada en algunos aspectos y tan olvidada en otros, que se volvió desolada y hasta agresiva para sus habitantes, orillándolos a buscar mejores horizontes donde asentar sus viviendas y desarrollar sus familias, hasta sus hábitos de compras y sus actividades de esparcimiento.