De la Pavlovich y ‘El Bronco’
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De la Pavlovich y ‘El Bronco’
Jaime Rodríguez Calderón es el clásico burócrata que inventa pretextos y dificultades para encubrir su inutilidad. Y es que cada día vemos como le brota a borbotones su vieja formación política, su obsolescencia como independiente y su vocación de charlatán. Esto último no es un insulto sino un diagnostico que deja ver a un farsante cuyas acciones carecen por completo de una orientación moral, que no se ajustan al ámbito de las convicciones y tampoco al de la responsabilidad.
Convicciones y responsabilidad —lo dijo Max Weber anticipándose a su teoría sobre la burocracia— son dos conceptos en los que todo personaje público suele orientar sus acciones y su proceder.
Y lo que Weber nos dice es más o menos lo siguiente; que los personajes que actúan por convicción hacen todo aquello en lo que creen sin detenerse a medir las consecuencias de su actuación, porque sus convicciones prevalecen siempre por encima de otros intereses o circunstancias ajenas a sus ideales. Un ejemplo digno de este modo de actuar lo tenemos en el presidente Salvador Allende, que fue congruente con sus convicciones hasta el fin. Basta decir que la palabra “lealtad” fue la más recurrente en sus discursos, cuando solía reiterar; “Pagaré con mi vida la lealtad del pueblo si es necesario”, y vaya que lo cumplió al pie de la letra.
En cambio, el hombre que actúa por responsabilidad —lo dice Weber— sintoniza sus acciones de acuerdo a conveniencias, de tal modo que sus actos no provoquen reacciones contrarias a sus intereses personales o de grupo. Ejemplo clásico es Vicente Fox, que de juramentado con el crucifijo en la mano brincó a promotor de la mariguana; que de enemigo de las tepocatas priístas mudó a traidor del PAN para promover al PRI y sus candidatos. A eso le llamamos un convenenciero responsable.
Para todo aquel que tiene convicciones, la moral es ante todo un asunto individual y tiene que ver con ideas y creencias permanentes, con valores trascendentes, como es el caso actual de la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, una auténtica guerrera cosaca a la que no le ha temblado el pulso para detener a los cómplices ladrones del exgobernador Guillermo Padrés, mismo que está a punto de ser encarcelado por la gravedad de sus latrocinios. La Pavlovich lo prometió y claro se ve que lo está cumpliendo.
Todo lo contrario a Jaime Rodríguez Calderón, mal apodado “El Bronco”, un charlatán calamitoso cuya moral está ligada a la vida cotidiana, a lo intrascendente, a la conveniencia propia de ser candidato presidencial, responsabilidad a la que modula sus actos, un quehacer meramente político, por lo cual decimos que es un charlatán, tan hablador y farsante como Fox, un político renegado del PRI con disfraz de independiente.
Y aunque Claudia Pavlovich no ha dicho que quiere ser candidata presidencial, vale la pena preguntarnos, ¿“El Bronco” o la Pavlovich? ¿El farsante o la guerrera? Nada más tome en cuenta esta humilde opinión; “El Bronco”, Chavana, Bezares, el fútbol, la Tv regia, Hernández junior y María Julia, son tumores del más mortífero cáncer cerebral que hoy padece Nuevo León.