De Judas y otros fanatismos
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De Judas y otros fanatismos
En un Salmo del rey David es donde se inscribe una de las profecías más dramáticas de la Biblia; la traición de Judas Iscariote. “Aún el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar” (Salmos 41:9).
Y así fue como Judas fue destinado a ser el más infame de los canallas, el receptáculo de odio de toda la cristiandad y un pretexto antisemita.
¿Por qué un hombre es predestinado a cargar con una culpa de esa magnitud? Hay quien dice que Judas no es el anticristo sino el espejo de Cristo, el que hizo posible que se cumpliera lo escrito respecto a la redención de la humanidad.
¿Acaso los demás discípulos eran gente de fiar? Claro que no, porque después de que Cristo fue apresado en Getsemaní vemos cómo los apóstoles huyen, y es Pedro el que niega tres veces al Señor.
Y pensar que es en la debilidad humana de San Pedro donde se fundó la Iglesia Católica. Luego vino el tiempo en que judíos y cristianos se distanciaron, y fue entonces que se inculcó la idea perversa de que Judas y judíos eran una misma entidad.
Muchos recordamos cuando de niños nos asustaban con la llegada de los judíos, y en Parras era por estas fechas cuando se quemaban los “Judas” en las esquinas del mercado municipal, monumento histórico que enajenó Evaristo Madero Marcos, el pequeño Judas de Parras que, por cierto, es descendiente de judíos errantes por uno de sus costados (y vea usted cómo surgen los atavismos de la infancia, aunque uno se resista).
Y es que el odio de los cristianos hacia Judas y los judíos viene de tiempos inmemoriales, alentado por un fanatismo religioso similar al del Estado Islámico.
Por milenios el pueblo judío fue perseguido por cuestiones de raza y religión. Sin embargo, los Zelotes judíos, a los que pertenecía Judas, conformaron el primer grupo terrorista político-religioso de la humanidad. Y así como los cristianos atacaron a los musulmanes en las Cruzadas, también los Reyes Católicos proscribieron a judíos y musulmanes hace 500 años. Asimismo los musulmanes turcos masacraron a los armenios cristianos en 1915. Similar al genocidio de los musulmanes de Srebrenica perpetrado por los cristianos serbios en 1995. Todo ello tan criminal como los atentados recientes de la Yihad en Europa.
Y conste que no sólo se trata de la influencia de fanáticos irracionales. Martín Lutero, artífice de la Reforma protestante, sembró el odio contra los judíos heredado por los alemanes. Shylock es un ícono del antisemitismo ideado por Shakespeare, cumbre de la literatura anglosajona.
La aversión de los católicos por Judas Iscariote contrasta con la devoción idólatra a San Judas Tadeo, el más judaizante de los apóstoles, en realidad, un culto a la ambición de dinero. Asimismo somos contradictorios cuando nos alteramos por la violencia del Islam, pero rezamos en grandes catedrales como la de Saltillo, dedicada a Santiago Matamoros, o sea, al apóstol que aparece en toda la iconografía católica matando musulmanes.
Y eso no es lo peor, el colmo de todo esto es que el pequeño Judas de Parras no tenga el valor para colgarse, con perdón del Iscariote, que no merece tal comparación.