Curso intensivo

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Curso intensivo

La Gran Transformación 21 europea está siendo capitaneada por el Profesor Fredmund Malik, en Suiza. En su carta de este mes dice que la GT-21 implica manejar un nuevo lenguaje, un nuevo pensamiento y una nueva acción. Ellos van en la punta del desarrollo mundial.

La 4T mexicana está siendo impulsada por Andrés. Su lenguaje es vago, su pensamiento obsoleto y sus acciones desconcertantes. México va a la cola del desarrollo y la modernidad.

Para la Era de la Complejidad, Malik recomienda recurrir a una nueva ciencia, nuevas tecnologías y nuevas formas de organización. Afirma que las tres transformaciones previas fueron en los siglos 13, 16 y 18.

En cambio, Andrés nos quiere regresar a las épocas de Benito Juárez, y en su defecto, a la de Lázaro Cárdenas. Su solución preferida a los problemas es crear una burocracia para que se atoren las soluciones y ganar por cansancio.

En el más reciente episodio de su intervencionismo en materia económica, retrasó la entrada en operación del ducto Texas-Tuxpan y con ello puso a temblar al sector privado. El arreglo obtenido alargó el plazo del contrato de 25 a 35 años y una “maroma” financiera le permitió hacer creer que el gobierno obtuvo un ahorro de varios miles de millones de dólares. Lo que quiera adornarse el señor, con tal de que deje de estorbar.

La Era de la Complejidad requiere una gran destreza en materia de utilización de información. No hablo de conferencias improvisadas a las seis de la mañana sino de saber cómo responder a las demandas del medio ambiente. Me refiero a generar información que permita total trasparencia en las acciones de gobierno.

Es claro que el lenguaje del cambio encaja mejor con las ideas capitalistas y le dan una gran ventaja sobre la planeación centralizada en la que está encajonado nuestro gobierno y país a través del Plan Nacional de Desarrollo.

Se me ocurre que deberíamos organizar unos cursos intensivos para capacitar a los integrantes del gobierno de Andrés en cuanto a cómo se debe gobernar una sociedad capitalista. Habrá que demostrarle al señor que el gobierno debe cambiar su enfoque de mandamás a manda menos.

Desgraciadamente en la cultura heredada del PRI —cosa que he señalado desde tiempos de De la Madrid— la idea existente en el gobierno mexicano es que tener el mando es igual a tener control, independientemente del resultado final obtenido.

En la tónica recomendada por el señor Malik, el gobierno se convierte en un facilitador y un promotor de las empresas productivas. Debe promover el auto-gobierno, la auto-conducción, la auto-organización y el auto-desarrollo. Gran contraste con la mentalidad imperante, porque la dinámica del cambio es tan rápida que el gobierno estorba cuando se entromete.

Estos cursos debería servir para capacitar al Presidente y convencerlo de que su rol correcto quizá es algo que jamás ha contemplado, algo que puede parecerle totalmente ajeno a su manera de pensar.

El hecho es que México está varado; y las señales de freno y arranque que envía el presidente hacen titubear a los inversionistas. Y sin capital foráneo es difícil crecer porque México genera muy poco ahorro interno.

Esta crítica, sin embargo, no sólo está dirigida al Presidente sino también a los empresarios que están desconectados de la modernidad. No pueden aceptar que los metan en negociaciones superfluas con el Gobierno porque ese no es un clima propicio para las inversiones. Sin capital extranjero imposible que México crezca y se desarrolle.

Muchas empresas mexicanas han sucumbido a las empresas extranjeras a pesar de tener la ventaja del territorio conocido. Por eso recomiendo que los actuales empresarios también se modernicen a lo máximo y no sólo se alíen para negociar juntos frente al gobierno cuando se requiera, sino que estén listos para explorar nuevos métodos y teorías.

Mucho ganaríamos si tanto empresarios y gobernantes se dieran una vuelta a Alemania y Suiza a ver el mundo posible, a ver qué se les pega y regresan a México a sentar nuevos precedentes.

javierlivas@mac.com