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Cuidar a personas, una labor sin paga; promueven remuneración
CIUDAD DE MÉXICO.- Las personas que se dedican a cuidar y atender a niños, adultos mayores y personas con discapacidad generalmente son mujeres en edad productiva con capacidad para ejercer un empleo remunerado y en algunas ocasiones cuentan con estudios de bachillerato o licenciatura.
Así lo señalan estudios y expertos en el valor económico del trabajo no remunerado y la demanda de cuidado de diversos sectores de la sociedad, por lo que se prepara un programa de apoyo conocido como Economía del Cuidado en la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo con respaldo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
El diagnóstico de la Cepal retoma la Encuesta de Uso del Tiempo elaborada en 2011, para recordar que 21 por ciento de la población en la Ciudad de México realiza tareas de cuidado de otro miembro del hogar y de esa cantidad 67 por ciento son mujeres.
Otra encuesta elaborada en 2005 a nueve mil cuidadores de personas derechohabientes de la Pensión Alimentaria en unidades territoriales de alta y muy alta marginación reveló que 83 por ciento de quienes prestaban cuidado a esa población eran mujeres y 77 por ciento de ellas tenían entre 18 y 59 años.
En el documento Necesidades de Cuidado de las Personas Mayores en la Ciudad de México, la Cepal explica que aunque la demanda de cuidado se concentra en los niños, especialmente los menores de seis años, esta tendencia presenta cambios debido al efecto del decrecimiento de la fecundidad, y aumenta en la población adulta mayor, que en la Ciudad de México asciende a un millón 183 mil 401 personas mayores de 60 años y se prevé que para 2030 aumentará en 20 por ciento.
De acuerdo con el censo de población y vivienda de 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 29 por ciento de la población mayor a 60 años en la Ciudad de México presenta al menos un tipo de discapacidad.
En tanto que el Instituto para la Integración al Desarrollo para las Personas con Discapacidad (Indepedi) señala que en el DF viven 431 mil personas con algún tipo de discapacidad.
Amalia García, secretaria de Trabajo y Fomento al Empleo, apunta que las mujeres que se dedican a cuidar a adultos mayores o niños representan una fuerza de trabajo y capital económico “gigantesco” que no se explota.
Con el objetivo de “liberar a las mujeres” de estas labores pero también remunerar a las personas que se dedican al cuidado, la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE) puso en marcha el programa piloto para capacitar a personas interesadas en emplearse en el cuidado.
El programa Economía del Cuidado capacita en primeros auxilios, prevención de accidentes y elementos básicos de enfermería a 617 personas desde el pasado 28 de septiembre y hasta el 1 de diciembre, mismas que recibirán un certificado de la STyFE y estarán en condiciones de recibir una remuneración por cuidar a niños, adultos mayores o personas con discapacidad.
"Al mismo tiempo que se pierde una capacidad de millones de mujeres que están en el hogar atendiendo estos requerimientos de la familia, hay miles de personas que ya no están en un empleo y podrían estar haciéndose cargo de estos cuidados en el hogar, pero con capacitación, reconocimiento y un sueldo”, detalló en entrevista con Excélsior la titular de la STyFE.
Este programa piloto contempla que una vez que estas 617 personas concluyan con su capacitación formen cooperativas enfocadas en el cuidado y se concentren en áreas cercanas donde habitan, además de establecer sus honorarios.
De forma paralela, la Cepal elabora un estudio enfocado en las personas que se dedican a estas actividades con el objetivo de revelar datos como el valor económico de este trabajo no remunerado en el DF.
Lucia Pérez Fragoso, quien encabeza el estudio, dijo a este diario que los resultados se darán a conocer a más tardar en noviembre ante la Comisión de Seguimiento y Evaluación para Promover Acciones de Política Laboral y Economía del Cuidado desde la perspectiva de Género, integrada por las secretarías de Trabajo y Fomento al Empleo, Desarrollo Social, Desarrollo Económico, Finanzas y organizaciones internacionales.
Una vez que se den a conocer los resultados del estudio se trabajará en programas para reconocer y distribuir las tareas del cuidado.
"Si bien ya cambió el rol al incorporarnos al mercado laboral, el que no cambia es el de la responsabilidad de las tareas domésticas, por eso este problema se agrava cuando se trata de mujeres trabajadoras”, expresó Pérez Fragoso.