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Cuidado: ¡No pierda a su pareja por culpa de la grasa!
Con las narices empolvadas, ‘Tino’ narra cómo es la vida con su mamá, su esposa, la gordura y la adicción a la coca.
Cuando uno es ‘gordito’ lo rodean muchas situaciones que le añaden incomodidad al cuerpo. Para Tino ‘la situación’ es Carol, su esposa quien no duda en usar sus capacidades para recordarle a cada rato que está gordo y que no le gusta.
Algunas veces, valiéndose de su callejero ingenio le pone desmoralizantes apodos que van desde tapir y ornitorrinco hasta manatí; otras veces lo pone a dieta de sexo, a ver si así deja de comer y se le quitan las horribles estrías junto con la celulitis de señora.
Además de destruir su autoestima, Carol hizo otros intentos con tal de que el ‘goooorrrrdo’ bajara de peso llevándolo al nutriólogo y cuando no resultó, pues nada, lo volvió adicto a la coca.
Pero eso no funcionó y ahora Tino no solo es gordo: es un gordo cocainómano que vive a expensas de su malévola esposa que no sólo lo amedrenta con su peso, sino que insiste en robarle el dinero a su madre ciega para hacerle una liposucción, mientras evade la mirada juzgadora de la criada que siempre se anda oliendo los planes que esos dos tienen.
Tino es en realidad un hombre bueno. Aunque le duelen, soporta con paciencia los insultos de Carol y discute los planes de dejar a la vieja sin nada que aunque su ceguera es el cómplice ideal para el crimen perfecto, a fin de cuentas es su madre.
Poco a poco los problemas de Tino desencadenan en una serie de eventos que rompen la imagen del Tino fodongo y dejado.
Esta es la premisa con la que espléndidamente, Raúl Bustos estelariza ‘No pierda a su pareja por culpa de la grasa’, monólogo basado en el cuento escrito Carlos Velázquez que da inicio al libro ‘Marrana negra de la literatura rosa’, bajo la producción de Arián Esquivel y la dirección de Efrén Estrada.
Esquivel, quien es colaborador de VANGUARDIA, explicó que tras cubrir la sección de Artes en el periódico desarrolla una atracción hacia el teatro que generó en él la inquietud de formar parte activa de un proyecto.
“Estando en el periódico asistí a muchos monólogos especialmente y me llamó mucho la atención ver como una sola persona se desdobla para hacer a distintas personas por varios minutos”, señaló.
Tras encontrar el texto realizó alianza con Estrada y Bustos, con quienes comenzó a trabajar el texto al que describen como una comedia con imágenes muy negras y hasta cierto punto sucia, adornada con puntos clave del folclor y las significaciones mexicanas que entre el lenguaje, las drogas y los problemas de sobrepeso en el país, incluso duelen.
Efrén explicó que la adaptación del texto no fue complicada ya que el mismo estilo del autor, que ofrece muy puntuales imágenes sobre lo que puede suceder en escena, se combina con la experiencia de Raúl en la narraturgia, una mezcla entre la partitura escénica, la narración, el relato, el drama y el cuento.
“Además el hecho de que sea cocainómano te da mucho de dónde sacar, nos pusimos a investigar, ver series, Scarface y todo ese rollo para que fuera más creíble su ‘adicción’. En el estreno nos dimos cuenta de que en ciertos momentos había solamente un par de risitas por allá y torcimos a los que se meten algo”, dijo bromeando (quizá no mucho) el director.
Sin embargo todo el peso de la obra recae en Raúl Bustos, quien de inmediato logró encontrar distintos puntos de conexión entre el y Tino que lo hicieron compaginar con su personaje.
“Fue un poco fácil, poco nada más. Me identifiqué mucho con Tino porque es un joven de 25 años, gordito y para empezar en eso me parezco mucho a él, ahí supe que si iba a dar el ancho”, dijo.
Incluso ligó situaciones más profundas como las partes en las que Tino sufría acoso escolar de niño y que sea constantemente insultado por su pareja y entonces el clic fue inmediato.
“Esta historia es genial. Tino entra en una línea que yo como actor sigo desde hace tiempo de un género teatral en el que mis personajes son personas conflictuadas con ellos mismas, con mucha nobleza y pureza que demostrar, y que a pesar de explotar de pronto en escena, siguen siendo muy buenas personas”, declaró Bustos.
Fue así que fue trabajando a Tino, tomando lo mejor de el, conjugando las adversidades de su entorno y convirtiéndolo en un hombre que se desenvuelve frente al público hasta dar a la historia un giro de tuerca que en su estreno, durante el pasado selectivo para el Festival de Monólogos 2016 le hizo jalar aire de impresión a la gente.
“Físicamente es cansado porque tener sobrepeso siempre te va a afectar en el teatro, debes tener condición física para poder hacer muchas imágenes con tu cuerpo y moverte sin mucha complicación”, señaló Busto.
Es por ello que aunque señala que se prepara realizando yoga y acondicionamiento actoral, la intensidad de la actividad y la interpretación siguen sacándole el sudor.
“Al día siguiente de aquel estreno terminé adolorido del cuello porque hice un tic que le da a Tino cuando se droga y ese no lo actuaba hasta el día de la función. No me pasó nada pero quedé muy lastimado y me dolía mucho” confesó mientras que ahora los tres se reían en la penumbra del Rincón del Teatro que esperaba el montaje de la obra para su inicio de temporada este jueves.
En este remontaje o remasterización, como ellos lo llaman, Raúl Bustos desarrolla un mayor manejo del texto cuya interpretación cobra más libertad en la amplitud escénica que ofrece el escenario.
“Raúl logra meter al público en la historia, logra el resultado de la magia del teatro porque ahí ya no es Raúl, es Carol, es la mamá, es la sirvienta y es Tino. Si a la gente le gusta la onda de Scarface y Breaking Bad, la obra les va a encantar”, finalizó Estrada.
¡No te lo pierdas!
Dos temporadas
> 19, 20 y 21 de mayo
> Rincón del Teatro (Juárez #591, Zona Centro)
> 20:30 horas
> General 70 pesos
> Estudiantes e INAPAM 50 pesos
> 2, 9, 16, 23 y 30 de junio
> Casa de la Besana (Escobedo #222, Zona Centro)
> 20:30 horas
> General 70 pesos
> Estudiantes e INAPAM 50 pesos