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Cuando los homosexuales eran basura
1.- En redes sociales, esta semana encontré miles de opiniones sobre “Alguien tiene que morir” el más reciente estreno del realizador mexicano Manolo Caro. Y lo que más me llamó la atención es que la gran mayoría de esas opiniones, tanto de medios especializados como del público en general, compartían dos características: eran negativas y muy intensas. Se trata de una miniserie, de tres capítulos, que puede verse en Netflix y que está ambientada en la España de los años 50 del siglo pasado.
2.- Tanta animadversión contra Manolo Caro y “Alguien tiene que morir” llamó poderosamente mi atención puesto que vi la serie y había encontrado que la producción en general contaba con elementos ejecutados con acierto y precisión. Por ejemplo, la recreación de la época es prácticamente impecable. Los colores, estilo y texturas del vestuario representan fielmente las tendencias de la época. Incluso cuando alguien abre un ropero, los vestidos colgados son los que usa otro personaje a lo largo de la serie.
3.- Por su parte, el reparto ha sido elegido con sumo cuidado. La presencia de Cecilia Suárez, la gran musa de Manolo Caro, junto a la legendaria “Chica Almodóvar” Carmen Maura, forma una pareja de actrices fetiche muy interesante. Ellas, junto a grandes estrellas en Europa como Ernesto Alterio, Carlos Cuevas y la bellísima Ester Expósito, encabezan la historia que se completa con los jóvenes mexicanos Alejandro Speitzer y el bailarín Isaac Hernández.
4.- La historia se desarrolla durante la terrible dictadura de Francisco Franco y su represivo nacionalcatolicismo que todo lo reprimía y controlaba. En este contexto, una familia de clase alta recibe a su hijo (interpretado por Speitzer) quien durante los últimos diez años se había educado en México y regresa con un inesperado acompañante: un bailarín de ballet. La posibilidad de que sean homosexuales, cae como la peor tragedia a la familia que pretendía casar a su joven heredero con la hija de un poderoso empresario.
5.- Para todos los que están familiarizados con el trabajo de Manolo Caro, y en particular con “La casa de las flores” –donde Cecilia Suárez interpretó a la inolvidable Paulina de la Mora y su característico estilo al hablar con el que parecía estar todo el tiempo atiborrada de tranquilizantes– no darán crédito a ver a esta actriz completamente transformada como una mexicana que lleva tantos años viviendo en España que ya adquirió cierto acento y una actitud temerosa y reprimida. ¡Una verdadera actriz en pleno uso de sus capacidades histriónicas!
6.- Pero entonces ¿por qué tantas críticas negativas contra “Alguien tiene que morir”? La crítica especializada se quejaba de que la historia trata de manera superficial a algunos personajes. Evidentemente en sólo tres capítulos, no podían profundizar mucho y algunas cosas se resuelven a la velocidad de la luz. La intensa represión sexual así como el destructivo “deber ser” que imperan en la trama, dan material para una serie larga. Sin embargo, Caro apostó por la riqueza visual y, obviamente, por su estilo barroco y dramático.
7.- Algo inesperado es que la comunidad LGBT+ también estalló en contra. Yo tengo una teoría al respecto de esto último. Vivimos en plena época de reivindicación de los derechos de las minorías sexuales y las historias que consumimos actualmente sobre este tema, suelen ser tolerantes e inclusivas. Pero ser testigos del pasado cuando a los homosexuales se les trataba a patadas, escupitajos, golpes en la cara, encarcelamiento e intenso desprecio, es algo que el sensible público actual no quiere ver. Ahora bien, nos guste o no, tenemos que entender el pasado, para construir un mejor futuro.