‘Cuando el cáncer se convierte en negocio…’

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‘Cuando el cáncer se convierte en negocio…’

ESTIMADA ANA:
A propósito del mes de la lucha contra el cáncer, me gustaría dar mi opinión, si es que fuera posible, respecto a la campaña del famoso lazo rosa, referente específicamente al cáncer de mama.

Me puse a ver detenidamente diversos patrocinadores de carreras, campañas publicitarias y hasta fotos de famosas artistas “presumiendo” su lazo rosa. Incluso vi publicidad de otras partes del mundo de anuncios de cerveza y cigarros, cuando sabemos perfectamente que tanto el alcohol como el cigarro aumentan el riesgo de padecer algún tipo de cáncer y en el caso del tabaco, es el principal cancerígeno que existe.

Bueno, hay publicidad hasta de las tinas de pollo frito, que de saludable no tienen ni un solo gramo y que como sabemos, algo primordial en el proceso de una enfermedad es precisamente alimentarnos bien, a base de frutas, verduras, granos, cereales y carnes solo cocinadas a la plancha o a vapor.

Le hablo del tema pues en mi familia vivimos muy de cerca con la enfermedad y a veces nos da impotencia ver todas las grandes cantidades de dinero que invierten en esas campañas, destinando solamente una mínima cantidad a las campañas de detección oportuna y prevención del cáncer.

Es increíble como la enfermedad se ha ido convirtiendo en un negocio redondo, a través de una campaña meramente comercial, en donde la finalidad principal es recaudar dinero a través de la venta de sus productos que a la larga incluso pueden provocar cáncer, como el caso de los cigarros.

Según un artículo que estuve leyendo en una página de internet que comparte recetas para prevenir el cáncer, la autora comenta que la creadora de dicha campaña del lazo rosa fue Esteé Lauder en 1991 y a partir de esa fecha se sumaron otras marcas de cosméticos como Avon, Revlon o Clinique, que según lo afirma, sus productos contienen sustancias tóxicas.

Hace un par de días escuché en la radio a una famosa periodista decir que México ocupa uno de los primeros lugares del mundo en cáncer de mama y que el mayor problema radica en que cuando se detecta, está en etapas avanzadas, cuando ya no hay mucho por hacer.

¿Y qué significa todo esto? Que simplemente no hay campañas lo suficientemente fuertes que concienticen a cada mujer de este país a vencer el pudor, el miedo o la pena a acercarse a un centro médico y hacerse una revisión.

Es lamentable de verdad las cifras tan alarmantes que escuché ese día y que no tomé la precaución de anotarlas. En verdad deseo que las autoridades, locales, estatales y federales, hagan campañas no solo el mes de octubre, sino cada uno de los meses de año, a diario. Solo así podremos revirar esas estadísticas negativas.

Por último, me dirijo a cada una de sus lectoras, que estoy segura que son muchas, para decirles que se cuiden, se amen y se revisen periódicamente, solo así podremos prevenir, solo así podremos sobrevivir. A los caballeros, les digo que cuiden a las mujeres que tienen en su vida, a sus madres, esposa, hijas.

Gracias estimada Ana, le envío un afectuoso saludo y la felicito por su columna. Sra. Salas.

      SRA. SALAS
 
ESTIMADA SRA. SALAS:
Al contrario, le agradezco su opinión, el haberse tomado unos minutos para escribirnos de este tema que efectivamente, suele tornarse polémico cuando se analizan otros aspectos, como el comercial.

Deseo, al igual que usted, que esa guerra a la que desafortunadamente se enfrentan tantas mujeres en el mundo se acabe, que todas analicemos y sobre todo nos informemos qué es lo que a diario podemos desde nuestros hogares hacer para prevenir esa terrible enfermedad.
 
         ANA