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Coughlin cambió a los Jaguars y ahora están en los playoffs
JACKSONVILLE.- Nadie, ni siquiera el mismo Tom Coughlin, tenía idea de que funcionaría. Estaba regresando a un equipo de la NFL tras haber pasado un año en la oficina de la liga, no como entrenador, sino como ejecutivo. Tras una carrera de 46 años como entrenador colegial y en la NFL; ¿podría evitar ser un entrometido? ¿Podría aguantarse de meterse en los ejercicios en los terrenos de práctica, meterse con los jugadores que cometían errores e impartir enseñanza de técnicas?
¿Podría no interferir una vez comenzar el futbol americano de nuevo?
Al completar su primer año como vicepresidente ejecutivo de los Jaguars a cargo de operaciones de futbol americano, la respuesta es clara: absolutamente.
Coughlin no interfirió con el entrenador en jefe Doug Marrone ni con el gerente general Dave Caldwell. El trio trabajó impresionantemente bien y cada uno se merece crédito por el éxito del equipo en el 2017. El impacto de Coughlin quizás no sea tan visible como la influencia de los otros.
Sin embargo, todo comenzó con una explosión. Al transcurso de menos de 30 minutos de su conferencia de prensa introductoria, se le preguntó si ahora habrá un enfoque mayor en ganar. La pregunta tenía el trasfondo a la creencia del exentrenador Gus Bradley que el enfoque era en el proceso de preparar a los jugadores y eso eventualmente llevaría a más victorias en vez de simplemente enfatizar en ganar ahora. Coughlin no lo podía creer.
“¿Ese va a ser el enfoque?” preguntó ese día. “¿Qué más hay? ¿Para qué vas a hacer esto si tu enfoque no es el ganar partidos? Vamos a tratar de ganar hoy. ¿Quién va a conseguir el mejor almuerzo? No entrenmos en malentendidos sobre el por qué estamos aquí. Eso es todo bonito y chévere, pero esto se trata de ganar”.
Así que, sí, la primera —y más significativa cosa— que Coughlin hizo fue cambiar la manera en la cual el lado de futbol americano de la organización miraría las cosas. Eso no puede ser enfatizado más porque eso era lo que los jugadores querían, y necesitaban, escuchar. Claramente la forma de hacer las cosas antes no funcionaba: los Jaguars apenas ganaron 15 partidos entre el 2013 y el 2016.
Lo próximo en la agenda era convertir a los Jaguars en un equipo más rudo. Aunque paró en seco en decir que los Jaguars fueron suaves en las últimas temporadas, sí dijo que la franquicia carecía de rudeza, “se que los jugadores no batallaban con las lesiones, o que fallaban mentalmente en partes cruciales del partido o que fracasaban en cerrar los juegos”.
La palabra que utilizó fue “agallas”, y se ha filtrado a las paredes y pasillos del EverBank Field. Habla de ello durante los partidos en una pieza de video grabada también.
Los Jaguars son ahora más rudos y tienen más agallas. Lideraron la NFL en acarreo —un equipo no puede ser suave y lograr eso— y terminaron segundos en la NFL en defensa, anotaciones por la defensa, balones recuperados y capturas.
El dueño Shad Khan le dio a Coughlin la última palabra en todo lo que tiene que ver con futbol americano, pero en la mayor parte, Caldwell manejó la agencia libre, que, entre otros, trajo a Calais Campbell, A.J. Bouye y Barry Church.
Coughlin estuvo a cargo del draft, y su primera clase fue bastante buena. El running back Leonard Fournette (cuarto global) se convirtió en sólo el segundo novato en la historia de la franquicia en correr para mil yardas. La selección de segunda ronda, Cam Robinson, fue titular en 15 partidos como tackle izquierdo y ya es tan bueno como la segunda selección global Luke Joeckel jamás fue.
Coughlin, quien no está concediendo entrevistas, también ha sido un asesor vital y punto de referencia para Marrone, quien abrazó la idea de tener a un exentrenador que ganó dos Super Bowls esencialmente mirando sobre su hombro tod os los días. Coughlin está en el terreno de práctica y en las reuniones, y eso a Marrone le gusta.
“He aprendido mucho —en las prácticas, en los itinerarios, en lidiar con jugadores, en lidiar con problemas—”, dijo Marrone. “De la A a la Z en realidad. En realidad no tendría suficiente tiempo para hablar al respecto. No sólo comenzó con su llegada aquí. Comenzó desde que yo estaba en Syracuse y reuniéndome con él. Ha seguido creciendo. Sigue creciendo todos los días.
“En realidad no pasa un día en el cual yo sencillamente le diga ‘Hey Coach, ¿puede darle una mirada a esto y decirme lo que piensa? o ¿qué piensa de eso?’ Nuestro nivel de comunicación —le hablo a él más de los le hablo a mi esposa durante la temporada. En la temporada muerta, espero que ese no sea el caso—”.