Corrupción y austeridad republicana

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Corrupción y austeridad republicana

Esta semana se aprobó en la Cámara de Diputados la Ley de Austeridad Republicana, una de las promesas de campaña más importantes de Andrés Manuel López Obrador. De entre varias acciones propuestas destaca la cancelación de los seguros privados, tanto médicos como de vida y de separación individualizada. Así como medidas de ahorro en gastos de luz, agua, servicio telefónico, usos de bienes muebles e inmuebles, entre otras. Se prevé que todas estas acciones generen ahorros significativos del gasto público y que sean reasignados a proyectos prioritarios para el Gobierno Federal.

No es lo mismo “dejar de gastar” a “gastar de forma eficiente y transparente”. México gasta en promedio un 25 por ciento del PIB (el total de dinero generado en un país durante un año), es decir, un cuarto de las compras y ventas de México tienen que ver con gobierno, esto conlleva generación de empleos y derrama económica para familias y sus entornos.

Cuando se habla de dejar de gastar se debe ser muy cuidadoso en cuándo y cómo dejar de hacerlo. El Inegi anunció esta semana que la economía en México se contrajo 0.2 por ciento en el primer trimestre del 2019, es decir, todos gastamos menos. No está mal que el gobierno gaste, lo que está mal es que lo haga sin planeación, sin transparencia y rendición de cuentas.

Sin embargo, subamos el tema de la Transparencia y la Rendición de Cuentas. La Ley de Austeridad contempla que los ahorros generados podrán ser gastados a discrecionalidad del Presidente.

Esto quiere decir que el Presidente podrá gastarlo como considere en el momento que lo crea pertinente. En México hemos hecho un gran esfuerzo por avanzar en el camino de la Transparencia, desde la reforma constitucional de 2007 y una más en 2014. La rendición de cuentas no es más que ofrecer a los ciudadanos la posibilidad de saber cuánto y cómo se gastó su dinero, y los resultados que se obtuvieron de este gasto. Estoy segura que el reglamento de esta Ley de Austeridad contemplará estos mecanismos.

Otro punto a destacar es que una ley o reglamento nuevo no ha sido ni será suficiente para combatir la corrupción del País.

La corrupción no se encuentra solamente en el gobierno, está todos los días en todos lados: copiando una tarea o examen en la escuela, dando la mordida a un tránsito porque voy a llegar tarde, dando “para el refresco” a un funcionario público para agilizar un trámite, ayudando a mi compadre o comadre con ese contrato en la empresa donde trabajo, metiéndome a la fila del banco o del cine. Corrupción es sacar ventaja de algo o alguien pasando encima de los demás, afectando a terceros.

La corrupción va a terminar cuando rompamos el círculo de “el que no tranza, no avanza” y lo volvamos un círculo virtuoso de “el que trabaja más y se esfuerza más, le va mejor”. Hagamos la prueba. Sólo por hoy. Te invito a ser más honesto, más empático, más tolerante, más participativo. Verás la diferencia, como cuando comienzas a hacer ejercicio o comer mejor. ¿Te unes? Seamos #CiudadanosdeTiempoCompleto.

@garciacecy_

ceci.garcia@dcamexico.org