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Como viajar con un amigo
Al pedir un viaje de Uber en Saltillo lo más común es leer en la aplicación nombres masculinos como Juan, Francisco o incluso Hamlet. Sin embargo, hoy tocó abordar el auto de María de Lourdes Palacios Villegas, quien suelta una sonrisa y un saludo para todos los clientes que abordan su Nissan March gris.
Al abordar el auto llama la atención la limpieza, el libro de Erich Fromm que sobresale de un compartimiento y el dije de peluche con forma de orangután que pende de las llaves de Palacios Villegas, quien es reconocible por sus lentes y su coleta de caballo.
La joven de 28 años llegó a Saltillo hace más de 4 debido a que su padre encontró trabajo en la industria automotriz, mientras ella montó su salón de belleza, el mismo que combinó con su rol de madre de 2 pequeños de 9 y 3 años, el servicio de pintacaritas infantil y más recientemente con sus jornadas como chofer.
“Apenas llevo dos meses en Uber, aunque también estoy dada de alta en Indriver y Priver, todo es cuestión de saber administrar tiempo y recursos, además me esmero por dar buen servicio, por eso me ha ido bien”, suelta segura de sí.
Lo anterior se comprueba con calificaciones y comentarios emitidos por los clientes: “muy amable, atenta, extrañaba tanto eso”; “excelente charla y recomendaciones, ojalá hubiese más chicas Uber como tú” y “excelente plática, buen servicio. Muchas gracias”.
Al cuestionarle acerca de qué opinan sus padres de su trabajo como conductora, ella señala que en un principio temían por su seguridad, pero cuando adquirió el auto se dio cuenta de que estaba dado de alta en Uber y representó una oportunidad que no dejó escapar.
La jornada de trabajo para ella comienza alrededor de las 04:30 horas, regresa a su hogar a las 06:20 para alistar a sus pequeños y después de dejarlos en la puerta de la escuela (en tiempo de clases); reanuda su horario de trabajo.
María muestra confianza y asegura nunca ha tenido problemas graves a excepción de una chica ebria que se quedó dormida antes de llegar al domicilio:
“Recogí a la señorita que venía muy alcoholizada de un bar del centro y le ganó el sueño, pero por más que traté de despertarla no reaccionó y yo sentía miedo de que me acusara de robarla o tocarla. Decidí llamar a la puerta del domicilio que marcó la app, salieron sus padres y la regañaron, pero ella estaba completamente dormida, recuerdo que su madre me pagó de más y le dijo que agradeciera a Dios que su chofer fue una mujer”, dice.
La chofer asegura que faltan más mujeres en este gremio, justamente para transmitir a las clientes féminas la seguridad, especialmente durante los fines de semana, lapso en el que trabaja de 18:00 a 02:00 horas y asegura conocer a chicas que atienden viajes hasta las 06:00.
“Conozco más mujeres que manejan este tipo de taxis, en InDriver la mayoría son maestras pensionadas, imagínate la calidad de la plática que le ofrecen al cliente, a muchos les encanta sentirse como si viajaran con un amigo”.
En cuanto a las condiciones de trabajo, ella señala que aunque no cuenta con prestaciones como en los trabajos más comunes, asegura que en este trabajo encontró compañerismo y flexibilidad de horarios, factores muy beneficiosos para una madre soltera.
“Tenemos grupos donde compartimos nuestra ubicación en tiempo real para mantener comunicación si sentimos que la situación con el cliente es de riesgo, también en caso de choques o cuando se nos poncha una llanta”, relata.
Antes del fin del viaje, la pregunta acerca de si los clientes la han invitado a salir hace reír a María, pero muy segura de sí misma contesta: “sí, pero de forma muy amable les digo que más allá de brindar un servicio yo sólo puedo ser su amiga, en estos momentos de mi vida yo sólo trabajo y el tiempo libre que tengo lo dedico a mis hijos”.