Mantenlo simple.
“Tengo mayor éxito cuando no necesariamente me concentro en seguir una dieta en específico, pero trato de adherir algunos cambios sanos. Hace algunos años me enfoqué en hacer seis comidas en un día, y que al menos cuatro tuvieran vegetales. Me sorprendí mucho por cómo se incrementó mi producción de ingesta. Rápido perdí ese peso que gané durante las celebraciones navideñas, y me sentí muy bien física y mentalmente porque no estaba preocupada por “seguir la dieta”.
Estate listo.
“Es más fácil alcanzar el éxito cuando planeas, lo que significa que prepares tu lonche para el trabajo o incluso sepas lo que vas a pedir en el restaurante antes de llegar. Personalmente, tengo mayor éxito cuando planeo, incluso si no lo sigo al cien por ciento”, Williams.
“Mira la semana que viene y ve cuáles podrían ser los posibles obstáculos. Si es una semana de mucho trabajo, ¿cómo vas a planear las comidas a altas horas? Si vas a tener eventos sociales, ¿qué plan vas a seguir para continuar con tus nuevos hábitos? Cada semana, pienso en la siguiente para que haya menores posibilidades de sorprenderme”, Mohr.
No siembres semillas de hábito en momentos de estrés.
Cuando la gente empieza a hacer cambios en sus dietas, a veces se encuentran con situaciones difíciles en donde el estrés los agobia. Es fácil pensar “esta es una situación única y ya pasará, después comeré sano de nuevo”. La verdad es que mucha gente está lidiando con situaciones de estrés durante la semana y no puedes estar poniendo ese pretexto para abandonar los buenos hábitos. Está bien reconocer que se pueden necesitar de vez en cuando otro tipo de alimentos, pero hay que tener cuidado porque los malos hábitos se hacen muy rápido. Así que, que no le sorprenda cuando las situaciones de estrés hacen más difícil apegarse a las dietas, la clave es regresar a los buenos hábitos. — Braddock