Chronic: El último paciente

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Chronic: El último paciente

En los últimos siete años el nombre del cineasta mexicano Michel Franco ha sido otro de los que ha consolidado el prestigio y reconocimiento del talento nacional involucrado en el Séptimo Arte.

 Todo inició en el año 2009 cuando con su ópera prima “Daniel y Ana”, basado en un caso de la vida real sobre el secuestro simultáneo de dos hermanos (Darío Yazbeck Bernal y Marimar Vega) que se ven obligados a punta de pistola a experimentar todo tipo de situaciones límite y vejaciones por parte de sus captores y que fue la primera que lo puso en el mapa del Festival Internacional de Cine de Cannes donde estuvo nominado al premio de la Cámara de Oro en donde compiten primeras y segundas películas de cineastas a nivel mundial.

 Tan buena acogida tuvo esta cinta que su segundo filme, “Después de Lucía”, sobre una joven (Tessa Ia) que después de quedar huérfana de madre se muda de ciudad junto a su padre (Hernán Mendoza) para vivir situaciones de bullying por parte de los compañeros de su misma escuela y que en el año 2012 le dio a ganar la misma Cámara de Oro a la que había estado nominado tres años antes pero no sólo eso, sino que en la ceremonia de premiación uno de los miembros del jurado, el actor británico Tim Roth (conocido sobre todo por su trilogía de películas bajo las órdenes del cineasta Quentin Tarantino “Perros de reserva”; “Tiempos violentos” y “Los ocho más odiados”) se le acercó no sólo a felicitarlo por su trabajo, sino poniéndose a sus órdenes para colaborar con él en su siguiente cinta.

 Franco ya para entonces trabajaba en el guión de “Chronic: El último paciente”, que desde el pasado fin de semana se exhibe en Saltillo como parte de su estreno nacional, otra historia real en su caso basada en un caso más próximo a él habiendo vivido la agonía de una de sus abuelas y la relación tan estrecha que esta última tuvo con una enfermera en particular que cuidaba de ella. A Roth le interesó desde el momento de enterarse de la premisa de la historia, tanto así que aunque sabía por ello que toda la trama giraba alrededor de la protagonista de la historia, la enfermera en cuestión, le pidió a Franco que si no tenía inconveniente cambiara el sexo a un enfermero para que lo pudiera interpretar él.

 El cineasta mexicano no vio gran inconveniente, salvo cambiar el lugar en el que se desarrollaba que era la Ciudad de México a Los Ángeles, donde vive Roth, con sus consabidas adaptaciones en cuanto a regulaciones a las que se enfrenta ahí un enfermero como David (Roth), quien ante una pérdida muy significativa en su vida personal, se refugia en los pacientes terminales o crónicos con los que trabaja al grado de crear no sólo una relación de codependencia sino de obsesión que puede traspasar los límites éticos de su profesión.

 “Chronic: El último paciente” hizo ganar el año pasado de nueva cuenta un premio también muy importante en el mencionado Festival Internacional de Cine de Cannes, nada menos que el de Mejor Guión, y aunque hay quienes han cuestionado ese truinfo por tener cierto parecido a una cinta del director y productor Uberto Pasolini titulada en inglés “Still Life” consolida al mexicano como uno de los grandes contadores de historias de este siglo, ahora enfocando toda su atención en un no menos controvertido como la eutanasia o la muerte asistida, y las consecuencias que pueden llegar a ser fatales sobre todo para alguien que se supone en lugar de propiciar un deceso tiene el compromiso de preservar la vida. Si se precia ser amante del buen cine, no debe de dejar pasar esta película.

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