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Cazas y cosas

Curiosos artificios usaban nuestros indios para apresar ciertos animales. A los monos, cuya carne comían, los atrapaban mediante el uso de una piedra llamada “cacalotel” o piedra del cuervo (cacalotl, cuervo; tetl, piedra). Dicha piedra truena con un ruido muy grande cuando se le somete al fuego. Encendían leña aquellos indios, luego echaban entre las brasas esas piedras y las cubrían con tierra. Encima ponían semillas de maíz. Llegaban los monos con sus crías a comer las semillas. De súbito las piedras estallaban. Huían los micos, asustados, y dejaban atrás a los pequeños, que eran entonces cogidos por los cazadores.

Procedimiento más expedito y fácil empleaban nuestros ancestros aborígenes en la captura del armadillo. Escribe don Andrés Henestrosa: “... Los indios descubrieron una manera de cobrarlo muy sencilla: si se le mete un dedo por el ano el animalito se entrega manso y tranquilo...”. Recoge don Andrés una versión según la cual el armadillo cohabita con toda clase de animales. Y añade con resignada filosofía: “Como si eso no lo pudiera hacer el hombre en caso de apuro”.

El verbo “parir”, tan castizo, está en desuso. Lo empleamos nada más para los animales. Nadie dirá: “Mi esposa parió ayer”. Utilizamos en lugar de “parir” variados eufemismos: “Se alivió” (¿acaso la preñez es enfermedad?)... “Dio a luz”... “Recibió la visita de la cigüeña”... “Salió de su cuidado”...

Un señor de mi tierra viajó a la Capital de la República en compañía de su esposa, quien se hallaba en estado de buena esperanza. Allá le llegó el día a la señora y tuvo a su hijo. El marido le puso un telegrama a la familia: “Lolita salió de su cuidado. Mañana salgo yo”.

Cierta vez oí decir en alusión a una señora que en esos momentos estaba pa... perdón: estaba dando a luz:

-Se halla en trance de Lucina.
        
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 Don Alfonso Reyes es uno de los dos grandes Alfonsos que ha dado Monterrey. El otro es don Alfonso Junco, a quien se tiene en tan injusto olvido. Reyes, hombre de buen yantar, gran comilón, nació un 17 de mayo. Tal es el día de San Pascual Bailón, santo español patrono de cocineros y de marmitones. Bailón -o Baylón- es su apellido, pero la creencia popular supone que se le llama así por la muy conocida circunstancia de que era tanto su júbilo al mirar una imagen de la Virgen que sin más ni más rompía a bailar ante ella, presa de un gozo interno irrefrenable.

En algunas cocinas conventuales se podía leer esta inscripción:
                             
Oh señor San Pascualito,
mi santo Pascual Bailón:
voy a hacer este guisito
y tú ponle la sazón.
        
Curiosa coincidencia esa del nacimiento de don Alfonso Reyes, tan amigo de guisos, precisamente el día del santo de los guisanderos.