Carmen Montejo: un día como hoy
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Carmen Montejo: un día como hoy
La conocí en el otoño del 2005, después de haber cumplido los 80 años de edad y la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas le otorgara el Ariel de Oro por su trayectoria fílmica.
De hecho, fue después de que vi por televisión una entrevista que le hicieron tras la ceremonia donde la presidenta de la Academia, Diana Bracho, en compañía de otras primera actriz como María Rojo le hicieron entrega del galardón, que tuve la osadía (según el productor que entonces estaba ayudándome a levantar el proyecto) de comunicarme con Carmen Montejo para invitarla a protagonizar nuestro largometraje de “Las ladrilleras”.
Y es que en la entrevista la primera actriz de cine, teatro y televisión Carmen Montejo decía que, aunque se estaba apoyando de una silla de ruedas por una reciente operación a sus rodillas no quería que la olvidáramos, que seguía al pie de lucha, que lo que más ansiaba era seguir desempeñando la profesión que le había dado el reconocimiento de ese gran público mexicano al que tanto quería por haberle dado, de entrada, su nacionalidad como mexicana y guadalupana (como ella decía) después de haber llegado de su natal Cuba a principios de los años 40.
En el otoño del 2005, y luego de algunas gestiones propias de la preproducción de un proyecto de este tipo, comprobé personalmente la vitalidad y pasión de una mujer como ella para con su profesión y sus compromisos al verla llegar junto a la también primera actriz Diana Bracho al Aeropuerto Plan de Guadalupe de Ramos Arizpe para participar juntas en “Las ladrilleras”.
Fue hasta que las dos actrices dejaron Saltillo, y por haber estado inmerso totalmente en la gestación de esa magia del cine que nos había unido, que me cayó el veinte de que había comulgado en un set de filmación con unas actrices con la humildad profesional que sólo tienen los grandes artistas, que se dejaron guiar por un incipiente director como un servidor por el respeto que se debe a todo capitán de un barco, y que ya teniendo consciencia de toda la coreografía, indicaciones y manejo de temporalidades espaciales había aprendido en reciprocidad una gran lección de vida de parte de ellas.
Recién terminamos de posproducir “Las ladrilleras”, el equipo correspondiente y un servidor nos sentamos en la sala de la casa de Doña Carmen para ver una proyección privada de la misma, y tras hacerlo, ya estando solos, me entregó la copia de un guión que, basado en una idea suya que había escrito la no menos conocida dramaturga coahuilense Nancy Cárdenas, y que después de la muerte de Nancy se se había quedado en su closet. Entonces me dijo: “Estoy segura de que Nancy me llevó a tu tierra para que nos conociéramos e hiciéramos realidad este proyecto”.
Precisamente porque fue mermando su salud ese proyecto de ficción no lo pudimos llevar a cabo como tal, pero en su defecto participó en el largometraje documental “Nadie es libre” que tuvo su estreno mundial en junio del 2013 en la Cineteca Nacional, apenas unos meses después de su muerte acaecida el 25 de febrero de mismo año. En junio del 2015, en homenaje a los que hubieran sido sus 90 años de edad, “Las ladrilleras” se proyectó en la Filmoteca de la UNAM donde se nos solicitó una copia para su preservación. Y es que Carmen Montejo no ha muerto, basta recordar el título de su primera película “Resurrección¨, de 1943, para corroborar que, cuando menos gracias al celuloide, sigue entre nosotros.
Comentarios a: alfredogalindo@hotmail.com; Twitter: @AlfredoGalindo