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Buscando a Dory

En el último mes, con el advenimiento de las vacaciones de verano, hemos comentado en estos espacios desde las mejores ofertas hasta las peores en lo referente al género de animación.

Así es como hemos recomendado muy encomiables obras como la japonesa “El Niño y la Bestia”, de Mamoru Hosoda, hasta la soporífera “La era del hielo 5: Choque de dos mundos”, de Galen T. Chu y Mike Thurmeier, y en este mismo contexto, en lo que nos llega para fines de mes la oferta de Dreamwork para la temporada que es “La vida secreta de las mascotas”, de Yarrow Cheney y Chris Renaud, finalmente se exhibe desde el fin de semana pasado en las salas de cine de Saltillo como parte de su estreno nacional la secuela del éxito con el sello Pixar del año 2003 “Buscando a Nemo” titulado ahora debidamente “Buscando a Dory”.

Aquel filme, dirigido por el mismo realizador de esta secuela, Andrew Stanton, y que ganó el Oscar a la Mejor Película Animada de su año, tenía a la pececita Dory como un personaje de la historia principal que ayudaba a un tímido pez llamado Marlin a encontrar a su hijo Nemo que había sido desterrado contar su voluntad de su hábitat familiar.

Al final de aquella cinta pudo haberse dado la palabra FIN que en esta ocasión sí vemos en esta secuela, pero cuando una cinta ha tenido tanta relevancia sobre todo en lo económico es difícil vencer la tentación, y en aprovechando la moda de las llamadas “spinoffs” o cintas que son variaciones de una historia original partiendo de otra en la que el protagonista es diferente, es ahora Dory quien desde pequeña se pierde de la vista de sus padres, Jenny y Charlie, debido a que padece de falta de memoria a corto plazo.

Es por ello que con el paso de los años Dory crece (con la voz en inglés de Ellen Degeneres) y es como en la primera película la encontramos como compañera de Marlin y Nemo, pero un buen día recuerda que sus padres, muy a la tradición de “Hansel y Gretel” pero en su caso con conchas marinas le insistían de pequeña que siguiera ese rastro para encontrar su camino a casa y decide lanzarse en su búsqueda, encontrando nuevos amigos en su trayecto pero reafirmando la amistad con los que ya tenía para además revalorar el concepto de familia que tenía.

“Buscando a Dory” es una muestra palpable de por qué para que toda película, inclusive las animadas, funcione y llegue a buen puerto es que debe de tener como base un buen guión, y es muy gratificante que el espectador sea sorprendido ahora con una heroína con capacidades diferentes, por lo que no es gratuito que se haya gestado de la pluma de Stanton, quien antes de truinfar con “Buscando a Nemo” fue nominado merecidamente a un primer Oscar al Mejor Guión Original de 1995 por “Toy Story” y su segundo Oscar a la Mejor Película Animada del 2008 fue por esa joya llamada “Wall-E”.

Como dato adicional, si tiene oportunidad le recomiendo mayormente la versión en inglés subtitulada al español que se exhibe en algunos cines de la ciudad ya que además de disfrutar las voces de Ellen Degeneres y primeros actores que van de Albert Brooks como Marlin a la ganadora del Oscar Diane Keaton como Jenny hay otras como la de Sigourney Weaver como ella misma integradas al mensaje de biodiversidad del filme. No se la pierda.

Comentarios a: alfredogalindo@hotmail.com; Twitter: @AlfredoGalindo