¡Basta de sentirse ofendidos!

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¡Basta de sentirse ofendidos!

‘Debemos tener la libertad de hablar de blancos, negros, amarillos, cafés o azules si nos da la gana. Sólo entonces habremos verdaderamente superado el racismo’

1.- Hace muy poco tiempo, el pasado 24 de enero para ser exactos, comentaba yo sobre el nuevo tipo de racismo que estamos viviendo en estos tiempos. Como el que aplican los afroamericanos al boicotear la ceremonia de entrega de premios Oscar por considerar que la lista de los nominados es “demasiado blanca”. Luego, tan sólo unos cinco días después, trascendió la noticia que Gareth Cliff, uno de los jueces del reality show Idols edición Sudáfrica, había sido reinstalado en su puesto después de un escándalo supuestamente racista que lo que lo había llevado a perder su trabajo en el mencionado programa de televisión.

2.- Pongamos un poco de contexto para saber de qué estamos hablando. Gareth Cliff, quien es blanco, apoyó en redes sociales a una mujer que en Twitter había comentado sobre unas personas de raza negra que estaban celebrando en la playa con tal desorden que a ella le parecían un grupo de monos. Acto seguido, se desató en todo Sudáfrica una indignación tan generalizada que la cadena televisiva se vio obligada a echar a la calle al polémico personaje. Sin embargo un juez en Johannesburgo ordenó al medio de comunicación a reinstaurar a Gareth Cliff porque no encontró válida la razón de su despido.

3.- El triunfo de esta personalidad de televisión en un caso de supuesto racismo y en un país tan lejano a nosotros podría parecer irrelevante pero definitivamente no lo es. En realidad está abriendo camino a la nueva etapa que, de manera urgente, tiene que establecerse en la relación entre razas. Gareth Cliff argumenta que la libertad de expresión debe ser garantizada a todas las personas. No solamente para las minorías. Y, aunque es cierto que la línea entre “libertad de expresión” y “discurso de odio” pudiera ser muy delgada, hay que saber distinguir muy bien una cosa de otra. ¿Por qué una raza entrera debe ofenderse si se expresa una opinón sobre una sola persona?

4.- Ha llegado el momento de superar el tema del racismo. Si un día se me ocurre decir "ese negro parece un mono" no estoy diciendo "todos los seres humanos de raza negra parecen monos". Es más, podría decir "Jim Carrey parece un mono" (sí lo creo, por cierto) y resulta más que evidente que no estoy diciendo "todos los seres humanos de raza caucásica parecen monos". Mientras sigamos pensando "no voy a decir eso porque voy a lastimar a los pobrecitos negros (o latinos o asiáticos o lo que sea)", el problema de la discriminación seguirá presente. Debemos tener la libertad de hablar de blancos, negros, amarillos, cafés o azules si nos da la gana. Sólo entonces habremos verdaderamente superado el racismo.

5.- Como diría mi adorado y extrañado abuelo: “cambiemos de tema y de continente”. El pasado día 4 de febrero tuve la oportunidad de tener una cálida e interesante conversación con una de las leyendas vivas más queridas de la comedia en Latinoamérica: don Édgar Vivar. Durante un desayuno que le ofrecieron al día siguiente de haber asistido como padrino a la inauguración un nuevo teatro de la ciudad de Monterrey, fui testigo del enorme cariño que las personas de todas las edades le tienen. La cantidad de personas que se acercaron antes, durante y después del desayuno a tomarse una fotografía con el señor fue asombrosa. ¡Y eso que era una reunión muy íntima, no anunciada, en un jueves por la mañana!

6.- “¿Uno termina por acostubrarse a esa atención y exigencias constantes por parte del público?” le pregunté a Edgar Vivar después de que se dejó retratar con alguien por enésima ocasión. “Tienes que hacerlo. Para uno es una de las miles y miles de fotografías que solicitan todo el tiempo, pero para quien la pide es una ocasión única. No debes estropeársela bajo ninguna circunstancia…” me respondió el señor con una sencillez y humildad admirables. A pesar de los problemas de salud que enfrentó en el pasado y de seguir llevando una agenda muy apretada, Edgar Vivar jamás deja de sonreír y de atender amablemente a todos los que lo abordan. Gran ejemplo para muchas “estrellas” juveniles que se sienten dioses inalcanzables.

7.- La telenovela ha muerto, viva la teleserie. Ante la enorme crisis que la televisión abierta tiene desde hace algunos años, Televisa esta tomando muchas decisiones respecto al futuro de sus contenidos. Algunas de esas decisiones son irreflexivas y desesperadas pero otras son muy certeras. Basta ver el video promocional de El hotel de los secretos, su nueva producción basada en la serie española Gran hotel, para descubrir que la producción, las actuaciones y la calidad en general de este nuevo producto al que intencionalmente llaman “teleserie” en lugar de “telenovela”, está de primer nivel. Me parece que por aquí se vislumbra un futuro prometedor.
 
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