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En estos tiempos, las televisoras tradicionales deben estar “llorando lágrimas de sangre” cargadas de nostalgia, añorando aquellos tiempos en que las personas no tenían otra opción de entretenimiento y cuando todo lo que el público sabía, conocía y opinaba era dictado por ellas. Pensando en aquellos tiempos, hasta siento frío en la nuca al saber que los cantantes sólo se hacían famosos si eran respaldados por Raúl Velasco en Siempre en Domingo, o los actores podían aspirar a triunfar únicamente si aparecían en una telenovela.
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El entretenimiento era un monopolio tan tiránico que los grandes públicos aceptaban como verdades absolutas cosas como “Mauricio Garcés es un gran seductor de mujeres”, “Lucía Méndez es una de las mejores actrices de México”, “Los niños de Timbiriche hacen unas armonías espectaculares” (esto último era porque las Pandora cantaban en los coros de esta banda), y así hasta el infinito. En realidad, aquellos que hayan vivido antes del internet, deben poner en duda todo lo que sabían de los famosos de aquel entonces.
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Bueno, baste recordar que miles y miles de personas se tragaron completito el romance entre Ricky Martin y Rebecca de Alba. (Muchos hasta la fecha, de hecho. Creo que hasta la misma Rebecca.) Ahora, afortunadamente, tenemos modos de entretenimiento más diversos y nos hemos formado puntos de vista mucho más variados y personales. Ya no se trata de “¡No se pierda este sábado a las 5:00 en punto de la tarde, la entrevista con Daniela Romo y sus secretos para una cabellera espectacular!”
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En primer lugar, ya no hay que esperar a llegue el día y la hora de un programa específico. Y esa celebridad ni se llama Daniela ni se apellida Romo. (Su nombre es Teresa Presmanes Corona, por cierto). Ahora vemos películas, series, documentales y programas unitarios “a la carta” en los sistemas de “streaming” que tenemos a nuestra disposición. Pero además, las redes sociales también son una fuente de entretenimiento a las que les dedicamos horas enteras.
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Pero no solamente porque estemos “en el chisme” de Facebook, contemplando imágenes en Instagram o peleando en Twitter, las celebridades también transmiten por redes sociales y sin ningún tipo de reglas o línea impuesta por alguna televisora. Hace unos días, me cautivó la entrevista que actriz Marimar Vega, hija de Gonzalo Vega, hizo a su colega y amiga Bárbara Mori, a través de Instagram. En una conversación deliciosa entre ambas, descubrimos que el matrimonio de Mori y Sergio Mayer fue un infierno en el que Bárbara era “súper infeliz” porque ella vivía “bajo sus órdenes”, según las palabras de esta hermosa actriz.
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La protagonista más exitosa de “Rubí”, dijo que las inseguridades que tenía por haber tenido un padre dominante y violento la llevaron a contraer matrimonio con un hombre como Mayer que repetía los patrones de conducta del progenitor de ella. Obviamente Sergio respondió con un sarcástico: “Lamento mucho que haya sido su vida tan trágica y tan fuerte cuando fue mi pareja”, asegurando además que se trata de mercadotecnia por parte de Bárbara para promocionar una serie que ella hará, basada en su vida personal.
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Bien. Todos sabemos que Sergio Mayer es “una fichita” que hubiera tenido una vida completamente diferente si hubiera nacido por lo menos unos veinte años después. Y que Bárbara Mori es una persona que despierta mucha simpatía por parte del público. Sin embargo, lo más importante es entender que este tipo de entretenimiento –tan íntimo y personal– que lleva a todos a identificarse con alguna de las dos partes, jamás lo hubiéramos tenido en la época de oro de Televisa. ¡Qué gran tiempo para estar vivos!