Así quiere ser China

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Así quiere ser China

Fotos: Especial
No más zapatillas, ropa ni juguetes baratos: le diremos cuál es el ambicioso plan ‘Made in China’ con el que Pekín quiere conquistar al mundo

Cecilia Barría

China está invirtiendo miles de millones de dólares en potenciar su desarrollo tecnológico. 

Una muestra de ello la dio hace poco cuando le mostró al mundo su primer avión de pasajeros fabricado en casa.

Lo mismo hizo con su primer tren bala que viaja a 400 km/h. Y con sus carreteras inteligentes que van a recargar autos eléctricos en movimiento, sus robots y sus nuevos satélites.

Símbolos que se suman a las fábricas y centros de investigación que tiene Apple en su territorio y a las automotoras como GM, Volkswagen y Toyota.

Estas y otras operaciones forman parte del plan ‘Made in China’ que abrió la llave para que fluyeran miles de millones de dólares con el objetivo de que el país se convierta en una potencia industrial y tecnológica, en el menor tiempo posible.

Pekín ha dicho abiertamente que quiere dejar atrás su fama como proveedor de zapatillas, ropa y juguetes baratos. En otras palabras, pasar de ser un país de mano de obra de bajo costo a una nación de ingenieros.

Ese es el horizonte del plan ‘Made in China’ con el que Pekín quiere conquistar el mundo. El mismo plan que Donald Trump considera un “robo de tecnología” que atenta contra la seguridad nacional y la libre competencia, y que ahora está en el centro de una potencial guerra arancelaria entre los dos países.

Califican el plan de ‘aterrador’

Tanto le preocupa a Washington la estrategia de Xi Jinping, que el Secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, dijo que era “aterradora”.

“Ellos han sido la fábrica del mundo y ahora quieren ser el centro tecnológico del planeta”, dijo Ross.

Pero China considera sus aspiraciones completamente legítimas y califica las acusaciones de Estados Unidos como “discriminatorias”.

“No se trata de seguridad nacional. Se trata de que la posición de Estados Unidos es discriminatoria”, dijo el viceministro de Finanzas, Zhu Guangyao.

Ning Wang, coautor del libro ‘Cómo China se Volvió Capitalista’ dice que ‘Made in China’ es “deseable y beneficioso para China y el resto de los países”.

Sin embargo, Ning advierte que la estrategia ha estado excesivamente centrada en empresas estatales.

“El espacio para los emprendimientos privados debería ser ampliamente expandido para aumentar las posibilidades de que el plan tenga éxito”, agrega el investigador.

Lo novedoso

Aunque la estrategia de Pekín fue anunciada en 2015, analistas plantean que viene de mucho tiempo antes.

“Lo novedoso son las grandes cantidades de dinero destinadas a esos programas, en combinación con cambios más agresivos para presionar a las empresas extranjeras a que transfieran tecnología directa o indirectamente”, señala Douglas Fuller, experto en políticas tecnológicas chinas y profesor de la Universidad de Zhejiang.

Mientras tanto, como ya se sabe, China está negociando con Estados Unidos para evitar una guerra arancelaria.

La transferencia tecnológica ocurre por vías muy distintas. Por ejemplo, la obligación que tienen las compañías extranjeras de asociarse con empresas locales para entrar al mercado chino.

También están las compras de empresas foráneas que ha hecho China en sectores estratégicos, fue así como la compañía Geely se convirtió en el mayor accionista de la famosa empresa alemana Daimler, dueña de Mercedes-Benz (y en este mismo proceso hay que recordar que Trump bloqueó la fusión de las empresas Qualcomm y Broadcom, en la que habría sido la adquisición tecnológica más grande de la historia).

 

El que gana se lleva todo

Y por último, hay una serie de regulaciones —de todo tipo— que condicionan la permanencia de los gigantes tecnológicos. Por ejemplo, Apple abriría su primer centro de almacenamiento de datos en China junto a una empresa local, para cumplir con nuevas normas impuestas por el gobierno.

Douglas Fuller, experto en políticas tecnológicas ,advirtió sobre ciertos riesgos del plan. Como que el gobierno tiende a seleccionar empresas estatales para implementar sus políticas o suele asumir que puede comprar mucha tecnología foránea, algo que no parece ser tan sencillo porque genera resistencia en sitios como Washington, Bruselas, Tokio, Seúl y Taipéi.

“China está tomando el enfoque de ‘el que gana se lleva todo’, sin ofrecer suficientes incentivos a los demás gobiernos para cooperar”, señaló Fuller.

China es el mayor productor de profesionistas  universitarios del mundo, por eso tiene la obligación de ser más innovador.

Campeonato sin reglas

Según Lester Ross, socio a cargo WilmerHal, una firma legal con sede en Pekín, y miembro de la Cámara de Comercio Estados Unidos—China, el plan de Pekín no propone un campo de juego con reglas equitativas.

“El gobierno chino ofrece enormes subsidios que distorsionan el mercado, refuerzan políticas de exclusión, y presiona a las empresas extranjeras a transferir su tecnología a China”, dice Ross.

“Las empresas chinas de sectores estratégicos reciben subsidios para potenciar su crecimiento. 
Eso les permite crear campeones nacionales y forzar eficazmente la transferencia tecnológica”, agrega.

En concreto, la estrategia ‘Hecho en China’ se ha planteado controlar el 70% del mercado doméstico en sectores estratégicos para el año 2025. Como el ambicioso plan de construir aviones de transporte hipersónicos.

Para llegar a la meta, China tendrá que enfrentar varios desafíos como la resistencia internacional, la falta de espacios para que la iniciativa privada tome vuelo y una posición de desventaja histórica porque sus competidores comenzaron la carrera muchos años antes, dicen los expertos.

Sin embargo, el avance silencioso de la segunda economía más grande del mundo podría traer sorpresas antes de lo esperado.