Arranca la vacunación en Saltillo, en medio del desorden

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Arranca la vacunación en Saltillo, en medio del desorden

Cabría esperar que hubiera un atisbo de lucidez y se aprendiera de los muchos y muy graves errores que se están cometiendo.

Hace más de tres meses que se aplicó la primera vacuna contra la COVID-19 en nuestro país y todo hace indicar que la principal característica de quienes tienen a su cargo este proceso es la incapacidad para aprender y mejorar. Los errores que se han cometido desde el principio, y que han convertido la vacunación en un auténtico desorden, persisten hoy.

El hecho más evidente de ello es que desde anoche ya podían observarse largas filas de autos en los lugares dispuestos para el arranque de la vacunación en Saltillo, lo cual es indicativo de una sola cosa: la población no confía en que los encargados del proceso tengan un plan para llevarla a cabo.

La incapacidad es, desde luego, una hipótesis para explicar las escenas que vemos repetirse ciudad tras ciudad, pero no es la única. Una explicación alternativa, a cual más indeseable, es la que múltiples voces han expuesto a lo largo de las últimas semanas: el Gobierno de la República está intentando usar las vacunas para obtener ganancias electorales.

Independientemente de cuál sea la motivación detrás del desorden, lo que resulta inconcebible es que los encargados tropiecen una y otra vez con la misma piedra. La torpeza con la cual se actúa ya le costó la vida ayer a un ciudadano de Torreón, que murió mientras esperaba ser vacunado.

El corolario de la historia no podía ser más trágico: el adulto mayor sobrevivió durante un año a la pandemia pero perdió la batalla contra la incompetencia y la burocracia gubernamental, incapaz de proveer las condiciones mínimas de seguridad y dignidad para quienes constituyen el grupo social más vulnerable.

Escenas similares a las observadas en muchos otros lugares de la República se verán hoy en Saltillo y ya se anticipa que las primeras personas deberán esperar hasta 16 horas con la esperanza de ser inoculados.

No es extraño en estas condiciones, que el Gobierno de Coahuila alce la voz para advertir que el proceso está mal diseñado y que las autoridades estatales y municipales hacen lo que pueden para que el proceso “sea lo menos fastidioso para los ciudadanos”.

Hace más de dos meses que el Gobierno de la República lanzó una página web para que las personas adultas mayores se registraran, ofreciéndoles que se comunicarían con ellas y les dirían con precisión la fecha, el lugar y la hora en la cual recibirían su dosis de la vacuna. Los testimonios de quienes se registraron y jamás recibieron llamada alguna abundan.

Lo más trágico de esta realidad es que nuestro país tiene una larga tradición de realización de campañas de vacunación masiva sumamente exitosas, pero la actual administración federal ha creado una “estructura nueva” para realizar el proceso esta vez, una estructura que ha mostrado sobradamente su incapacidad para llevar a cabo la tarea.

Cabría esperar, pese a todo, que hubiera un atisbo de lucidez y se aprendiera de los muchos y muy graves errores que se están cometiendo, sobre todo porque, al paso que vamos, aún nos quedan muchos meses por delante para que toda la población sea vacunada. No debemos olvidar en este sentido, que hoy arranca, apenas, la aplicación de la primera dosis.