Usted está aquí
Amanecerá y veremos
Una vez que terminó la sesión del Consejo Electoral estadounidense y hubo una resolución, el presidente Andrés Manuel López Obrador envió una carta de felicitación y reconocimiento al presidente electo de Estados Unidos Joe Biden. El sistema electoral norteamericano, en nada se parece al sistema mexicano; y mucho menos en sus etapas finales, de tal manera que una vez que un colegio electoral da la resolución-constancia, se declara como presidente electo.
Dentro del derecho internacional público mexicano contemporáneo, sabemos que su finalidad esencial, es asegurar la paz y seguridad internacional, fungiendo como modulador de un orden, creando normas que permitan un progreso moral y material. Si somos estrictos y apegados al espíritu de las leyes, el derecho tiene su estructura objetiva, que ningún arbitrio puede cambiar. Recordando a Montesquieu, antes que existieran leyes formuladas había relaciones de justicia posibles. Así, emulándolo dentro del derecho internacional, no podemos declarar que nada hay de políticamente correcto o incorrecto, sino solo lo que ordenan las leyes positivas.
En esa tesitura de ideas, no es malo ni bueno no opinar antes de tiempo, puede ser resbaloso quizá, pero los de la opinión de siempre, lo anunciaron como algo malo; e inclusive, argumentaron que se vienen tiempos fríos para nuestro país en los próximos años. “Ver para creer”. El presidente en su momento argumento que había que esperar que se terminen asuntos legales, que no se fuese imprudente. En estricto sentido, el mandatario respeto el espíritu de las leyes y aunque suene de más, respeto la autodeterminación de los pueblos.
Sin embargo, hubo países como Alemania, Cánada, Inglaterra, Francia, Panamá, Grecia, Chile… entre otros, que se adelantaron primero al tiempo y al derecho. Felicitaron a la dupla Biden-Kamala por su victoria en las urnas, que todavía no era secundada por el Colegio.
En lo particular, considero que más que cumplir con formalismos, son pleitesías ocurrentes, argumentando muchos países que comparten sistemas de valores en común. Me causa extrañeza porque muchos son del ala conservadora en el mundo y el electo es “demócrata”. Con un sistema de valores como el norteamericano, es difícil hacer divisiones ideológicas, solo en la forma, más no en el fondo. En ese sentido, China, siguió más la práctica de usos y costumbres natural, para extender sus felicitaciones.
Es evidente, que existen resabios todavía, de una cultura política arcaica basada en pleitesías y canonjías, en la que su composición de valores y percepciones con respecto al fenómeno del poder, se refiere a comportamientos sociales y económicos que resisten. Una nueva cultura política, puede encauzar el sentido de una nación, de una acción colectiva hacia valores, principios y procedimientos, que llegan inclusive, hasta lo democrático.