¡Aflojen!, exige ‘La Corcholata’
Usted está aquí
¡Aflojen!, exige ‘La Corcholata’
En lo que fue la zona de tolerancia de Parras de la Fuente, allá por el antiguo Panteón de San Antonio, había un enorme promontorio de corcholatas de botellas de cerveza, ahí las desechaban los “talacheros” que hacían la limpieza en los antros de vicio del mísero lugar. El enorme basurero era conocido como el “Cerro de las fichas” y es precisamente ahí donde debería estar hoy arrumbada esa flagrante diputada a la que apodan “La Corcholata”, por palera, raspa y caduca, además de que carece por completo de representatividad.
Y es que doña Carmen Salinas, que siempre ha abusado en eso de ser vulgar y pasarse de chistosa, ahora nos quiere tratar como si fuéramos parte de su farándula aventurera, y en lugar de defendernos de los abusos del poder, como lo haría una buena representante del pueblo, ahora solapa a quien nos expolia y castiga, justificando el aumento a las gasolinas: “El que tenga coche, que lo mantenga”, pretendiendo disimular que todo se encarece a niveles de subsistencia.
Y puede ser que existan razones suficientes para implementar las correcciones económicas que nos impone el neoliberalismo y sus instancias normativas como son el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio y, ahora, una diputada desechable apodada “La Corcholata”, toda una institución del burlesque mexicano, o sea, experta en denigrar todo aquello que enaltece a la sociedad y en celebrar todo aquello que nos degrada, como eso de insinuar a las jovencitas que aspiran al estrellato: “Para triunfar, hay que aflojar, mijita”.
Pero, “corcholatas” aparte, lo que es inadmisible es que sigan existiendo cotos burocráticos de privilegio, corrupción y despilfarro, como son los sindicalizados del sector energético que, como todos sabemos, no pagan electricidad ni gas ni costo de la calefacción ni aire acondicionado, un abuso que todos pagamos.
Asimismo, habrá que ver cuánto nos cuestan legisladores como la citada Carmen Salinas, auténtica mamandurria que disfruta de un sueldo sin merecerlo, sinecura onerosa para el pueblo mexicano, ya que ella misma lo reconoce y se ufana de ello, denigrando al Congreso de la Unión convertido en carpa de su vulgaridad y cinismo. Según ella, le gusta “hablar al chile” y le “vale madre llevar una hamaca o un catre para dormirse en el pleno de la Cámara”, porque ella es “La Corcholata” y que “no la hagan de pedo” cuando no trabaja. Y el colmo de su ordinaria vulgaridad: que sólo falta “que un compañero se eche un pedo” y la culpen a ella, la cómica que nos cuesta más de 200 mil pesos mensuales.
Mucho dinero del erario para que la inefable “Corcholata” pretenda llevar su farándula de prostitutas, lenones, madamas, ficheras y burdeles al Congreso de la Unión. Y es que Carmen Salinas se aferra a su actuación de “fichera”. Recordemos que Tamara Garina hizo un excelente papel como vieja prostituta en “Los Caifanes”, pero también fue una soberbia marquesa en “El Derecho de Nacer”.
Vale recordar que don Óscar Flores Tapia, siendo gobernador, fue a Parras a una coronación de la reina de la Feria de la Uva. En plena fiesta familiar, Carmen Salinas actuó con una sarta de vulgaridades. Flores Tapia se levantó indignado y junto con su esposa, doña Isabel, abandonó el deprimente espectáculo. Y hasta la fecha, Carmen Salinas insiste en su papel de vulgar corcholata del “Cerro de las fichas”.