Acciones recurrentes
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Acciones recurrentes
No sé para qué sirven los rituales, pero están ahí por algo. Al menos quiero creer que es así.
1. Los últimos años de su vida, mi abuelo materno veía “El bueno, el malo y el feo” cuando se retiraba a su habitación después de darle el “año nuevo” a la familia. Nunca supe por qué lo hacía y olvidé preguntarle antes de que falleciera. Quizás simplemente le gustaba mucho la película. Quizás simplemente le aburría convivir con nosotros. Tenía otros rituales, como hacer una limpia en la casa de la abuela (su esposa) con sahumerio o echar sal al agua corriente como una manera de atraer la buena suerte. Sin embargo, el ritual suyo que recuerdo con más gusto es esa corta fidelidad que le tuvo a Sergio Leone.
2. Diciembre se presta para que cada persona se haga de una película fetiche. Es obvio. Estos tiempos modernos hacen aburridas hasta las redes sociales y uno termina invariablemente arrecholado en el sillón de la sala o en la cama viendo películas viejas que repiten una y otra vez durante las vacaciones invernales. Personalmente tengo un romance con la saga de Rocky, pero es la cuarta entrega la que no deja de emocionarme como cuando era niño.
3. En el caso de mi padre él solía tener a “El inocente” como su “clásico de culto” de temporada navideña. Era de esperarse: una historia protagonizada por Pedro Infante y Silvia Pinal, ambientada en las fiestas de año nuevo. Él, por su parte, se burla de mi afición por “Rocky IV” y cada que me mira viéndola me pregunta en tono burlón si ahora sí ganó el ruso.
4. Por supuesto que nunca gana el ruso. No veo la película esperanzado con la victoria de Iván Drago. Así es el ritual, no se hace para que cambie algo, sino para volver a él una y otra vez. De igual manera los regresos nunca son lo que se espera de ellos. En pocas palabras, son impredecibles.
5. El año pasado, cuando LeBron James regresó a Cleveland para jugar con los Cavaliers todo mundo pensaba que el de Akron, Ohio, sería campeón con el equipo de su casa. Sin embargo, en la final Stephen Curry y los Golden State Warriors terminaron imponiéndose. Al final quedó de recuerdo un épico spot publicitario sobre el retorno de James, con el tema de Hozier, “Take Me To church”.
6. Mis regresos a casa para las navidades son menos épicos que los del ídolo de Akron, Ohio. Por mi parte, me conformo con canciones banales que me alegren el día luego de haber tratado de profundizar (sin éxito) sobre tantas cosas. En mi caso, se me antoja algo más del estilo de “Home Sweet Home” de Mötley Crüe.