2019: lo bueno, lo malo y lo feo para Coahuila
Usted está aquí
2019: lo bueno, lo malo y lo feo para Coahuila
Se termina el 2019 y hay muchos asuntos que analizar, reflexionar y desmenuzar para Coahuila. Hay cosas buenas, malas y feas. Y todo, claro está, variará dependiendo del ojo con que se vean los distintos temas.
Lo bueno:
Materia económica. Coahuila sigue estable en materia económica. El estado es el líder nacional en formalidad laboral, hubo inversiones y llegada de nuevas empresas –sobre todo en Torreón que tenía años con una sequía–. El dinamismo económico de la entidad es un punto a destacar.
Pese a las diferencias y la falta de legitimidad con la que entró el gobernador Miguel Riquelme, ha sabido generar una estabilidad política –por habilidad, estrategias de cooptación e ineptitud de la oposición, incapaz de hacer un frente contra el oficialismo.
Lo malo:
El ruido de las cifras. El número de homicidios dolosos en el año superará lo registrado en cada uno de los últimos tres años (2016: 212; 2017:222; 2018: 229), pues a falta de actualizar los datos seguramente se rebasarán los 240 homicidios dolosos. Pero además, un punto importante es la forma como se han cometido, pues en 2015 se registraron 139 homicidios dolosos con arma de fuego, la cifra más alta de los últimos cuatro años. Sin embargo, 2019 superará ese dato, lo que refleja una alerta en cuanto a la criminalidad.
La cifra de feminicidios también es la más alta, 23 casos hasta noviembre. Los delitos sexuales, principalmente el delito de abuso sexual, sigue al alza.
Las carpetas abiertas por narcomenudeo rompieron todos los récords: 7 mil 926 hasta noviembre, 22.1 por ciento más que todo el año pasado y 143.4 por ciento más si se compara con 2017. Si bien es cierto se tratan de detenciones y podría justificarse que es trabajo de las policías, también –y volvemos al tema de los ángulos– podríamos hablar del fracaso en la prevención del consumo de drogas. No es mucha ciencia: mientras haya demanda, hay oferta. ¿Qué se hace entonces?
Las cifras de violencia familiar también son de espanto: 10 mil 12 averiguaciones hasta noviembre de este año, 221 más que en todo el 2018; mil 44 más que 2017, y así sucesivamente. La curva en narcomenudeo y violencia familiar es ascendente y no parece haber freno.
Lo feo:
El ataque a Villa Unión y a todas las policías en el año. La agresión al pueblo de Villa Unión fue el punto álgido de una serie de ataques que se habían presentado en el estado. Villa Unión no fue hecho aislado, digan lo que digan. Fue el más feroz, ciertamente, pero no el único.
En Villa Unión murieron 25 personas, 19 de ellos presuntos delincuentes. Pero hubo más casos en el año. Tan sólo en la última semana hubo otros tres ataques: Piedras Negras, Frontera y Múzquiz. En Piedras Negras fue asesinado un policía municipal y en Múzquiz un elemento de la policía Investigadora.
Un resumen de ataques y enfrentamientos: por ejemplo, en abril, un enfrentamiento en Saltillo que dejó nueve muertos. El 19 de mayo, en Múzquiz, un enfrentamiento entre pistoleros y elementos de Fuerza Coahuila dejó también nueve muertos, uno de ellos policía. También fueron abandonados cinco cadáveres en el interior de un vehículo en las oficinas de la policía Investigadora en Sabinas. Otro ataque al C4 de la zona centro, en el municipio de Frontera. Policías estatales fueron atacados en la carretera Nava-Piedras Negras, otro ataque a Fuerza Coahuila en Piedras Negras; asimismo atacaron el edificio de seguridad pública de Monclova y la fiscalía del estado en ese municipio. Más ataques en Guerrero, La Ribereña, Piedras Negras, Hidalgo.
Y estos ataques representan lo “malo” porque, vaya, a otro cuento aquello de hechos aislados, estado blindado y que grupos quieren entrar.
AL TIRO
Sin duda hubo puntos a rescatar y destacar. Hubo cosas buenas, malas y feas. Quizá para usted, querido lector, señalaría como cosas buenas la respuesta del estado ante los ataques, quizá como cosa mala la falta de obra pública y quizá como tema feo la falta de castigo, un año más, al tema de la megadeuda. Por eso, finalmente, usted tendrá su opinión.
Como todo en la vida, un año más debe ser motivo de reflexión. En lo personal, en lo grupal, en lo gremial, como sociedad, como gobierno, en las políticas públicas, en la retórica. ¿Qué se hizo bien? ¿Qué se hizo mal? ¿Qué se tiene que hacer? ¿Qué se debe modificar? ¿Qué se tiene que renovar? ¿A qué se le tiene que apostar? ¿Qué se tiene que desechar? ¿Qué se tiene que mejorar, qué superar? Puede añadir preguntas; sin duda, preguntas que aplican a cualquier ámbito.