1915, orgullo y condena: Tres coahuilenses en la Presidencia

La Revolución Constitucionalista llevó a Venustiano Carranza, a Eulalio Gutiérrez y a Roque González, a gobernar a México
Venustiano Carranza. El gobernador de Coahuila inició en la Hacienda de Guadalupe la segunda etapa de la Revolución. Fotos: Especial

TEXTO: FELIPE RODRÍGUEZ

El 16 de enero pasado se cumplieron 104 años de que el Presidente provisional de la República nombrado por la Convención de Aguascalientes, el general Eulalio Gutiérrez, abandonó la Ciudad de México en una acción que provocó que otro revolucionario, Roque González, asumiera la Presidencia.

De hecho, un par de meses antes, durante los convulsos años de la Revolución Mexicana, tres hijos de Coahuila –los arriba mencionados y Venustiano Carranza– aseguraron estar al frente del Poder Ejecutivo Federal.

Francisco I. Madero, nacido en Parras de la Fuente, fue el primer revolucionario coahuilense que llegó a Palacio Nacional, pero otros paisanos suyos protagonizaron importantes capítulos de la segunda etapa del movimiento Constitucionalista: Venustiano Carranza Garza, que nació en Cuatro Ciénegas; Eulalio Gutiérrez Ortiz, en Ramos Arizpe, y Roque González Garza, de Saltillo.

VENUSTIANO CARRANZA

Don Venustiano convocó a los jefes revolucionarios a una convención en la Ciudad de México a celebrarse el 1 de octubre de 1914, pero generales descontentos decidieron trasladarse a Aguascalientes. El primer mes de 1915, en el Teatro Morelos de esa ciudad se reunieron los representantes de los carrancistas, maderistas y villistas, a los que se sumaron después los zapatistas.

La Convención desconoció a Venustiano Carranza, quien se desempeñaba al frente del Poder Ejecutivo desde el 6 de noviembre de 1914, y eligió Presidente a Eulalio Gutiérrez Ortiz, que no fue reconocido por el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista.

Don Venustiano permaneció al frente del gobierno hasta el 30 de abril de 1917, para asumir formalmente la Presidencia de México del 1 de mayo de ese año hasta el 21 de mayo de 1920.

Hijo del coronel Jesús Carranza y María de Jesús Garza, propietarios de tierras que les permitieron vivir de manera acomodada, Venustiano (1859-1920) fue Alcalde de su municipio, Senador y Gobernador del Estado.

Eulalio Gutiérrez Ortiz, nació en Ramos Arizpe, y fue pieza clave en diversas incursiones, pues usaba la dinamita para descarrilar los trenes enemigos.

Aunque no compartía la visión de Francisco I. Madero sobre cómo deberían enfrentarse los problemas del País, Carranza apoyó a su coterráneo en la lucha para derrocar a Porfirio Díaz, lo que se consiguió en 1911.

Cuando en 1913, el Apóstol de la Democracia fue ejecutado por órdenes de Victoriano Huerta, Carranza, entonces Gobernador de Coahuila, promulgó el Plan de Guadalupe con el que desconocía al usurpador y encabezaba la lucha armada para destituirlo.

El cieneguense lideró las fuerzas constitucionalistas que en 1914 vencieron a Huerta y, tras el triunfo, estando al frente del Gobierno federal, convocó a la reunión de las facciones que pelearon contra Díaz y contra Huerta.

En un principio, los zapatistas no fueron invitados a la Convención de Aguascalientes, pero luego se incorporaron a las sesiones, lo que complicó la situación política de Carranza, ya que villistas y zapatistas expusieron sus ideales y convencieron a carrancistas y obregonistas de pugnar por el retiro del “Barbas de Chivo” como Primer Jefe.

Emiliano Zapata y sus seguidores se mantenían en pie de lucha desde los años finales del porfiriato. En 1911 habían lanzado el Plan de Ayala con la consigna de “Tierra y Libertad”. En Aguascalientes, los representantes zapatistas se unieron a la idea de nombrar a un Presidente interino, al que se daría el encargo de convocar a elecciones de un nuevo Congreso de la Unión que, a su vez, organizaría elecciones para integrar los demás poderes de la República.

Carranza no acató los acuerdos de la Convención y la declaró en rebelión. En enero de 1915 partió a Veracruz para reorganizar su ejército con el apoyo de los generales Álvaro Obregón, Pablo González Garza, Cándido Aguilar, Salvador Alvarado, José María Madariaga y los coahuilenses Francisco Coss y Jacinto B. Treviño.

Obregón venció al ejército de Villa en las llamadas batallas de Celaya donde perdió un brazo. Tras la derrota de los villistas, Carranza consiguió el apoyo popular y dos años más tarde, luego de aprobarse la nueva Constitución de 1917, fue elegido Presidente de México abanderado por el Partido Liberal Constitucionalista.

Cuando terminaba su mandato, a consecuencia de la sucesión presidencial en 1920, se enfrentó a los sonorenses Plutarco Elías Calles y Álvaro Obregón, que lo presionaron hasta obligarlo a abandonar la Ciudad de México con el proyecto de instalar otra vez su gobierno en Veracruz.

En la madrugada del 21 de mayo de 1920 en Tlaxcalantongo, Puebla, soldados del general Rodolfo Herrero lo asesinaron en el jacal donde dormía al grito de “¡Muera Carranza!” y “¡Viva Obregón!”.

Cuatro de los cinco coahuilenses que han ocupado la Presidencia de México, gobernaron al País en el marco de la Revolución Mexicana: Francisco I. Madero, de Parras de la Fuente, fue el primer revolucionario nacido en Coahuila que llegó a despachar al Palacio Nacional en la Ciudad de México.

Roque González Garza, de Saltillo, se convirtió en colaborador de Francisco I. Madero y, después, en hombre de confianza de Francisco Villa.

En la segunda etapa del movimiento armado, los otros coterráneos que se distinguieron en el campo de batalla y en la actividad política, fueron Venustiano Carranza Garza, que nació en Cuatro Ciénegas; Eulalio Gutiérrez Ortiz, en Ramos Arizpe, y Roque González Garza, de Saltillo.

EULALIO GUTIÉRREZ

Experto en el manejo de explosivos en las minas del noreste de México, el cuarto coahuilense en desempeñarse como Jefe del Poder Ejecutivo Federal, Eulalio Gutiérrez Ortiz (1881-1939), nació en Ramos Arizpe y murió en Saltillo.

Participó en los movimientos armados precursores de la Revolución desde 1906 en las poblaciones coahuilenses de Jiménez y Las Vacas, hoy Ciudad Acuña. Se integró al Partido Antirreeleccionista de Francisco I. Madero. A la muerte de este, en 1913, tomó las armas y se unió a Venustiano Carranza y su Plan de Guadalupe.

Había iniciado su participación en la Revolución Mexicana como Capitán Primero. En el campo de batalla, a finales de 1910, consiguió importantes logros militares en Coahuila y Zacatecas. En abril de 1911 fue hecho prisionero por las tropas federales y encarcelado en Ciudad Porfirio Díaz, hoy Piedras Negras. Recobró su libertad un mes después.

Tras el triunfo de la revolución maderista, fue nombrado Presidente Municipal de Concepción del Oro, municipio minero de Zacatecas.

Como Alcalde, reunió al Ayuntamiento para firmar un acuerdo que desconoció a Huerta como Presidente, acción con la cual convirtió a Concepción del Oro en el primer ayuntamiento del País en no reconocer al usurpador.

Adherido al Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1913, fue pieza clave en diversas incursiones, pues usaba la dinamita para descarrilar los trenes enemigos. Sus victorias lo llevaron a ser ascendido a General de Brigada en septiembre de ese año.

En 1914 fue designado Gobernador y comandante militar de San Luis Potosí y, posteriormente, recibió el nombramiento de Jefe de la División del Centro.

Con el triunfo de la Revolución Constitucionalista el 15 de agosto de 1914, Eulalio Gutiérrez y demás gobernadores y jefes fueron convocados por Carranza para establecer los programas del gobierno provisional de la República.

Francisco I. Madero, nacido en Parras de la Fuente, fue el primer revolucionario coahuilense que llegó a Palacio Nacional.

Ahí, luego de que Carranza fue desconocido, el vicepresidente Pánfilo Natera planteó la elección de un nuevo Presidente de la República. Con 88 votos, resultó electo Eulalio Gutiérrez.

Asumió la Presidencia el 6 de noviembre de 1914. Pero debido a los desmanes de Villa y Zapata en la Ciudad de México, el coahuilense salió de la capital y trasladó su gobierno a San Luis Potosí.

Gutiérrez declaró “infieles del espíritu revolucionario” a Carranza y Villa. Con la Presidencia acéfala, gracias a las influencias del grupo zapatista, lo que quedaba de la Convención eligió al saltillense Roque González Garza como Presidente provisional, nombramiento que Gutiérrez no reconoció.

El ramosarizpense se instaló en Estados Unidos luego de dejar la Primera Magistratura. Regresó a México en 1920 con el triunfo del Plan de Agua Prieta. Álvaro Obregón lo indultó, y fue Senador del Estado de Coahuila en 1920 y 1924.

Sin embargo, Gutiérrez se opuso a la reelección de Obregón, aliándose al movimiento armado que encabezó José Gonzalo Escobar. La conspiración fue derrotada y el coahuilense debió exiliarse nuevamente a San Antonio, Texas. Volvió al País en 1935.

Eulalio Gutiérrez Ortiz falleció el 12 de agosto de 1939 en Saltillo, donde se organizaron varios homenajes en su memoria. Su nombre fue escrito con letras doradas en el Congreso de Coahuila y su efigie apareció en las monedas conmemorativas del Centenario de la Revolución.

ROQUE GONZÁLEZ

Roque Victoriano González Garza (1885-1962), hijo de Agustín G. González y Prisciliana Garza González, nació en Saltillo. Uno de sus hermanos, Federico, se involucró activamente en la política, igual que el futuro Presidente de México. Federico fue uno de los principales ideólogos de Francisco I. Madero.

Roque cursó estudios en el Ateneo Fuente y trabajó como oficinista en la capital del estado. Apoyado por Federico, se trasladó a la Ciudad de México, donde estudió una carrera comercial.

En 1908, inició su actividad política como opositor al régimen del presidente Porfirio Díaz. Roque se convirtió en partidario y colaborador de su paisano Francisco I. Madero, a quien acompañó en su gira preelectoral por el País.

En 1910, en Monterrey, el Gobierno aprehendió a Madero y a González Garza, acusándolos de ultrajes a la autoridad y de intento de rebeldía. Fueron internados en la cárcel de San Luis Potosí. Lograron escapar y se dirigieron a San Antonio, Texas. Allí, Madero proclamó el Plan de San Luis el 5 de octubre de 1910, declarando nulas las elecciones que oficialmente habían favorecido a Porfirio Díaz, proclamándose Presidente provisional. En el plan señaló el 20 de noviembre a las 6 de la tarde para iniciar la lucha armada contra la dictadura.

Luego de la Decena Trágica, González se unió a la División del Norte, comandada por Francisco Villa, en contra del gobierno golpista de Victoriano Huerta. El saltillense se convertiría en hombre de confianza del Centauro del Norte.

Tras la toma de Zacatecas y los desacuerdos surgidos entre Carranza, Villa y Zapata, Roque, en su calidad de representante de la División del Norte fue nombrado presidente de la Convención de Aguascalientes. Tomó parte de la formulación del programa que los convencionistas lanzaron en un manifiesto el 13 de noviembre de 1914.

Después de la toma de la Ciudad de México y la huida de Eulalio Gutiérrez, lo designaron Presidente Interino el 16 de enero de 1915, cargo que ostentó hasta el 10 de junio de ese mismo año cuando, amenazado por los zapatistas renunció. Lo sucedería el último de los presidentes de la Convención, el veracruzano Francisco Lagos Cházaro.

Como Presidente buscó inútilmente la reconciliación entre las distintas facciones revolucionarias. Tras renunciar a la Presidencia se reincorporó a las tropas villistas, junto a los generales Rodolfo Fierro y Canuto Reyes. Permaneció en activo hasta la rendición de Villa.

Fue ascendido a General de División y presidió la Legión de Honor Mexicana. Después de su retiro del Ejército fue elegido diputado en la 30 Legislatura. Es autor, junto con P. Ramos Romero y J. Pérez Rul, del libro “La batalla de Torreón. Apuntes para la Historia”, publicado en 1914. Además, escribió sus memorias sobre la Revolución Mexicana. Falleció en la Ciudad de México el 12 de noviembre de 1962.