‘Sangre helada’: Realidad y horror inspirado en la historia oculta de México

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‘Sangre helada’: Realidad y horror inspirado en la historia oculta de México

Foto: Internet.
La nueva novela de F. G. Haghenbeck toma como base un episodio que ocurrió en Veracruz durante la Segunda Guerra Mundial y del que poco se ha hablado

La historia de México durante el siglo 20 parece estar concentrada en los conflictos internos y los retos de los gobernantes y líderes por desarrollar al país, ajena a lo que estaba sucediendo fuera de sus fronteras, incluso en medio de acontecimientos tan masivos como la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, sí hubo participación mexicana en este conflicto bélico y en su novela “Sangre Fría” (Océano, 2020), el escritor Francisco Haghenbeck rescata uno de estos episodios —uno de los más oscuros de ese periodo— y con un giro sobrenatural lo llevó al género del horror.

Se trata del campo de concentración de alemanes que fue instalado en Veracruz, el cual funcionó de 1942 a 1945 y recluyó a sospechosos de ser nazis. En entrevista con VANGUARDIA el autor nos contó cómo conoció este hecho y de qué manera lo llevó a la ficción.

“Lo había leído en un reportaje en el periódico, pero hace mucho ya, hace unos 15 años y por eso lo ocupé primero en un cuentito que estuvo de finalista en un premio y luego lo ocupé en mi segunda novela, hace ya 15 años, que se llama el Código Nazi, pero ya más para acá la Universidad de Veracruz ha hecho una investigación más exhaustiva y había publicado un libro maravilloso sobre los prisioneros que vivieron ahí y quise retomarlo pero ahora con el tema del terror”, recordó el autor.

Francisco G. Haghenbeck, autor del libro. / Foto: Internet.

“Creo que es un tema muy interesante porque no nada más esa parte del campo de concentración para alemanes es poco conocida, sino en general creo que todos los datos de la Segunda Guerra Mundial y la relación con México hay muy poco”, agregó. “Parece como si en nuestra historia de la Segunda Guerra Mundial no nos hubiera afectado y no es cierto, hubo mucho”.

De acuerdo con los historiadores, la gran mayoría de las personas que estuvieron en este campo de concentración, creado bajo presión de los Estados Unidos, eran inocentes, pero la novela de Haghenbeck no se queda en la reconstrucción del hecho, sino que le añade un toque paranormal, con base en la mitología prehispánica, para convertirla en una novela de terror.

“Al mismo tiempo que andaba leyendo el informe de la fortaleza de San Carlos en Veracruz, salen dos cosas: un colega y amigo con el que estoy trabajando, el director de cine Sebastián del Amo, estaba filmando una serie de televisión para Fox que se llama Sitiados y que filmó en Perote, pero le tocó una nevada durísima en la filmación. Entonces me quedé pensando lo que sería pasar un invierno allá arriba y al mismo tiempo descubrieron la primera ciudad totalmente dedicada a Xipe Totec, un dios que está desollado, pero también estaba leyendo que en muchos escritos, sobre todo de frailes de la conquista hablaban de gigantes de la zona de Cholula, Tehuacán, donde vivo, entonces como que empecé a juntar todo. Sé que es una revoltura muy loca pero dije vamos a juntar todo esto y a ver qué sale”, señaló.

Haghenbeck declaró que ya tenía tiempo queriendo volver a escribir algo del género, aunque en esta ocasión buscó hacer algo “muy clásico”, afín a las películas de monstruos de los 40’s.

“Pero quería que fuera muy mexicano, que pasara en México, que no fuera una copia de las gringas. Entonces un hecho real mexicano nos puede funcionar muy bien. Y siempre he sentido que el panteón de deidades prehispánicas tiene muchísimo de relación con los de Lovecraft; este concepto de dioses amorales que realmente ven al humano como algo menor, e incluso viven de sacrificios humanos y quise plantear una relación así en el libro”, dijo.

“Me gusta mucho el género del terror, sobre todo hoy en día, porque se sirve de metáforas, entonces puedes hablar de muchas cosas, de otra manera. En la novela hablo de la discriminación que hubo hacia los alemanes, japoneses e italianos; hablo sobre el miedo que teníamos al extranjero y aquí en la novela se da cuenta que la maldad está dentro, el enemigo está dentro”, añadió.

Aunque fue escrita antes de la pandemia, al ser publicada en este contexto reconoce que hay ciertas lecturas interesantes que se añaden a su propuesta inicial, como el concepto de reclusión.

“Estas familias que tuvieron que estar recluidas nada más por su apellido. Quizás eso sería una alegoría, que tuvieron que estar recluidas, a diferencia de la pandemia, nada más por tu ascendencia”, expresó.

Además, otro tema que plantea es la forma en como México tuvo que ceder ante la presión y poderío de los Estados Unidos, lo que lo llevó a crear estos centros de detención.

“Tuvieron que ceder muchas cosas. A mí me gusta mucho que no se pusieron bases militares en México, y eso fue por Lázaro Cárdenas. Él dijo, aquí ustedes no entran, nosotros nos defendemos, nosotros ponemos nuestras propias bases, pero en otras sí tuvimos que ceder muchísimo, sobre todo en los campos de confinamiento que hubo en Morelos, en Perote y Orizaba”, comentó.

Aunado a todo esto el autor reconoce un movimiento importante de otros escritores y escritoras que están planteando obras del género del terror y que invitó a seguirlos.

“Ahorita tenemos a un grupo de escritores de terror, muy buenos en México como Bernardo Esquinca, Alberto Chimal, Viridiana Camacho; están muy divertidos y se están hablando de cosas muy interesantes”, concluyó.