Ander Azpiri imparte taller de profesionalización artística a creadores de Coahuila
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Ander Azpiri imparte taller de profesionalización artística a creadores de Coahuila
Entre líneas, hilos, ramas y alambres la obra de Ander Azpiri se ramifica y tiende sus raíces sobre composiciones que juegan con las tensiones espaciales yuxtapone lo natural y lo industrial, través de fotografías, intervenciones, esculturas y ensambles.
Con este cuerpo de trabajo como base el artista jalisciense ha compartido sus conocimientos sobre manejo del espacio y así es como la semana pasada impartió el taller de profesionalización en artes visuales “Ejercicios de transformación tridimensional” a diez creativos de las artes en el Museo de Artes Gráficas de Saltillo.
Distribuido en seis sesiones del 6 al 11 de julio, el taller desarrolló en cada día un ejercicio diferente con el objetivo de, comentó Azpiri en entrevista con VANGUARDIA, “entender la manera en que funciona el espacio, cómo se comunica en composiciones espaciales”.
El temario abarcó desde lo más básico, la presentación de los involucrados y su trabajo, asñi actividades de observación, señalización, organización, ubicación, aglomeración, asociación y contrastes, todo con la intención de explorar las posibilidades, mutaciones y significados del espacio.
“Nos estamos concentrando no tanto en los objetos, sino en cómo se ubican, cómo se relacionan, qué tensiones establecen con las personas, cómo los lugares se alteran dependiendo de las cosas que sucedan, de los objetos que uno ponga ahí, cómo se articulan entre ellos”, explicó el artista, “es para dar estrategias teóricas y metodológicas para el trabajo en el espacio. Puede ser cerrado, un lugar de exposición o un espacio abierto de los lugares públicos, de la calle, el paisaje. Aporta ciertos contenidos teóricos y ciertas prácticas a partir de esos contenidos”.
También señaló que el temario también se centra en la semiótica del arte “en la transmisión de mensajes y en el análisis de los elementos de la comunicación” para que así los artistas puedan llevar a cabo propuestas más sólidas en las que sus intenciones conceptuales lleguen al espectador como debe ser.
“Es aprender a distinguir qué es lo que sucede realmente, si entendemos las piezas artísticas como actos comunicativos, qué sucede”, expresó, “no lo que el emisor pretende que suceda, sino lo que sucede realmente. Teniendo en cuenta qué es lo que pasa con los receptores, en qué contexto ocurre y también qué tanto se comparten los códigos para que el mensaje sea transmitido”.
Durante la semana el grupo de 10 artistas conformado por Mercedes Aqui, Ramiro Rivera, Elizabeth Gómez, Jerónimo Valdés, Carolina Bollaín, Miguel Yen, Fernando Galván, Elizabeth Uc, Leonardo Garza, Jorge Jiménez y Alejandro Fuentes trabajaron en el Museo de Artes Gráficas aunque también lo hicieron durante un día en el taller del último.
En específico de las actividades que realizaron comentó que llevaron a cabo intervenciones en el espacio público con gises de colores, instalaciones dentro del mundo con mobiliario del mismo y ahí mismo también señalizaron los espacios y recorridos en el patio con cuerdas y cables para reconocer la manera en como interactúa la gente con el lugar y hacerlo visible.
“La idea de este ejercicio era ser muy sistemático y no dejarnos guiar por la estética, sino por elementos que estaban ya ubicados ahí. Y costó un poco de trabajo porque casi todos los que estaban en el taller tienen un sistema de trabajo muy emotivo y esto era radicalmente anti-emotivo”, dijo.
“Pero a pesar de eso al final fue la sesión que todo mundo tuvo muy presente porque como que les generó esta necesidad de ser muy sistemáticos y llevar las cosas hasta las últimas consecuencias”, agregó.
En el taller de Alejandro Fuentes, por el contrario, aprovecharon la variedad de objetos y materiales para hacer composiciones más emotivas y personales mientras que “el último día hicimos un ejercicio de ocupación del espacio a partir de los movimientos y sonidos de los participantes del taller […] Y después hicimos una evaluación de todo el taller”.
Cada uno de los ejercicios busca abordar elementos de la comunicación como el emisor, el receptor, el mensaje y el contexto y Azpiri comentó que, desde su perspectiva y ya en las conclusiones que compartieron al final del taller, todos los involucrados los identificaron adecuadamente.