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Calaverita de azúcar 'embruja' a Saltillo
¡No deje de verla! ‘¿No Escuchas que se Acercan?’
De Marina Herrera
Dirección: Efrén Estrada
¿Cuándo?: Viernes 25 y sábado 26 de mayo
¿Dónde?: Teatro de Cámara Jesús Valdés,
del Teatro de la Ciudad (Entrada por Coss)
¿A qué hora?: 8:00 pm Costo: 100 pesos
Marina Herrera, la autora, eligió bien, su punto de partida es el caso hipotético en el que triunfa la inquisición y a las mujeres se les persigue por sospechar que son brujas, con esta idea, la obra de teatro “¿No Escuchas que se Acercan?” traza un paralelismo con la problemática social de hoy, en la que los rumores crecen de a poco y sirven para alimentar la mecánica inquisitorial.
El viernes 18 de mayo se estrenó el segundo montaje de la dramaturga saltillense, en el Teatro de Cámara Jesús Valdés con un lleno total y en el que la gente atendió y sin duda los actores enriquecieron sobre el escenario.
La idea de la que parte es una piedra angular que muestra cómo crece un rumor y sirve de base para traficar con el miedo e instaurar un estado de delación que saca lo peor de cada uno.
Con un austero y sencillo escenario que no necesitó de más elementos, más que de la sólida presencia de los actores que integran el espectáculo, entre ellos Diana Vela, que con ésta marca su vuelta al teatro, están también Victoria Anaid, Frida Herrera, Grace Marín, Ozcar Castañeda, Sander Nava y Luis Guzmán.
El vestuario juega también un papel interesante en el desarrollo de la historia y éste al hacer juego con la iluminación y la música permiten a los asistentes adentrarse en diferentes emociones, desde ternura hasta tristeza y miedo, mucho miedo.
De sobra se sabe que la criminalidad fanática es atemporal, pero cuesta creer que esto es tan semejante a lo que se vive día a día.
La policía que aparece en escena despierta un olor a azufre, a tantas situaciones aterradoras que se han conocido y otras más que se habrán podido imaginar. Éstas generan auténtico temor.
Una función que invita a la reflexión y conmueve, no deja a nadie inmune, permite adentrarse en las dimensiones de una pesadilla kafkiana, entre lo absurdo y lo terrorífico.
Esta propuesta de Marina Herrera evidencia que en tiempos convulsos como los que se viven, el teatro sigue siendo una lección de esperanza y coraje, de equipo, de empeño colectivo. Esta es una muestra fehaciente de que a través de las manifestaciones artísticas la gente se une, se analiza y posiblemente, hasta se salva.