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Los niños de Asperger
Por: OMNIA
Ángel, un joven de 17 años de edad, habla con fluidez el español, inglés, alemán, francés, griego, italiano, portugués y sueco, pero es incapaz de captar un albur o una frase de doble sentido.
De un lado está el talento, del otro la dificultad para entender la conducta social de los demás.
Al igual que en el libro ‘El Curioso Incidente del Perro a la Medianoche’, escrito por Mark Haddon, los que padecen este síndrome tienen problemas para comunicarse de normal a normal con otras personas de su edad, pero poseen un talento fuera de serie para llevar a cabo las actividades que les interesan.
A esa conducta se le llama ‘síndrome de Asperger’ y se cree que la padecieron Albert Einstein, Charles Darwin y Steven Spielberg (e incluso el famoso futbolista Lionel Messi).
Permítanos un paréntesis para recomendarle el libro de Mark Haddon mencionado más arriba con el título de ‘El Curioso Incidente del Perro a la Medianoche’. Se trata de una lectura diferente, secuestrante y entretenida. Si tiene alma de niño y se decide a leerlo, le va a gustar.
Su conducta
Desde el punto de vista social, los chicos con el ‘síndrome de Asperger’ actúan como si no tuviesen ‘pelos en la lengua’. Por ejemplo, si el profesor alarga demasiado un tema, pueden ponerse de pie y decir: “Me parece mucho rollo para explicar algo tan simple!”. Y si están en un ascensor y alguien huele mal, no tendrán reparos en expresar lo que sienten: “¡Qué mal huele esta señora!”.
Quienes los escuchan creen que se trata de niños o jóvenes consentidos, agresivos o mal educados, pero su conducta no tiene nada que ver con la crianza ni la educación.
El compromiso social es algo que los niños aprenden de sus padres o de manera instintiva al observar la conducta de otras personas; sin embargo, para los niños con Asperger cualquier aprendizaje vinculado a las relaciones sociales resulta difícil de comprender”, explica Juan Francisco Martínez, presidente de la Federación Asperger, quien tiene un niño con el síndrome.
Al respecto, Martínez comenta: “Si quedamos de comer con unos amigos a las dos de la tarde en determinado restaurante, cuando vamos de camino le explico a mi hijo que es posible que los amigos se retrasen, porque si una vez allí, los invitados no llegan a la hora indicada, el niño puede ponerse muy nervioso debido a que no es capaz de entender por qué si alguien dice una cosa, puede hacer otra, explica Martínez.
En cierta ocasión, Ángel le dijo a su profesor que tenía “dientes de conejo”, recuerda su padre. Se lo dijo en frente de todos.
Al pequeño le sorprendió la reacción del maestro y de los alumnos; de hecho, la consideró inapropiada porque según él era obvio que el maestro tenía los dientes muy grandes.
Es como llamarle ‘gorda’ a una mujer obesa. Un niño normal probablemente no lo haría, y si lo hiciera estaría consciente de que su comportamiento no es apropiado. Pero para un niño con el ‘síndrome de Asperger’ llamar ‘gorda’ a una persona que lo es, no tiene nada de malo, ya que para él —y para todos— resulta obvio que la señora está pasada de peso.
Otras peculiaridades
Los que tienen el síndrome de Asperger muestran dificultad para comprender todo lo que se refiere a la socialización, algo que siempre resulta muy extraño para ellos.
Pero tienen una facilidad asombrosa para concentrarse en un tema que sea de su agrado.
Por ejemplo, Ángel enfocó su interés hacia los idiomas, que empezó a estudiar de forma autodidacta, mostrando una gran versatilidad para aprenderlos.
“Para Ángel, es muy fácil concentrarse en algo que llame su atención y dedicarse a ello con una energía extraordinaria.
Pero no sirve para hacer trabajo en grupo”, señala su padre.
El psicólogo Manuel Posadas lo explica de esta manera: “En realidad son personas con una inteligencia equiparable a la media, pero en algunos casos se ven superiores porque cuando se interesan en un tema lo estudian de una manera casi obsesiva”.
“Los Asperger parecen vivir para su tema de interés y deslumbran con los conocimientos que pueden tener sobre algo muy específico, pero les cuesta concentrarse en otros aspectos que no sean de su gusto o preferencia”, señala Posadas.
La psiquiatra Rafaela Caballero coincide: “No es tanto que sean sabios sino que, cuando les interesa algo, lo estudian hasta límites increíbles”.
La prevalencia
El Asperger se clasifica dentro de los llamados TGDs (Trastornos Generalizados del Desarrollo) entre los que también se enmarca el autismo (el Asperger es parte del espectro autista).
Según el Catálogo Oficial de Enfermedades Mentales DSM-IV, de la Asociación Psiquiátrica Americana, esos trastornos se caracterizan por una dificultad profunda para socializar.
El Asperger, como el resto de los TGDs, es una patología nueva, por ello, se piensa que son muchos los que la padecen (incluso adultos) y no lo saben. O tratan de ocultar sus dificultades desarrollando estrategias que les permiten incorporarse a la vida normal”, afirma Juan Francisco Martínez.
Se desconoce la prevalencia de este trastorno. Los expertos estiman que hay de dos a cuatro casos por cada mil niños.
¿Son capaces de amar las personas con Asperger?
Lo que pasa es que los Asperger expresan su afecto de manera diferente, dicen los expertos. Sienten, pero de otra forma. Y carecen de empatía, ya que tienen dificultad para entender las emociones ajenas.
Pueden mirarte y no saber si estás sorprendido, asustado o triste. Y a veces expresan sus sentimientos de manera inapropiada, porque se fijan en detalles que les resultan extraños. Por ejemplo, si se trata de una chica pueden fijarse en su cabello y decir: “Me gusta tu pelo, ¿te lo pintas o es natural?”.
Con la guía adecuada los Asperger pueden obtener un título universitario y desempeñar un trabajo con éxito e incluso tener una pareja sentimental, pero nunca dejarán de tener problemas dentro de las relaciones con otras personas. (El País, SL. Todos los derechos reservados).