¿De qué vive López Obrador?
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¿De qué vive López Obrador?
Durante muchos años nuestros “Chicago boys”, los tecnócratas neoliberales y demás fauna defensora del libre mercado, hicieron una crítica feroz contra todo el nacionalismo mexicano, mismo que fue etiquetado como retrograda, demagogo y populista. Su proclama capitalista sigue siendo: “López Obrador, un peligro para México”.
Y mire usted lo que son las paradojas, hoy, el fantasma terrible que espanta a todo México no es el nacionalista López Obrador, sino un poderoso empresario del “Real state” inmobiliario, el político populista de derecha más poderoso del mundo, Donald Trump.
Y no sólo Trump resultó nacionalista de derechas, sino también los británicos que se han declarado apóstatas de la doctrina de Margaret Thatcher, ícono y monstruo de los piratas ingleses, gran promotora de la codicia y el egoísmo capitalista, pero que mantuvo el tratado con la Unión Europea, un tratado que ahora se ha roto con el “Brexit” del nacionalismo inglés que hoy viene aparejado con una ola de racismo y xenofobia, fenómenos que, después del fanatismo religioso, han sido causa de guerras, diásporas, holocaustos e intentos de limpieza étnica como el del nazismo contra semitas, el de los Jóvenes Turcos contra los armenios, y de serbios contra el Islam en los Balcanes.
Porque de eso se trata el nacionalismo destructivo de Donald Trump, una ideología que levanta muros, que excluye a los migrantes y que rompe tratados cuando éstos no le parecen favorables. Nacionalismo que es un caldo de cultivo para la demagogia y la incitación a la violencia como lo hizo Talaat Pashá contra los armenios, Hitler contra los judíos, y Milosevic contra los musulmanes en Kosovo.
Y no dude usted que en su fuero interno Trump anhela una limpieza étnica, como lo demanda la supremacía blanca con la bandera del Klan que ya cobró vidas en la iglesia de Charleston y en los actos violentos de Virginia.
Y conste que López Obrador, al que siempre han señalado de nacionalista, nada tiene que ver con esas aberraciones nazi-fascistas, porque el movimiento de AMLO tiene un sentido humanista, emancipador, anticolonial y libertario, ajeno al racismo y al totalitarismo del mercado.
Y aunque es un hecho la caída del muro de Berlín, el derrumbe la URSS y el fin del comunismo, también es un hecho que no ha desaparecido la injusticia social, la pobreza ni la explotación de los trabajadores. Tampoco ha llegado el bienestar, la salud, la educación de calidad y menos aun la seguridad del Estado contra violencia criminal.
El neoliberalismo ha logrado desmantelar el Estado mexicano que en las mejores épocas nacionalistas era conocido como el “ogro filantrópico” ¿Y quiénes ganaron con el achicamiento del Estado y con el remate de toda la riqueza del patrimonio nacional?
Pues claro que los ganones fueron los más feroces defensores del neoliberalismo; los “Chicago boys”, los Itamitas y los tecnócratas. Los mismos que abominan a AMLO y lo señalan como “un peligro para México”, los mismos que tanto alaba Alan Greenspan en su “Era de las Turbulencias”: Pedro Aspe, flamante petrolero. Ernesto Zedillo, empresario ferrocarrilero. Francisco Gil Díaz, empresario en Telefónica. Guillermo Ortiz, prominente banquero, y Carlos Salinas, empresario acerero y telefónico.
¿Qué posee López Obrador? Un departamento en Copilco, el rancho la “Chingada” y la constante pregunta insidiosa de los poderosos empresarios citados por Greenspan: “¿De qué vive López Obrador?”.