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Hay que saberlo, Realidades sobre la congelación de óvulos que quizá no conocía
A medida que se retrasa la edad de la maternidad, el número de mujeres que deciden congelar sus óvulos para una futura fecundación, aumenta cada día.
Según datos del Instituto Internacional de Fertilidad (IFI), en Europa, América Latina y Medio Oriente, se ha reportado un aumento promedio de 250% en la tasa de congelación de óvulos, en los últimos cinco años.
En este artículo expertos en el tema se refieren a ese método de reproducción, y nos dan a conocer información que podría ser útil para todos los ámbitos de la sociedad.
1. Un óvulo congelado a los 33 años es mejor que uno ‘fresco’ a los 40
Las mujeres nacen con todos los ovocitos (pro óvulos) que van a proveer durante su vida. Pero con los años esos ovocitos van perdiendo paulatinamente sus posibilidades de ser fertilizados de manera natural.
Para cuando una niña alcanza la pubertad y empieza a ovular tiene alrededor de 400 mil ovocitos, aunque esa cifra puede variar mucho.
No obstante, hay un cambio muy brusco a partir de los 35 años, cuando cae notoriamente la cantidad y la calidad de los ovocitos. Llegada esa edad, 90% de los ovocitos ya se han perdido.
De hecho, según un estudio realizado a 4 mil mujeres durante 12 años, la edad máxima a la que ellas deberían congelar sus óvulos es a los 35, ya que de ahí en adelante se presenta un descenso significativo en la posibilidad de que los ovocitos sean fertilizados.
Así que que las probabilidades de que las mujeres puedan concebir, disminuyen drásticamente después de esa edad.
En un artículo publicado en la revista médica The Lancet, un grupo de expertos avala el argumento de que los óvulos de mujeres menores de 35 años conservan mejor su capacidad reproductora. Y hay que tomar en cuenta otro cambio todavía más brusco a partir de los 40, que los expertos describen como “la caída en picada” de la fertilidad.
Por eso un óvulo congelado a los 33 años tiene una calidad mucho mejor que uno a los 40. Sin embargo, no habría apenas diferencia de calidad entre un óvulo congelado a los 30 y uno ‘fresco’ congelado a los 33.
2. La mayoría de las mujeres está congelando sus óvulos más tarde de lo recomendable
Lo ideal sería congelar los óvulos antes de los 30 años, o, en su defecto, antes de los 35, dicen los expertos.
Pero según cifras del Instituto Internacional de Fertilidad, 65% de las mujeres que están congelando sus óvulos, lo hacen entre 35 y 39 años.
Mientras que un estudio presentado en el congreso de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva encontró que más de 50% de las mujeres espera hasta los 37 y 39 años para congelar sus óvulos, es decir, cuando ya han comenzado a experimentar su declive natural.
3. Los óvulos no se congelan de manera individual, sino en grupo
Los óvulos no se extraen ni congelan de manera individual, es decir, uno por uno, sino que se extraen y congelan en grupos de ovocitos llamados ‘cohortes’.
Normalmente en cada ciclo menstrual los ovarios entregan, para la ovulación, entre 20 y 50 ovocitos, dependiendo de la mujer. De esos, suele ovular sólo uno, que por lo regular es el que alcanza el mayor grado de ‘maduración’.
El resto de los ovocitos se destruye como parte de un proceso natural llamado ‘atresia’.
En mujeres de más de 35 años se suelen cosechar entre 6 y 10 ovocitos por ciclo menstrual. Pero en el proceso de congelación de óvulos se somete a la mujer a un tratamiento de estimulación hormonal para tratar de recuperar todos esos ovocitos antes de que el cuerpo los destruya.
O sea que en un ciclo de tratamiento calificado de ‘bueno’ se pueden obtener entre 15 y 20 ovocitos, dependiendo de la edad y de la reserva ovárica de la mujer. Y todos estos ovocitos se congelan como un solo grupo.
4. los óvulos se congelan a velocidad ultrarrápida
En el pasado se utilizaban técnicas de congelación muy lentas que causaban daños en las paredes celulares de los ovocitos, por lo que la posibilidad de supervivencia de esos ovocitos era muy baja.
Pero con el proceso de congelación ultrarrápida, llamado ‘vitrificación’, se impide la formación de cristales de hielo en la superficie de los ovocitos, lográndose una supervivencia de ovocitos superior al 90%, según los expertos.
Hay distintas técnicas de vitrificación, pero todas logran una congelación tan rápida que impide la formación de cristales.
El procedimiento es el siguiente: en primer lugar los ovocitos se tratan con un crioprotector para evitar daños causados por las bajas temperaturas; luego los ovocitos se exponen a nitrógeno líquido que reduce la temperatura del ovocito, de sus 37 grados iniciales a -196º C, de manera tan súbita que la velocidad de enfriado es de hasta 23 mil grados por minuto, a diferencia de las técnicas tradicionales donde la velocidad de congelamiento era de 1º C por minuto.
Los expertos comparan este proceso con el de congelar una botella llena de agua: al bajar la temperatura el agua aumenta de volumen y puede romper la botella. De la misma manera, el agua contenida en el interior de las membranas celulares puede romper y dañar los ovocitos.
Con la vitrificación se consigue congelar sin que se forme hielo, y así la célula no se daña.
5. Los óvulos congelados no caducan
Los óvulos, al igual que los embriones, pueden permanecer congelados de manera indefinida, sin que el tiempo afecte su calidad.
Sin embargo, cada país tiene su propia regulación sobre cuánto tiempo puede permanecer congelado un óvulo.
En Reino Unido, por ejemplo, el tiempo máximo estándar es de 10 años. En otros países, como
España, no hay un límite de tiempo, pero existe una regulación que dicta que no se implanten embriones en mujeres mayores de 50 años, aunque en el pasado hubo excepciones (como el polémico caso de Lina Álvarez, la española que fue madre a los 62 años, gracias a un embrión ajeno).
6. las tasas de éxito varían
Según datos de 2016 del Centro de Ciencias Reproductivas Shady Grove, una institución estadounidense de referencia mundial, las probabilidades de éxito de lograr un embarazo mediante el congelamiento de ovocitos son las siguientes:
> Una mujer de 41 a 42 años, con 10 ovocitos congelados, tiene 25% de posibilidad de tener al menos un hijo derivado de ese grupo de ovocitos, y apenas 5% de tener dos hijos con esa ‘cohorte’ (es decir con ese grupo de ovocitos congelados).
> Una mujer de 35 a 37 años, con 10 ovocitos congelados, tiene 50% de posibilidad de tener al menos un hijo.
> Una mujer de 30 a 34 años con 24 ovocitos congelados tiene una posibilidad de 90% de lograr al menos un hijo de ese grupo de ovocitos, y 50% de probabilidad de tener un segundo hijo con ovocitos de ese mismo grupo.
7. Congelar óvulos conlleva delicados dilemas éticos
¿Qué pasa con los ovocitos o con los embriones congelados si mueres? Para evitar este dilema algunas personas se deciden por la congelación de óvulos en lugar de la congelación de embriones, ya que esa opción (la congelación de óvulos) presenta, a priori, menos dilemas éticos.
Las mujeres que congelan sus óvulos o embriones deben firmar documentos en los que se especifique cómo se van a usar.
La congelación de óvulos se hace para una futura fecundación in vitro (FIV). En este caso, normalmente todos los óvulos del mismo grupo se descongelan y se ponen a fecundar a la vez.
De ese grupo pueden resultar varios embriones. Uno, dos o incluso tres, que se pueden implantar al mismo tiempo en el útero de la interesada, pero... ¿qué hacer con los demás?
De ahí que la pregunta de qué hacer con los embriones cambia totalmente el panorama cuando se plantea como qué hacer con los óvulos que no se usen después de lograr un tratamiento exitoso de fertilidad (Inma Gil Rosendo/ BBC Mundo)