Nuestro ‘Layín’ Madero Marcos
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Nuestro ‘Layín’ Madero Marcos
Antes de contar las similitudes existentes entre el candidato independiente al Gobierno de Nayarit, Hilario Ramírez Villanueva, “Layín”, y el candidato del PVEM a la Alcaldía de Parras, Evaristo Madero Marcos, es necesario resaltar lo siguiente: la subversión repugnante que existe en el electorado al preferir un bien inferior sobre uno superior. La degradación moral de los votantes que prefieren lo que vale menos por lo que vale más.
Y eso es lo que hace el pueblo al votar y festejar a personajes de la talla de “Layín”, Hilario Ramírez, mejor conocido como el alcalde de San Blas que “robó poquito” y a Evaristo Madero Marcos, el alcalde más cínico que ha tenido Parras de la Fuente, y que ahora pretende, por tercera ocasión, llegar al poder municipal para servirse de él.
Sabemos que así sucede cuando el pueblo emite su voto dando preferencia a candidatos que dicen robar poquito como “Layín”, y tan cínicos como lo ha sido Evaristo Madero Marcos, personajes popularizados por un electorado pervertido en sus valores cívicos, un pueblo en plena decadencia moral.
Vea usted a los nayaritas cómo adoran a “Layín”, el que regala cerveza en los campos de futbol, el que tira billetes de a 100 al electorado, el que hace la fiesta matando decenas de vacas, el que se luce apapachando con un carro a la Rubí, el mamarracho que insulta a todos llegando tarde al debate político, hablando leperadas, carente de cualquier buena actitud ética, ideológica o moral.
Vea usted a los parrenses cómo adoran a Evaristo, el que regala cerveza en los campos deportivos, el que regala billetes pero nunca de su bolsa como el nayarita, sino del erario público de Parras; el que apapacha a su querube metiéndola al Cabildo, el fanfarrón que reta a los otros candidatos en pleno debate político para que lo metan a la cárcel, sabiéndose protegido por el poder de sus relaciones políticas y económicas, frente a humildes jubilados que prestaron sus instalaciones a todos los candidatos.
Y es que no existe mucha diferencia entre ese personaje que responde al apodo de “Layín” y ese badulaque que tristemente lleva el nombre del gran patriarca que fue don Evaristo Madero Elizondo, excepto, claro está, en que “Layín” no lleva apellido de prosapia como el candidato del PVEM en Parras, mismo que va arrastrando el apellido de Madero por los arroyos de la ignominia (como le dijera Flores Tapia a Pablo Emilio Madero), acompañado siempre de un séquito de canallas, lenones y sacamantecas despreciables.
Y vaya que también es un insulto comparar a Pablo Emilio con su sobrino Evaristo Madero Marcos; Pablo Emilio rondaba con personajes de la talla de Conchello, Clariond, Bátiz, Ortiz Gallegos y el “Coco” Coindreau; mientras que Evaristo alterna con el “Caballo”, el “Guachi”, el “Chato”, el “Huguis”, la “Pau” y el “Coco” Dávila Peña, mismos que serán parte de su próximo gabinete en caso de ganar la elección municipal.
Y mire usted que tampoco es fácil comparar a “Layín” con Madero Marcos, porque el nayarita viene del pueblo puro y raso, el mismo que llegó al poder municipal de San Blas para “robar poquito”, en cambio Evaristo tiene apellido árabe-sefardí, y su alta densidad no permite comparaciones de tan baja escala; él quiere llegar otra vez al poder de Parras para “agenciarse a lo grande”, no para robar poquito.